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10 de abril: Día
del Investigador Científico
Entrevista
con el Dr. Mario G. Chiovetta*, científico santafesino cuyo campo
de investigación es el análisis de sistemas reaccionantes,
en particular reactores de polimerización, utilizados en la producción
de plásticos y espumas. Cambios en la estructura local del CONICET.
Presente y futuro de la ciencia y la tecnología en Santa Fe. Valoración
social de la tarea del investigador.
El Día del
Investigador Científico se instituyó en homenaje al Dr.
B. Houssay, nacido el 10/04/1887, Premio Nobel de Medicina y Fisiología
(1947) y primer presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas
y Técnicas (CONICET).
-¿Qué
significa él para usted?
- El Dr. Houssay, además de sus indiscutidas cualidades como investigador
y docente, reconocidas nacional e internacionalmente, es la imagen del
creador y visionario que, por encima de su situación personal,
fue capaz de imaginar y poner en marcha una institución para fomentar
y desarrollar la actividad científica en la Argentina. Hoy, el
CONICET es el
ejemplo vivo y la prueba de que sus conceptos representaban una necesidad,
y que se plasmaron en una realidad para nuestro país. A partir
de su papel en la presidencia, Houssay le incorporó una proyección
estratégica a través de precisos criterios organizativos,
que mantuvo a lo largo de más de una década de conducción.
El CONICET se
creó hace casi 50 años, y tanto el Consejo mismo como los
organismos de investigación científica y tecnológica
que de él dependen, no escapan a las necesidades de cambios para
"ponerse a tono" con las nuevas realidades. Tal es el caso de
sus instituciones en la ciudad de Santa Fe y su zona de influencia que,
modificaciones estructurales mediante, quedan agrupadas, desde ahora,
en el Centro Científico Tecnológico (CCT)
CONICET Santa Fe.
- En líneas
generales, ¿en qué consiste este Centro?
- Es adecuado que, en oportunidad de recordar la figura del Dr. Houssay,
se presente a la sociedad, a través de este medio, toda una forma
superadora de organización alineada con los principios de excelencia
y servicios que fueran propios de sus ideas y de sus acciones. La novedad
consiste en que se crea una estructura nueva en Santa Fe, y una de las
primeras en la Argentina, que integrará todos los recursos -humanos
y físicos- del CONICET,
de la ciudad y de la región. Esta organización incluye a
todos los investigadores, becarios y miembros de la carrera del personal
de apoyo de la región, pertenezcan o no a los institutos o centros
de investigación existentes. A nivel administrativo e institucional
se descentralizarán, paulatinamente, las decisiones desde el Directorio
en Buenos Aires, priorizando los criterios y particularidades de la región.
Esto permitirá que, por ejemplo, tengamos la capacidad de encarar
acciones directamente con las instituciones y empresas de la zona, dejando
para el Directorio del CONICET
el papel de contralor de los acuerdos. Asimismo, se reafirma la vigencia
de la estructura de servicios a la investigación y desarrollo y
de proyección al medio, como una forma de mantener y mejorar la
inserción lograda por el CONICET
en la región, que alberga, sólo en el área de nuestra
ciudad, a más de 550 personas.
- ¿Qué
características tendrá el gobierno del CCT?
- Se ha establecido, por primera vez, una conducción regional basada
en la representatividad de los grupos de investigación y desarrollo
(I y D) a través de un Consejo Directivo (CD) que combina las direcciones
de las actuales Unidades Ejecutoras: INTEC,
INCAPE, INALI,
IMAL e INGAR.
Todos estos institutos son de doble dependencia: los cuatro primeros,
CONICET/UNL;
el último, CONICET/UTN.
Uno de los miembros del CD, en este caso quien le habla, ha sido elegido
director del CCT.
Con la nueva estructura se buscará profundizar los vínculos
no sólo con las universidades nombradas sino también con
otras instituciones de la ciencia, la tecnología y la educación
superior, así como de la producción y del gobierno -de las
jurisdicciones que sea. Además, se dotará de mayor impulso
a la estructura de contacto y proyección de servicios propia de
todos los núcleos de I y D del CONICET
en la región, canalizada hasta el presente por los institutos y,
en buena parte, por el Ceride, aprovechando su calidad y el prestigio
alcanzado a través de un grado de inserción regional duramente
conseguido. Debo añadir que la transformación ya ha comenzado
y que será gradual.
