Desde celdas fotovoltaicas hasta biosensores
 

Roberto ArceNuevos materiales

El Dr. Roberto Arce* investiga en materiales porosos estructurados, actividad que lleva a cabo en el Laboratorio de Física de Semiconductores del INTEC/UNL/CONICET** sito en la ciudad de Santa Fe. Parte de su tarea científica se orienta al desarrollo de materiales meso y macroporosos sobre la base de silicio para, eventualmente, utilizarlos en relación con la salud humana. En este tema realiza trabajos en colaboración con la UBA. Asimismo, investiga en celdas fotovoltaicas.

¿Qué es el silicio?
Es el elemento químico semiconductor más utilizado en electrónica. Su condición de semiconductor implica que tiene resistividad intermedia entre la de un conductor y un aislante, y que su conductividad aumenta con la temperatura. La mayor parte de los componentes electrónicos que conocemos se basan en el desarrollo de los denominados “circuitos integrados”, los cuales se construyen a partir de un trozo de silicio (oblea) que se somete a diferentes procesos para generar circuitos de alta complejidad en muy pequeños volúmenes. El desarrollo de materiales porosos basados en la propia matriz de silicio posibilita integrar, a estos circuitos, las diversas funcionalidades que son capaces de otorgar los sistemas porosos. Una de ellas es el desarrollo de sensores para materiales específicos.

En este caso, ¿qué es un poro?
Una pequeña cavidad entre las partículas que forman un cuerpo sólido.

¿En qué consiste su actividad de laboratorio?
En el desarrollo de metodologías para la preparación de materiales meso y macroporosos -con poros de tamaño intermedio y de diámetro superior- basados en el silicio cristalino, así como para la posterior caracterización de tales materiales producidos por métodos físicos y químicos. Es un trabajo que realizamos en forma grupal.

¿Qué significa “caracterizar” un material poroso?
Cuando se habla de caracterizarlo se lo hace desde diferentes puntos de vista. Por un lado, el tamaño de los poros que lo conforman -la dimensión que lo caracteriza-; por el otro, la densidad de poros, es decir, en un material sólido cuál es la proporción de poros que contiene -lo que se denomina “porosidad”-. Y, finalmente, debo mencionar la geometría de los poros, que pueden ser esféricos, cilíndricos o algo intermedio. En cuanto a la geometría de estos sistemas también existe como variable la forma en que estos poros se distribuyen en el material; si lo hacen de manera aleatoria o siguiendo algún tipo de ordenamiento. Cada una de las numerosas combinaciones posibles en las características del material poroso genera un material con diferentes propiedades. A los fines de evaluar las posibles aplicaciones esta caracterización se complementa con la determinación de las propiedades ópticas y electrónicas de los materiales generados.

¿En qué se aplican?
Las aplicaciones son múltiples. En general, el aporte de un material poroso proviene del hecho de poseer una gran superficie en relación con el volumen. Esta propiedad hace que haya elevada interacción del material poroso con el medio ambiente, hecho que lo torna altamente susceptible al entorno y, por lo tanto, óptimo para su utilización en diversos tipos de sensores (o detectores). Además, por tratarse, en este caso, de un material semiconductor le confiere características especiales desde el punto de vista eléctrico, y lo mismo puede decirse respecto de las propiedades ópticas. La función de sensado puede extenderse desde la detección de moléculas simples en el medio que rodea al sensor, sea líquido o gaseoso, hasta sistemas altamente desarrollados como las proteínas complejas y hasta cadenas de ADN.

¿Significa que en estos estudios científicos se abarca la salud humana?
Sí, porque uno de nuestros objetivos es el desarrollo de un material poroso a partir del cual sea posible detectar la presencia de lipopolisacáridos. Estas moléculas están presentes en las paredes celulares de las bacterias denominadas “gram negativas”, por lo que se las llama endotoxinas. Son las causantes de un número importante de enfermedades tales como gonorrea, meningitis y el síndrome urémico-hemolítico.

En su grupo, ¿trabajan también en celdas fotovoltaicas?
Nuestro trabajo de investigación en el área de Materiales Porosos surge a partir del Grupo de Celdas Fotovoltaicas por iniciativa del Dr. Roberto Koropecki, investigador del CONICET en el INTEC. Esta nueva línea de trabajo no ha impedido que continuemos participando en el desarrollo de materiales de aplicación en este tipo de celdas. En este caso, el material poroso semiconductor puede ser pensado como un sistema altamente efectivo en atrapar la luz que llega a la celda solar para luego ser aprovechada en un dispositivo conversor de la energía lumínica en energía eléctrica.

