| Ciencia y tecnología para reconvertir zonas agrícolas |
En lugar de caña de azúcar, en minifundios tucumanos se producirán arándanos de exportación -de alto rendimiento económico-, lo que redundará en mayor ocupación de mano de obra y mejora de la calidad de vida de la población. La Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación (SECyT) impulsa este emprendimiento.
El mes pasado, en Simoca (a 60 km de la capital tucumana), el Dr. Julio A. Luna -titular de la Secyt-, firmó un contrato por el cual se otorga un crédito a pequeños productores agrícolas de la zona, tradicionales minifundistas cañeros. Se inició así la reconversión de plantaciones de caña de azúcar a las de arándano, un cultivo no tradicional, para el que la zona de Simoca es óptima.
Sobre el fruto y lugares de cultivo
El arándano es un pequeño fruto azul violáceo, conocido en los países angloparlantes
como "blueberry" y consumido por cerca de 260 millones de estadounidenses,
quienes pueden comerlo como fruta fresca sólo un par de meses después de su cosecha. Se
lo cultiva en Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Chile. Naturalmente,
los frutos producidos en nuestro hemisferio se cosechan en contraestación con respecto al
norte, abriéndose así a los productores meridionales ese enorme mercado que es EE.UU. La
latitud de Simoca garantiza contar con frutos "primicia", los primeros de la
temporada entre los recolectados en el hemisferio sur.
Al preciado fruto -las 12 unidades, que pesan unos 180 g, rondan los U$S 25 en el mercado
norteamericano- lo produce una planta con requerimientos precisos de suelo, temperatura,
ambiente y riego. El suelo simoqueño se sometió a estudios coordinados por el Ing. Agr.
Miguel Elchayer, los que establecieron su aptitud para el cultivo de los arándanos. Y
fueron las acciones del intendente de Simoca, Félix Mothe, y la decisión de los
productores locales, gravemente afectados por las condiciones desfavorables para exportar
caña de azúcar, las que determinaron la presentación ante la SECyT del proyecto de este
cultivo intensivo.
El aporte tecnológico y el papel de la Secretaría
Tras los procesos de evaluación, la SECyT otorgó los fondos en forma de crédito, con
cuatro años de gracia y cuatro de amortización, con una tasa de interés que es la mitad
de la menor tasa promocional del BNA. Los minifundistas cultivarán en quince hectáreas
con óptimas condiciones para el desarrollo de las plantas. El laboratorio Bio Sidus, a
través de Tecnoplant -su división de tecnología vegetal-, será a la vez proveedor de
los plantines de arándanos (desarrollados por ingeniería genética) y responsable del
proceso de comercialización internacional de los frutos. Según expresara el Ing.
Elchayer, asesor de la Agrupación de Colaboración Empresaria tucumana "...un
material clonado, provisto por una empresa de primera línea como Bio Sidus, es de primera
calidad, libre de todo virus y con una capacidad genética totalmente comprobada".
Así, los productores iniciarán el cultivo con la siembra de plantines que cuentan con la
certificación de variedad y calidad. La inversión necesaria (alrededor de $ 30 mil por
ha) es, en palabras de Elchayer, inalcanzable para pequeños productores, por lo cual este
proceso de reconversión agrícola hubiese sido imposible sin el aporte de la SECyT.
"Este emprendimiento", destacó por su parte el intendente Mothe, "será de
alto impacto desde el punto de vista económico y social", en una zona de nuestro
país donde -con casi 30 mil pobladores, sumando las áreas urbana y rural del
Departamento Simoca- cerca del 52% de los habitantes tienen necesidades básicas
insatisfechas.
Según informó el Dr. Luna, las 15 ha de cultivo podrán
ampliarse a 20 y luego a 50, merced a nuevas facilidades crediticias para la expansión
del proyecto, que promete, a corto y mediano plazo, elevar el nivel de vida de la
población de la provincia.
Fuente: SECyT. Adaptó: Lic. Enrique A. Rabe; ACS/Ceride.
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publicado el 13 de julio de 2002