- Desde su perspectiva,
¿cuál es el presente y cuál el futuro de las instituciones
de ciencia y tecnología de la ciudad de Santa Fe?
- El presente es una realidad innegable. A partir de los principios de
la excelencia y de los rigurosos procedimientos que el desarrollo científico
exige, la ciudad capital se ha erigido en uno de los polos nacionales
más relevantes del CONICET,
en cuanto a las capacidades humanas y materiales instaladas. Una de las
concentraciones de personal del Consejo más numerosas del país
y la existencia de cinco institutos reconocidos nacional e internacionalmente
así lo prueban. En cuanto al futuro, no tengo dudas de que si aprovechamos
en su totalidad la posibilidad que representa el CCT
de: a) integrar operativamente a las instituciones locales de C y T; b)
tomar decisiones con un mayor grado de autonomía, y c) incrementar
la proyección, esencialmente tecnológica, a la sociedad
toda, para comunicarle, en particular, los desarrollos que puedan mejorar
su vida, el resultado de estos tres puntos será una actividad mucho
más eficiente de parte de todos nosotros.
- ¿Qué
representa la investigación científica para usted?
- La considero una forma de contribuir al proceso de crecimiento del conocimiento
en la Ingeniería, y de proveer las herramientas que permitan una
mejora de las condiciones de producción de los bienes asociados.
- ¿Qué
oportunidades ha tenido en su actividad?
- En pocas palabras, la formación en el exterior -dado que no tenía
posibilidades en el país; la capacidad de contribuir a la formación
de becarios y doctores, y la factibilidad de ejecutar acciones de proyección
al medio social, académico y productivo.
- ¿Cuál
ha sido su aporte más importante a la disciplina en la que investiga?
- He desarrollado modelos matemáticos de representación
de la actividad catalítica y del comportamiento de los reactores,
es decir, las partes de una unidad de producción donde se elaboran
los polímeros.
- ¿Con relación
a qué rubros industriales ha trabajado?
-En particular, con la producción de plásticos y espumas,
y la resistencia de éstos al fuego.
- Para concluir,
en su opinión, ¿es valorada socialmente la tarea
del investigador?
- En lo que respecta a la comunidad, es difícil cuantificar tal
valoración si tenemos en cuenta que la mayor parte de aquélla
desconoce nuestras actividades, nuestros perfiles y, en la mayoría
de los casos, nuestras personas. Esto es así no obstante los intentos
que, a través de todos los medios disponibles, realizan el CERIDE
-desde 1990, de manera ininterrumpida- y otras instituciones locales de
I y D. Una cuota grande de la responsabilidad por este desconocimiento
es nuestra, pero he aquí una oportunidad para crecer. Con relación
a la clase dirigente y a los circuitos de poder, la valoración
que estos sectores hacen -en general- de nuestra actividad es insuficiente
y está asociada a que, en la Argentina, ni la ciencia ni el desarrollo
tecnológico que de aquélla puede derivarse forman parte
de la cultura natural de nuestros políticos y dirigentes. Es frecuente
escuchar en los despachos gubernamentales y en los directorios de las
empresas los lugares comunes referidos a "lo imprescindible del conocimiento
para el desarrollo y la felicidad de los pueblos". Sin embargo, y
a pesar de algunos esfuerzos recientes del CONICET
y de la SECyT en
contrario, los presupuestos dedicados a I y D, y a la formación
de los recursos humanos asociados, son bajos, inferiores aun a los de
nuestros vecinos de América Latina, y totalmente fuera de escala
cuando se los compara con los de los países que sí hacen
del desarrollo del conocimiento una práctica de todos los días.
Si los recursos para investigar y las remuneraciones del personal fuesen
una medida de la valoración de nuestra tarea por parte de la dirigencia,
le diría que la misma es pobre.
(*) Director a cargo
del Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química
(INTEC/CONICET/UNL)
y Director Interino del Centro
Científico Tecnológico CONICET Santa Fe. Es Ingeniero
Químico (FIQ/UNL)
y doctor en Ingeniería Química (Universidad de Massachusetts
(EE.UU.); Investigador del CONICET
y profesor de la UNL.
Entrevistó:
Lic. Enrique
A. Rabe (ACS/CONICET
Santa Fe).
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Santa Fe
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