Poros cilíndricos de alrededor de 1 milésima de mm de diámetro obtenidos por ataque electroquímico a una lámina (oblea) de silicio. Se trata de macroporos cilíndricos perpendiculares a la superficie de la oblea¿Qué etapas comprende el desarrollo de los sensores basados en el silicio?
La primera de ellas es lograr controlar las características del material. En una segunda etapa se debe elegir y desarrollar la metodología que combine, de manera adecuada, estos materiales para que alguna propiedad de la estructura desarrollada pueda ser relevada con una metodología específica. En nuestro caso, puede ser óptica o electrónica. En esta secuencia, hay un paso adicional hacia un objetivo aplicado, el que consiste en darle especificidad al sensor. En otras palabras, que el sensor se vuelva susceptible a un determinado agente, lo que se logra confiriéndole a la propia superficie del silicio una determinada funcionalidad, para lo cual el sensor se trata con agentes químicos adecuados.

Este trabajo, ¿puede calificarse de “multidisciplinario”?
Sin dudas. Por un lado, el dispositivo sobre el cual se trabaja basa su funcionamiento en cuestiones relacionadas con la Física. Sin embargo, la especificidad del sensor se confiere a través de acciones que implican un profundo conocimiento de los aspectos químicos. Y cuando, como en nuestro caso, el sensor se orienta hacia determinaciones de sustancias ligadas a la biología, también se requieren conocimientos en bioquímica. Dado que nuestra formación es específica en Física, con el objeto de complementar nuestros esfuerzos y conocimientos, hemos establecido una relación de colaboración con un grupo de la Universidad Nacional de Buenos Aires dirigido por el Dr. Fernando Battaglini y la Dra. Graciela Priano, científicos con vasta experiencia en el desarrollo de sensores electroquímicos orientados a la detección de las endotoxinas.

¿Cuándo se inició este tema de investigación?
El estudio de los materiales porosos basados en silicio comenzó hace unos cinco años en el INTEC por iniciativa del Dr. Roberto Koropecki -investigador del Conicet en el citado instituto-, con quien hemos trabajado muchos años en el área de los materiales fotovoltaicos -aquellos que permiten generar energía eléctrica a partir de la luz solar-. De pronto, nos encontramos con que podíamos desarrollar material con una enorme potencialidad para un elevado número de aplicaciones, desde las celdas fotovoltaicas hasta los biosensores. Luego, decidimos focalizar nuestro esfuerzo hacia diferentes posibilidades que brindaban este tipo de nuevos materiales, manteniendo un estado de colaboración permanente.

¿Se trata de un trabajo científico experimental?
Así es, lo cual implica llevarlo a cabo en una estrecha cooperación que permite un uso racional de los recursos con los que contamos. Nuestro grupo de desarrollo de materiales porosos basados en el silicio cristalino está integrado por dos investigadores, un becario de posdoctorado y cuatro estudiantes de doctorado. Uno de ellos, la Lic. en Biotecnología Liliana Lasave, lleva adelante un tema de tesis referido al desarrollo de sensores ópticos de moléculas biológicas. Su tesis es dirigida en colaboración con el antes mencionado grupo de la UBA.

¿Cómo se vincula esta actividad con el ámbito académico santafesino?
Todos quienes participamos en este proyecto de investigación somos docentes de la carrera de Ingeniería en Materiales de la Facultad de Ingeniería Química, y dictamos materias de posgrado en diferentes doctorados de la Universidad Nacional del Litoral. Además, nuestro grupo siempre ha contado con la participación de alumnos de grado de las Ingenierías en carácter de pasantes, con el objetivo de perfeccionar su formación en el área de materiales y participar en su iniciación como posibles científicos.

¿Realizó alguna estadía en el exterior?
Mi formación ha estado orientada a la caracterización de los materiales semiconductores en aspectos relacionados con sus propiedades electro-ópticas. Con este objetivo hice una extensa estadía como becario de la Fundación Alexander von Humboldt, en el Instituto Max Planck de Física del Estado Sólido, sito en la ciudad de Stuttgart (Alemania), y en el Laboratorio de Materiales Fotovoltaicos de la Universidad de Oldenburg, en ese mismo país.

(*) Nacido en Helvecia (Santa Fe), es Licenciado y doctor en Física, títulos que obtuvo en el Instituto Balseiro (UNCu; S. C. de Bariloche). Es investigador del CONICET y docente en la FIQ/UNL, donde se desempeña como director alterno de las carreras de Ingeniería y Licenciatura en Materiales.
(**) Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química, sito en Güemes 3450 de la ciudad de Santa Fe.
Entrevistó: Lic. Enrique A. Rabe (ÁCS/CONICET Santa Fe).

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Publicado el 18 y 25 de noviembre de 2009