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"Muchos años han transcurrido desde que se expresaron los conceptos fundacionales del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. Es fácil reconocer que lo que fue un generoso programa de actividades se ha convertido en la labor normal del CONICET becas para graduados, carrera del investigador científico, investigadores y becarios en empresas, personal de apoyo a la investigación, subsidios para proyectos, equipamiento y reuniones científicas, colaboración con las universidades y otros organismos en el ámbito de ciencia y tecnología mediante la creación de unidades ejecutoras y centros científico-tecnológicos, colaboraciones internacionales, convenios con empresas, patentes. El grandioso proyecto de Houssay para el desarrollo de la ciencia argentina es una realidad cierta y promisoria. Sin duda, hoy puede afirmarse que la Argentina tiene un sistema científico maduro que aspira a entrar de lleno a una sociedad basada en el conocimiento, donde estará en mejores condiciones de alcanzar sus objetivos de desarrollo económico, de justicia social y de lograr una mayor autonomía en sus decisiones. Este Consejo, que Houssay contribuyó a crear con su extraordinaria capacidad y genio ejecutivo, y al que dedicó los últimos años de su vida, resistió los tremendos cambios vividos por el país en las últimas décadas, subsistiendo tenazmente las más de las veces, pero también saliendo fortalecido. A esa estabilidad contribuyeron, por una parte, la sensatez y la vocación de servicio de los científicos y el personal del CONICET, que cumplió con lealtad ejemplar tareas de responsabilidad con tacto y eficiencia. Es ese noble y bien establecido sentimiento de pertenencia de todos sus miembros que nos permite mirar con mucho optimismo el futuro del CONICET, aun en un mundo globalizado de empecinada competitividad. Mirando al pasado,
nos damos cuenta de que la obra de Bernardo A. Houssay legitimó
a la sociedad argentina ensanchando las fronteras del conocimiento. Pero
es necesario también reconocer que esta tarea de legitimación
no ha concluido, que, en realidad, comienza con cada generación.
Invertir en Ciencia
y Tecnología, invertir en Conocimiento, es invertir en nuevas ventajas
competitivas que ya no están dadas naturalmente, sino que se construyen
deliberadamente. Fuente: obra "CONICET
- 50° Aniversario 1958 - 2008" ("Prólogo").
Edición Nacional -editora&impresora-. Seleccionó:
Lic. Enrique
A. Rabe (ACS/Conicet
Santa Fe).
Más información: www.conicet.gov.ar
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Publicado
5 de febrero de 2008
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