IBEROAMERICA: UNA POLITICA DE ARCHIVOS EN COMUN *
La situación de los archivos en España sigue constituyendo un modelo deseable para la Argentina. A la tradición normativa (disposiciones sobre archivos de las Leyes de Indias y Reglamento de Archivos de Felipe II) y a la práctica conservacionista que les posibilita ofrecer a los investigadores una completa y múltiple variedad de fondos procedentes del ámbito gubernamental y privado, se agregan, actualmente, el avance tecnológico aplicado a los archivos (edificios, previsión de siniestros, laboratorios de restauración, procesamiento de imágenes) y la informática, utilizada en la descripción de fondos, consultantes y onsultas, así como el conocimiento de fondos disponibles en los países americanos.
En este último aspecto, España, a través del Centro de Información de Archivos, ha propuesto a Iberoamérica vías de conocimiento archivístico mutuo: EL CENSO Y ESTADISTICA DE ARCHIVOS, que se lanzó con motivo del V Centenario, en 1992, y del cual ya se han podido concretar la carga informatizada de algunos países como Cuba y México.
En este relevamiento, la información de Argentina no ha sido enviada de manera correcta y completa, y teniendo en cuenta que el año próximo se llevarán a cabo las "Jornadas Culturales España y Argentina", oportunidad en la cual se pretenden exhibir los logros informativos del Censo, el Archivo General de la Provincia de Santa Fe se encuentra abocado a difundir el censo y reunir los datos correspondientes a los archivos de las otras provincias argentinas, así como de algunos archivos de la Nación.
La información así reunida será volcada en una Base diseñada en sistema MicroISIS, de la cual se entrega al país participante un disquete con los datos de todos sus archivos.
Otra propuesta de interés para los archivos iberoamericanos es el CUESTIONARIO SOBRE LA SITUACION Y TRATAMIENTO DE ARCHIVOS ADMINISTRATIVOS, que pondrá a disposición de aquellas instituciones involucradas la información en materia legislativa, de accesibilidad documental, procedimientos y normas de selección, todas ellas cuestiones de interés para intercambiar experiencias.
Esta relación España-América, que ese Estado y su pueblo reconocen como fundamental, dados los comunes intereses culturales, se complementa con la oferta anual que realiza a los Archivos de este continente referida a perfeccionamiento del personal mediante talleres, cursos y pasantías, posibilidad de financiamiento a proyectos de desarrollo, así como visitas y asistencia técnica de expertos españoles.
Veamos tres ejemplos de archivos nacionales españoles que son representativos de la política archivística comentada.
En medio de la llanura de Castilla, a sólo 15 km. de Valladolid, se alza, poderoso, el castillo de Simancas. Sus torres se yerguen por sobre los techos del poblado que lo rodea, ubicado actualmente "a la vera de la autovía".
Allí, por disposición de Carlos I y Felipe II, se guardaron los documentos de la Corona correspondientes a los Reinos de España e Indias y demás territorios de los Austrias. Para su cumplimiento, el arquitecto Juan de Herrera -aquél que se inmortalizó en El Escorial- acondicionó el interior de las dos pétreas torres mediante unos preciosos armarios empotrados con puertas de madera trabajadas.
Recorrer su interior, acompañados por su directora María Teresa Triguero, es un privilegio, considerando el fervor con el cual ella nos cuenta la historia del organismo.
Hoy ofrece al investigador la documentación producida por la Corona hasta 1850. Para conservar esos cuatro siglos de papeles contables, leyes, poderes, planos, entre otros, una de las plantas del castillo ha sido acondicionada con pequeños cuartos de paredes con cobertura antifuego, puertas antillama con miradores de grueso vidrio y sensores de calor. Todos estos aspectos convierten a los depósitos en una especie de submarino. Las áreas administrativas y sala de investigadores se mezclan con la belleza arquitectónica de un palacio con los modernos medios tecnológicos.
Desde Simancas, así como desde Cádiz a fines del siglo XVIII, salieron en carretas -por indicación del rey Carlos IV- aquellos fondos que se relacionaban con el gobierno de España en América. Su destino era el sur, la bella Sevilla, donde la enorme mole herreriana que ocupaba la Casa de Contratación había quedado en desuso. Allí se concentró, poco a poco, todo lo que estuviera vinculado con las Indias, y fue precisamente esta función, al cumplirse 500 años del suceso colombino, la que le concedió la posibilidad de ser el primer archivo en el cual se puso en práctica el procesamiento informático por imágenes de unos 90 millones de páginas de documentos que en él se conservan, iniciando la marcha de una empresa que asombra al mundo.
Cuando el gobierno -Corte, Parlamento, gestiones liberales- se instaló en Madrid, se creó el Archivo General de la Administración en la vecina Alcalá de Henares, sede de una de las antiguas universidades. Este repositorio, concebido como archivo intermedio, sufrió un gravísimo incendio que hizo desaparecer el edificio y los documentos.
Tal vez tan dura experiencia dejó sus frutos. En el mismo sitio se alza un edificio concebido para archivo, donde cada una de las áreas reúne las condiciones requeridas para la conservación, restauración, reproducción, tratamiento técnico de los fondos para su descripción y selección, salas de investigadores y de exhibiciones. Todo allí está pensado en función de la documentación. Más de 100 personas trabajan bajo la conducción de su joven directora María Luisa Conde, y es precisamente en este ámbito en el que se desarrolla anualmente el Taller de Archivos, que dura seis meses y está destinado a la experiencia de archiveros americanos.
No sólo los archivos nacionales muestran estos avances. Sirve de ejemplo el Archivo de la Diputación Foral de Alava, en Vitoria, capital del País Vasco, construído totalmente en hormigón armado, revestido exteriormente en metal, con escasísimos elementos de madera, sensores de calor, estanterías desplazables, aire acondicionado central que permite una temperatura estable, laboratorio de conservación con freezers especiales para eliminación de bacterias, sistemas de recupero de papel automatizados por medio de equipos Vinyector, microfilmadoras, procesamiento informatizado de los auxiliares descriptivos, y, por sobre todo, una atención humana de primer nivel que permite obtener toda la información existente referida al tema solicitado.

* Por la Lic. Ana María Cecchini de Dallo - Directora del Archivo General de la Provincia de Santa Fe-.
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