Novedoso desarrollo científico argentino para diagnosticar fiebre aftosa I
Se trata de un equipo (kit) de reactivos de diagnóstico que se obtuvo en el Centro de Virología Animal (Cevan), sito en Buenos Aires y dependiente del Conicet*. El kit es sensible, específico, rápido, sencillo y de bajo costo. Permite diferenciar entre animales vacunados y no vacunados, evitando el riesgo de eliminar ganado sano ante un brote de aftosa.
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. | Un
problema de larga data Se considera a la fiebre aftosa (FA) como la enfermedad más importante que afecta a animales hervíboros tanto domésticos como salvajes. En nuestro país, la primera referencia oficial a la FA, desde el punto de vista de la legislación de lucha sanitaria, figura en la ley 3959 de Policía Sanitaria de los Animales, sancionada en 1900 y modificada en 1902. Así, la FA es un problema de salud animal con el que los argentinos convivimos durante casi un siglo. En 1996, merced a los aportes gubernamentales y empresariales, y al consecuente desarrollo tecnológico, se logró el control de la enfermedad dentro de nuestras fronteras, y así fuimos declarados "país libre de aftosa" que practicaba la vacunación, hecho que abrió las puertas a la exportación de carne argentina al mundo. |
| Lamentablemente, la entrada de ganado de países vecinos sin control de la enfermedad provocó nuevos casos cuando en nuestro país ya se había dejado de vacunar contra esta enfermedad (el 30-4-99, por decreto presidencial de fines de 1998). | ||
Sobre la enfermedad
Afecta a animales herbívoros biungulados (de pezuña partida),
como las vacas, cerdos, cabras y ovejas. Se caracteriza por la aparición
de lesiones en las patas y en la boca como así también en las
ubres. Esto es importante desde el punto de vista de la productividad porque
el animal enfermo se sobreinfecta con bacterias y otros microorganismos que
están en el campo, aumentando así la gravedad de las lesiones
que pueden provocar pérdida de las pezuñas o impedir el amamantamiento.
En síntesis, la FA genera una pérdida general de la productividad
pecuaria de alrededor del 25% en los rebaños afectados. En ocasiones,
la enfermedad es "silenciosa", esto implica que el animal está
infectado y propaga la enfermedad, pero no tiene síntomas visibles, situación
muy grave porque el riesgo de contagio no da señales que permitan el
sacrificio del animal infectado. El responsable de la enfermedad es un picornavirus,
un virus de pequeño tamaño y de alta eficacia en la diseminación,
que, cuando el animal se infecta, entra a las células y las destruye.
Se liberan entonces al torrente sanguíneo todas las proteínas
que el virus utilizó para replicarse y, además, partículas
virales completas. Un animal infectado tiene dos tipos de anticuerpos: a) contra
la cubierta proteica del virus, y b) contra ciertas proteínas -denominadas
"no estructurales"-. En tanto, uno vacunado tiene anticuerpos sólo
contra las llamadas "proteínas estructurales" del virus. Así,
el quid de la cuestión radicó en desarrollar un método
de diagnóstico que se basara en la detección de las proteínas
no estructurales, presentes sólo en el animal enfermo.
La importancia del kit
para la detección de aftosa
Este ingenioso desarrollo del Cevan, que apoyó la Secyt**, permite distinguir
animales vacunados de infectados, hecho que no es un detalle menor ya que con
ello se evita el riesgo de eliminar cabezas de ganado sanas, con cuantiosas
pérdidas. Después de la aparición de casos de aftosa una
vez que el país se hallaba libre de la enfermedad, también se
ha hecho imprescindible una tarea de screening (análisis de poblaciones),
acción que realizaron en forma conjunta el Senasa, el Inta y el Cevan
a fin de contar con un relevamiento epidemiológico serio. La finalidad
de esta tarea es determinar tanto el nivel de protección del ganado como
el nivel de circulación viral (el paso del virus de la aftosa de un huésped
infectado a otro).
Por la Dra. Silvia Fernández
Castelo - Programa de Comunicación Social de la Ciencia (Secyt).
(*) Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.
(**) Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva
de la Nación. Adaptó: Lic. Enrique A. Rabe (ACS/Ceride).
© SECyT - CERIDE
publicado el 15 de marzo de 2002