el DIA del fin del MUNDO

 

    La última vez que estuvimos con Marcela. Lo hicimos en calidad de invitados, en compañía de Helmut Kibelka y Carlos Rodríguez. ppirata.gif (47334 bytes)

    Nuestra anfitriona había preparado una coqueta mesa a la vera de la caleta de Puerto Pirata, bajo un quincho con pollo a la parrilla y ensaladas que compartimos, a dentellada limpia, con el vecino de amarra de Salvador, un también navegante medio famoso y cuya foto habíamos visto en una revista náutica.

    Diversas causas han prolongado en demasía nuestras habituales visitas a San Isidro, pero esperamos que el último mes con nueves nos sea propicio y podamos llegarnos, con las revistas que le estamos debiendo, para disfrutar de algunas charlas y cargarnos de inocencia para poder disfrutar de los ceros que vienen.

    Diario de bitácora de salvador (11-08-99 el día del fin del mundo).

    Hoy dicen que es el día del fin del mundo y ni siquiera hay una nube (yo pensé que el fin del mundo iba a ser un pesto infernal) y con toda razón hasta Fernando (mi navegador satelital) funciona. De todas maneras, no sé para que serviría un navegador satelital en el fin del mundo, a menos que a los satélites no los afecte (por estar fuera de él) y que quede alguien que los sepa usar y que, además, le sirva para algo el saberlo usar.

    Lo único que hice fue llenar de mercadería comestible y bebidas la despensa del barco, por sí "venía el diluvio" pero, de todas maneras, no hice más que lo que hago todos los meses en previsión de que la mensualidad no alcance, algo más probable que el diluvio, aunque dado nuestro feroz apetito (el del duende salvador y yo) realmente no nos duran más de un mes, por lo que espero que el fin del mundo, además de ser un diluvio, no dure más de un mes.

    En lo que respecta a la fauna embarcada, seguro que las cucarachas, los mosquitos, los duendes y las brujas se van a salvar, pero ¡Eso sí! Me niego a embarcar animales humanos, para que dentro de pocos milenios Dios no tenga que romper todo de vuelta para librar al mundo de la peor plaga de alimañas en la historia del planeta.

    Nota: el día del fin del mundo efectúe el trabajo de reemplazo de los herrajes tensores del guardamancebos por gazas en el cableado que, aún hechas por mí, son mucho más seguras que los susodichos y paquetísimos pero peligrosos artefactos, según se demostró en recientes experiencias.

    El segundo trabajo efectuado fue la extracción de alambrecitos de diversas partes del cuerpo (sin entrar en detalles) porque, como buena bruja distraída, me olvidé de limpiar la bancada antes de sentarme.

Marcela Larrain