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Así
lo expresó Jesús Sebastián, doctor en Ciencias Biológicas
de la Universidad Complutense de Madrid e investigador del Consejo Superior
de Investigaciones Científicas (CSIC) de España. Es consultor
de organismos internacionales y miembro del Observatorio del Espacio Europeo
de Investigaciones. Fue entrevistado en el marco del XII Seminario Latino-Iberoamericano
de Gestión Tecnológica (Altec 2007), realizado en la Universidad
Argentina J. F. Kennedy, sede San Isidro (Bs. As.), a fines de setiembre.
El lema del encuentro fue”Producción, empleo e inclusión”.
Precisiones sobre la palabra “innovación”.
En términos
generales, ¿qué significa Altec?
Son las siglas de la Asociación Latino-Iberoamericana de Gestión
Tecnológica. Encuentros bienales como éste constituyen la
oportunidad de reunir a buena parte de la comunidad académica,
la que es acompañada de una creciente presencia empresarial. En
los seminarios de Altec se expone, se debate, se contrastan estudios,
investigaciones y se formulan nuevas propuestas. Podría decirse
que es una “incubadora intelectual” de toda la gente que trabaja en la
gestión tecnológica, en la innovación, en la gestión
del conocimiento. Desde este punto de vista, es un foro único en
América Latina y en el ámbito iberoamericano, y dado que
en cada reunión aumenta la cantidad de participantes, significa
que cada vez hay más actividad de investigación y más
personas interesadas en estos procesos.
Usted es investigador
del CSIC, ¿qué caracteriza a la institución?
Es un organismo de ejecución de investigación con presencia
en todo el país. Hay unas 10 mil personas trabajando en él,
y existen 100 institutos que abarcan temáticas muy diversas, desde
la filosofía hasta la ingeniería. Es el mayor organismo
de investigación en España, pero, a diferencia del Conicet*,
no tiene funciones de fomento, es decir, no otorga subsidios, no da becas.
En materia científica,
¿cuál es la relación entre el Estado, la Universidad
y el sector productivo? ¿Hay una relación fluida?
Yo diría que sí, aunque quizás insuficiente. En España,
el sector privado contribuye alrededor del 50% del gasto en investigación
y desarrollo. Existen sectores mucho más dinámicos que otros,
con mayor grado de vinculación. Naturalmente, la relación
es mejorable.
¿Cómo
es la cooperación científica de España con el resto
del mundo y con la Argentina?
En la actualidad, la investigación está muy internacionalizada,
tanto a nivel de proyectos como de las áreas de investigación.
Por ejemplo, por dar un indicador de grado de internacionalización,
en el CSIC, alrededor del 44% de la producción científica
es en base a cooperación internacional. La cooperación con
Argentina es muy considerable; de hecho, España es el segundo socio
científico de este país, después de los EE.UU. Es
una relación muy consolidada.
Cuando se debe
elegir un proyecto de investigación, ¿cuáles son
las prioridades?
En España hay un plan nacional de investigación que se elabora
por cuatrienios, en el que se establecen las prioridades desde el punto
de vista de programas nacionales. Éstos refieren tanto a la formación
de recursos humanos como a infraestructuras -planes de equipamiento, por
ejemplo-. También existen programas de tipo temático, como
el de promoción final del conocimiento -desarrollado para el fomento
de la investigación básica-, el de tecnologías, cambio
climático, entre otros. Se abordan temáticas por sectores,
como sucede con el de la Salud, en el que las prioridades comprenden salud
pública, enfermedades prevalentes, por citar unos pocos tópicos.
¿De qué
modo se financia el citado plan?
Los instrumentos de financiación están asociados al Plan
Nacional, el cual no sólo define sino que también cuantifica
y especifica los puntos que se asignan a cada programa. Igualmente, está
contemplada el área internacional, como el programa marco de investigación
y desarrollo de la Unión Europea, dotado de muchísimos millones
de euros.
Desde hace algunos
años, en relación con campos como el científico-tecnológico,
se habla de “innovación”. ¿Cómo la define usted?
Es un concepto muy laxo. Hoy, el término se utiliza de una manera
tan generalizada que muchas veces se lo convierte en sinónimo de
“modernización”. Desde un punto de vista técnico, la innovación
tecnológica se refiere a la creación de nuevos productos,
o a la mejora de procesos en la producción o en los servicios.
Significa, de alguna manera, producir e incorporar conocimiento. Luego,
el producto, el proceso o el servicio, para que sea exitoso, debe introducir
una novedad que tiene una ventaja en el mercado y en los costos. En la
actualidad, cuando se habla de innovación no sólo se alude
a la tecnológica sino también a la organizacional, a los
cambios que se promueven para que las organizaciones sean más eficientes.
El término innovación también se aplica a lo social,
cuando se trata de los cambios de pautas de comportamiento.
Finalmente, para redondear
ideas y conceptos, y a manera de síntesis de lo antedicho, me parece
oportuno repetir lo expresado por el Ing. Tulio Del Bono -titular de la
SeCyT- durante el
acto de apertura de Altec 2007, quien enumeró así los cuatro
factores clave para la innovación: 1) la importancia de generar
conocimiento propio; 2) la necesidad de que ese conocimiento esté
al servicio del bienestar general; 3) la estrecha articulación
que debe establecerse entre investigadores e innovadores, y 4) el fuerte
papel que debe tener el Estado para garantizar condiciones de estabilidad
económica y de política institucional.
(*) Consejo Nacional
de Investigaciones Científicas y Técnicas de la Argentina.
Altec 2007 fue organizado por esta Asociación, por la Dirección
Nacional de Programas y Proyectos Especiales de la SeCyT
y por el Centro Redes (Bs. As.). Más información: www.secyt.gov.ar
Entrevistó: Gabriela Araujo -Prensa SeCyT-.
Adaptó: Lic.
Enrique A. Rabe (ACS/Conicet
Santa Fe).
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