50 años del CONICET
Palabras del Dr. Mario Chiovetta, Director interino del Centro
Científico Tecnológico - CONICET Santa Fe
10 de abril de 2008
Hoy es un día de festejo. Para mí, es un honor
presidir la ceremonia de celebración en Santa Fe del
primer cincuentenario en la vida institucional de nuestro Consejo
Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas,
CONICET.
En todo el país, en los distintos Centros Científico-Tecnológicos
y sedes del CONICET,
en este mismo día y, en general, a esta misma hora se
unen nuestros colegas para la celebración del cincuentenario
de la fundación de la casa, celebración coincidente
con la anual del día del Investigador. El proyecto de
constitución de esta institución, cuya puesta
en marcha fue magistralmente efectuada por el Dr. Bernardo Houssay
a partir del año 1958, es hoy una realidad de más
de 120 Centros y Unidades Ejecutoras en todo el país.
La capacidad de nuestros antecesores de interpretar la necesidad
de promover un ámbito, en el que el núcleo de
su actividad fuese el desarrollo de las acciones científicas
desde el marco del estado Nacional, ha dado como fruto esta
institución. La misma, en estos 50 años, se ha
transformado en la organización arquetípica de
la ciencia y del desarrollo base de las tecnologías propias
en el país, y su más claro recinto. Quizá
uno de los logros más salientes de la creación
de nuestra institución fue la comprensión en aquel
momento de que, como en otros estados latinoamericanos, era
conveniente dotar de un marco institucional a la actividad científica.
En la década de 1950 México, Brasil y Argentina
en ese orden crearon sus Consejos de Investigación haciéndose
eco de una percepción común: la necesidad de crear
un marco institucional para actividades que los países
desarrollados hacía varios años que efectuaban
en sus universidades y centros. La denominación Consejo
de esta noción institucional está claramente unida
a la idea fundacional de que sus principales funciones debían
ser la promoción y la planificación de la Ciencia
y la Técnica, y que además debía efectuar
una contri-bución a la ejecución de sus acciones.
Así lo entendieron el Dr. Houssay y el grupo de fundadores
que dieron forma y consistencia a lo que hoy es nuestra casa
y que juntos celebramos.
Entiendo que el homenaje en esta celebración que hoy
compartimos tiene dos partes: una de evocación respetuosa
y admirativa de la tarea de quienes crearon esta realidad, y
otra de proyección y compromiso. En la parte correspondiente
a la evocación, y tal como lo mencionara el Sr. Presidente
del Consejo, Dr. Charreau, en su alocución que acaban
de escuchar y que me exime de mayores detalles, la historia
de estos 50 años se expresa a través de sus resultados:
premios internacionales, reconocimiento mundial, protagonismo
latinoamericano y presencia nacional son los componentes de
una lista de logros académicos que no requieren más
mención.
Me gustaría concentrarme en la segunda parte del homenaje:
en lo que respecta al compromiso futuro, quizá la mejor
forma de dar un justo reconocimiento a la institución
y a quienes la hicieron como es hoy, es contribuir a cristalizarla
y es contribuir a planificar un futuro que haga honor a los
horizontes visionados por los fundadores. En síntesis,
el mejor homenaje hacia todos los que construyeron esta realidad
debería ser diseñar hoy un proyecto institucional
para el futuro, acorde con los requerimientos de este país
que nos sostiene, para que las nuevas generaciones de trabajadores
del CONICET
lo asuman como propio, lo mejoren y, fundamentalmente, lo lleven
a cabo.
Específicamente, el CONICET
ha desarrollado y representa en el país la capacidad
intelectual de crear. Pero además, es importante resaltar
un hecho: a esa creación el CONICET
la hace con los mismos patrones de rigurosidad y originalidad
universales que han hecho de la investigación científica
la piedra angular del progreso de las naciones avanzadas de
la fracción desarrollada del mundo.
A partir de este panorama, debemos ser ambiciosos, pero realistas.
Esto es: la esencia de lo que podemos ofrecer y recrear en el
futuro seguirá estando apoyada en aquello en lo que somos
fuertes y que hacemos bien: la creación de conocimiento
científico, con los códigos y con los protocolos
que le son propios, y sin negociarlos ni abaratarlos.
En la propuesta a futuro, lo que debemos continuar adicionándole
a la creación científica, y al desarrollo asociado
a ese conocimiento, es una vinculación cada vez mayor
con la sociedad que nos alberga y nos sostiene. A esto, deberemos
hacerlo cada vez con más convicción.
La inteligencia deberá estar puesta en lograr elegir
los caminos para crear y transformar ese conocimiento científico…
en acciones orientadas a fortalecer la capacidad del país
para dar respuesta a problemas sectoriales y sociales prioritarios,
y a contribuir a incrementar la competitividad del sector productivo,
sobre la base del desarrollo de un nuevo patrón de producción
basado en bienes y servicios con mayor densidad tecnológica.
Esto, que suena a una declaración de política
científica, lo es: es el objetivo institucional recientemente
definido por nuestro nuevo Ministerio
de Ciencia y Tecnología, uno de cuyos ejecutores
descentralizados es el CONICET.
¿Cómo canalizaremos esta contribución?
¿Cómo lo haremos localmente?
Las bases para hacerlo son las personas ya formadas y las nuevas
a formar.
El recurso más valioso del Consejo es hoy una comunidad
con más de 13.000 personas en todo el país: 5.300
investigadores de carrera, 5.600 becarios y 2.800 profesionales
y técnicos en tareas de soporte de la Investigación
y el Desarrollo. A su vez, Santa Fe posee hoy uno de los recientemente
creados Centros Cientifico-Tecnológicos (o CCTs) más
importantes del país, y es nuestra intención al
menos mantener su tasa de crecimiento.
