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Entrevista
con el Lic. Martín Quiroga*, quien investiga en aves -y en particular
en golondrinas y ratonas (o tacuaritas)- en el Instituto Nacional de Limnología
(INALI
/ CONICET / UNL),
sito en la vecina ciudad de Santo Tomé.
¿Cómo
definir "cambio climático" (CC) en pocas palabras?
El CC se refiere a una variación estadísticamente significativa
del estado global del clima, o de su variabilidad, durante un largo período
de tiempo (generalmente, décadas o más). Esta problemática
única, global, a largo plazo y con complejas interacciones puede
deberse a procesos naturales internos, a presiones externas o a cambios
antropogénicos persistentes en la composición de la atmósfera
o en el uso de la tierra. Sin embargo, en general, los medios de comunicación
se refieren a CC como una modificación en el clima exclusivamente
causada por las actividades humanas (directa o indirectamente) que alteran
la composición global de la atmósfera, minimizando u omitiendo
casi por completo la existencia de una variabilidad natural del clima
durante períodos de tiempo comparables.
¿Con qué
situaciones particulares se enfrenta en su investigación?
Por ejemplo, con la determinación de efectos y su cuantificación
en este tipo de estudios, la que se ve dificultada por varias razones.
Lamentablemente, muchas veces nos encontramos frente a la falta de información
previa sobre nuestros objetos de estudio. En otras palabras, ¿cómo
podemos comparar de qué manera se comporta un organismo hoy si
nadie ha estudiado como lo hacía en el pasado? Este problema se
torna de vital importancia pues estamos considerando un fenómeno
que comenzó con la Revolución Industrial. Por otro lado
es muy difícil poder predecir efectos generados por cambios que
se producirán en el futuro. Para esto existen básicamente
dos opciones: hacer estudios en laboratorio o a campo. En la primera es
posible manipular condiciones ambientales (aunque no todas ellas) simulando
escenarios futuros; pero es ampliamente conocido que los resultados de
estudios sobre organismos vivos en laboratorio no son totalmente extrapolables
a organismos de vida silvestre. Lo más aconsejable sería
realizar los estudios a campo pero… ¿cómo podemos simular
las condiciones ambientales futuras? La localización de sitios
de estudios particulares y su comparación con otros es la mejor
manera (al menos, eso pienso) para poder entender estos fenómenos
a campo.
En
general, ¿qué efectos podría tener el CC sobre
las aves?
Éstos son de variada naturaleza y hasta impensados. No siempre
son de tipo directo (por ejemplo, que un aumento de 2 grados centígrados
en la temperatura hará que un ave se reproduzca menos, aunque puede
ser probable), sino que también pueden ser indirectos.
Una problemática
directa es el aumento de la temperatura en sí. Si bien las aves
tienen una temperatura corporal superior a la del ser humano (cercana
a los 40 ° C), haciendo los efectos del calor intenso menos sensibles,
los huevos y pichones jóvenes (de hasta 5 días de edad)
son totalmente dependientes de la temperatura. Durante la incubación,
la temperatura de los mismos sube hasta unos 37 o 38°C -cuando están
siendo incubados- y baja hasta 35°C cuando el individuo que incuba
sale temporalmente del nido. En aves de corral se ha demostrado que temperaturas
mayores a 40°C o menores a 35°C producen la mortalidad del embrión.
Extrapolando este dato a las aves en general… ¿qué pasaría
si la temperatura ambiente generara una temperatura de huevos superior
a 40°C durante 4 ó 5 días?
El desplazamiento de los ecosistemas tropicales hacia latitudes mayores
(hacia los polos), implicaría nuevas condiciones para especies
residentes en cada uno de ellos. Si las mismas no modifican su biología
durante ese cambio o no pudieran desplazarse siguiendo el corrimiento
del clima, su supervivencia se vería en serio riesgo.
¿Afectaría
también su alimentación?