A tono con los logros de este cincuentenario, sus 6 unidades
Ejecutoras (en orden de antigüedad el INALI,
el INTEC,
el INCAPE,
el INGAR,
el IMAL
y el INLAIN),
y su Unidad Administradora Territorial de servicios, nuevo nombre
para lo que buena parte de Uds. conoció o integró
como CERIDE, constituyen una sólida pieza ejecutiva
para la generación de Ciencia y Desarrollo y, entiendo,
la base para nuestro compro-miso futuro.
Por otra parte, el hecho de que el CCT en su predio del paraje
el Pozo contiguo a la ciudad universitaria de la UNL sea el
soporte material y conceptual de la Sociedad “Parque
Tecnológico del Litoral Centro” que alberga, le confiere
una herramienta operativa adicional en la tarea de participar
creativa y activamente en la generación de nuevas empresas
tecnológicas que aportan al cambio del modelo productivo
del país.
Con 600 personas integrando esos totales nacionales del CONICET,
el CCT Santa Fe es uno de los centros más importantes
del país, y no menos constructiva ha sido su partici-pación
en estos 50 años en el crecimiento del CONICET. En el
plan de infraestructura recientemente anunciado por la Sra.
Presidente de la Nación, del total de más de 400
millones de pesos a invertir en todo el país en los próximos
4 años en el sector de Ciencia y Tecnología, más
de 36 millones corresponden a inversiones a ejecutarse en el
predio del CCT en el paraje “El Pozo” en Santa Fe.
En cuanto a las acciones locales, este nuevo sistema de Centros
Científico-Tecnológicos del CONICET
se apoya en tres conceptos básicos, todos afines al compromiso
hacia el futuro:
a) La integración de los recursos materiales y humanos,
tanto los internos (propios del Consejo) como los externos (afines
por su función) con un criterio de territorialidad que
asigna a cada lugar del país una asociación con
un CCT y a cada miembro del personal del CONICET
una pertenencia adminis-trativa geográficamente localizada.
La integración interna consolidará nuestras fortalezas
y aumentará nuestra eficiencia. La integración
con los instituciones externas dará pie a una acción
conjunta, que nunca debió estar fraccionada, prima-riamente
con las Universidades, y paralelamente con los gobiernos Provinciales
y Municipales de la región, para extenderse a todas las
organizaciones, públicas y privadas con las que se pueda
establecer una política común e inclusiva de desarrollo
para la sociedad.
En esta sociedad de instituciones reunidas para el desarrollo,
contribuiremos con nuestro aporte de conocimientos y procedimientos
científicos. A título de mero ejemplo, y sin implicar
exclusiones, es de hacer notar que en los últimos años
la relación y la integración entre la U.N.L.
y el CONICET
han alcanzado muy altos niveles, tanto en la evaluación
histórica como nacional de los mismos.
b) El segundo concepto básico en la creación de
un CCT es el de la regionalización de las conducciones
de la gestión tanto administrativa como académica,
con un incremento progresivo de las capacidades de decisión
delegadas en los Consejos Directivos de Cada CCT y que contemple
las realidades de la región. En este concepto entendemos
que será vital la integración del CCT con los
gobiernos municipales y provinciales, porque ellos son uno de
los brazos ejecutores de la expresión democrática
y orgánica de la voluntad de la sociedad. En este contexto,
tengo el gusto de anunciarles que pró-ximamente pondremos
en marcha la constitución del Consejo Asesor del CCT
con la invitación a participar a los gobiernos e instituciones
representativos en la región.
c) El tercer concepto en un CCT es el de la proyección
de sus conocimientos y actividades hacia la sociedad que le
da el sustento material y la motivación para sus emprendimientos.
En cuanto a este concepto, nuestra percepción es que
será imprescindible el papel de los medios en la etapa
de difusión de nuestros avances y en la transmisión
de las respuestas desde la sociedad. Y luego, y fundamental,
aparece el papel de las empresas en la imprescindible asociación
que provea la cadena de trans-misión desde las ideas
hasta los productos.
La ejecución de todos estos proyectos y objetivos del
CONICET
y en particular del CCT Santa Fe está en línea
con la política anunciada por el Sr. Ministro de Ciencia
y Técnología, y por las Presidencia del Consejo,
y son parte del plan de acción para los colegas que la
apliquen en el futuro. Seguimos capacitándonos para continuar
nuestro trabajo en Santa Fe y su zona.
Una vez, cuando muy chico, hace muchos años, le pregunté
a mi madre qué tenían de particular las celebraciones
de los 50 años en la vida de las cosas. Con gran sabiduría
me dijo no saber qué las constituye específicamente
en especiales, pero que dos cosas eran seguras: primero, si
se festeja es porque ese ente esta vivo; y segundo, si se celebra
ese cumpleaños, lo es de un algo seguramente importante,
porque tiene la capacidad de durar mucho, midiendo en la escala
humana de los tiempos, puesto que muy pocos de los que estén
en la celebración tendrán la suerte de ver la
próxima en otros 50 años. El concepto de inmanencia
de nuestra institución por encima de las personas, implícito
en esta anécdota, forma parte del mensaje para que los
jóvenes hagan suyo el compromiso mencionado en este homenaje
hacia el futuro, parafraseando a Albert Einstein… se paren sobre
los hombros de los gigantes que nos precedieron … y hagan crecer
la realidad con la que, segura-mente, se celebrarán con
muchos más logros, los primeros 100 años del CONICET.
Muchas gracias.
Dr. Mario Gabriel Chiovetta
Director Interino
Centro Científico Tecnológico
CONICET - SANTA FE |
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