Debido a procesos evolutivos, las aves han logrado una fuerte sincronía
entre su período de mayor demanda energética (la época
reproductiva) con la mayor oferta de alimento. No es casualidad que la
mayoría de aves insectívoras y granívoras se reproduzcan
durante la primavera y el verano, cuando existe una mayor abundancia de
estos alimentos. Una modificación en el clima podría adelantar
estos picos de abundancia de recursos alimenticios, pudiendo provocar
que durante la época en que se deben alimentar los pichones no
exista la cantidad de alimento suficiente para alimentarlos, produciendo
la muerte de los mismos por inanición. Por su parte, las aves migratorias
se verán enfrentadas a un “dilema existencial”. Si fuera una de
ellas creo que me preguntaría a dónde migrar. Si mi sitio
habitual de migración esta modificado, ¿me conviene ir ahí
nuevamente o buscar uno nuevo? Y en caso de escoger uno nuevo…¿será
ventajoso o desfavorable arriesgarse a ir ya que, seguramente, estará
más alejado de aquéllos a los que solía ir? Otro
posible problema es la aparición de nuevas enfermedades y organismos
parásitos provenientes de otras áreas que podrían
afectar aves que nunca han tenido contacto con los mismos, y por lo tanto
no poseerán mecanismos de defensa pudiendo producirse mortandades
severas en las poblaciones. Cualquiera de estas problemáticas,
de repetirse durante un par de años, podría dañar
o hasta hacer desaparecer poblaciones de aves enteras.
Usted estudia las
golondrinas que llegan a nuestra zona y es el coordinador del sitio de
muestreo del Proyecto Internacional Golondrinas de América en la
ciudad de Santa Fe. ¿Por qué ha elegido estudiarlas?
¿Es, acaso, el ave más sensible? ¿O es
la que más "registra" el cambio climático (CC)
debido a las largas distancias que vuela?
Las golondrinas del género Tachycineta no son particularmente más
sensibles que otras aves, pero poseen muchas características que
las hacen uno de los organismos más favorables para este tipo de
estudios. Desde el punto de vista científico, tienen la ventaja
de pertenecer todas a un mismo género. Esto se acerca casi a un
“óptimo” (que sería poder estudiar una misma especie) disminuyendo
las posibilidades de que las variaciones en resultados obtenidos puedan
deberse a la utilización de especies poco relacionadas entre sí.
Se distribuyen desde Alaska hasta Tierra del Fuego, y esta circunstancia
permite estudiar cambios producidos por las variaciones latitudinales
y climáticas, entre otras, pudiendo simular diferentes etapas del
CC. Por ejemplo: nuestra ciudad podría ser un escenario ambiental
futuro de una ciudad como San Luis o como Gral. Roca (Río Negro).
Nidifican en “cajas nido”, artefactos de madera dispuestos en el campo
donde construyen sus nidos, ponen huevos y crían sus pichones naturalmente.
Estos nidos poseen una pared rebatible que nos permite monitorear todas
las variables reproductivas. Además, de esta manera, es posible
estandarizar los muestreadores a lo largo de todos los sitios de muestreo
del continente eliminando así variaciones causadas por el diseño
de los mismos.
En
Santo Tomé o en Santa Fe, ¿dónde anida esta
ave?
Tanto las golondrinas como las ratonas (tacuaritas) anidan en cavidades,
en general dentro de árboles, pero ambas especies están
acostumbradas a habitar espacios urbanos, nidificando en cañerías,
huecos de edificaciones, entre otros lugares. Sin embargo, para mis estudios,
he colocado “casitas” de madera en el predio Conicet-Parque Tecnológico
del Litoral Centro, en el de la Ciudad Universitaria (UNL)
y en la isla Perhuil**, a un 1,60 m de altura del suelo, para que allí
aniden y yo pueda analizar sus conductas. Ese sitio es uno de mis "laboratorios"
donde llevo a cabo mi tarea de campo.
¿De qué
evidencias dispone con relación a la influencia del CC sobre esta
especie?
Algunos de los resultados que se han obtenido es un adelantamiento de
9 días en los comienzos de las temporadas reproductivas (fecha
en que aparece el primer huevo en cualquiera de las colonias) durante
los últimos cuarenta años (1959-1991). Si bien parece un
dato menor (¡ya que son sólo 9 días en 50 años!),
esta información es relevante si consideramos que desde la puesta
del primer huevo hasta que los pichones vuelan del nido transcurren entre
40 y 45 días, 9 días representa un 20%, período en
los que los pichones son más sensibles. En otras palabras, adelantarse
“tan sólo 9 días” implica poner las crías en su período
más sensible en riesgo ya que una falta de alimento durante 24
horas puede derivar en la muerte de los pichones. También registramos
efectos letales de las altas temperaturas sobre los huevos de las golondrinas.
La mayor parte de los nidos con huevos abandonados se dan luego de un
período continuo de altas temperaturas. Si bien aún no hemos
realizado un análisis de causas de mortalidad de dichos huevos,
no sería descabellado pensar en que las temperaturas superiores
a 40°C sean las responsables. Por último, se han obtenido registros
de tamaños de puesta más pequeños a medida que la
fecha de puesta es más tardía, y que dichos patrones de
reducción son más acelerados a medida que las latitudes
son mayores. Si bien esta es una tendencia general en aves, no existían
evidencias al respecto en un estudio que involucre un área de estudio
tan extensa como la que abarca “Golondrinas de las Américas” (desde
Alaska hasta Tierra del Fuego). Además, las diferencias en tamaño
de camada con la latitud son un claro ajuste a la variabilidad o inestabilidad
climática. En zonas cercanas al Paralelo 0° (ecuador), donde
“hace calor todo el tiempo”, ponen menos huevos porque “saben” que el
clima va a ser caluroso durante la mayor parte del período reproductivo.
Sin embargo, a mayores latitudes como en Ushuaia o Nueva York, no es raro
encontrar días fríos en medio de la temporada reproductiva
(y hasta está pasando en nuestra ciudad últimamente). Por
esto, al ser más variable el clima se ponen más huevos para
poder compensar la pérdida de algunas crías debido a la
variabilidad frecuente del mismo. Esta información nos es muy útil
para comprender las posibles variaciones en tamaño de puestas en
escenarios climáticos futuros.
Usted
desarrolla su tesis doctoral con relación al parasitismo de invertebrados
tropicales en aves en climas templados. ¿Por qué
eligió este tema? ¿Qué aporte intenta realizar
a la disciplina?
Una vez más, la necesidad de comprender fenómenos que están
pasando en la actualidad para poder predecir efectos futuros en otras
áreas es una de las cuestiones que considero importante a la hora
de seleccionar temas y líneas de investigación. Las moscas
del género Philornis (similares, aunque un poco más grandes
que las moscas domésticas) son un grupo de dípteros parásitos
de aves. Sus larvas se alimentan de los tejidos de los pichones de aves
generando un efecto en general adverso y hasta mortal en los mismos. Sin
embargo, poco se sabe acerca de este tipo de parasitismo y cómo
es el ajuste al ciclo de vida de las aves. En nuestra zona estas moscas
se encuentran desde muy larga data (el primer registro es de 1952), y
aprovechando su presencia he decidido estudiar el funcionamiento de este
sistema para poder predecir en el futuro, cuando estas moscas se desplacen
aún más al sur junto con el corrimiento de los climas, a
qué aves podrán afectar y a cuáles no, posibilitando
efectuar medidas preventivas con la intención de mitigar los posibles
daños.
Usted participó
en la edición del libro "Atlas Ornitológico
de Entre Ríos", publicado en 2006. ¿Cuál
fue su aporte?
La realización de ese libro significó un gran esfuerzo no
sólo durante la recolección de los datos a campo (en su
mayoría registrada por el Dr. Adolfo H. Beltzer), sino también
a la hora de recopilar, organizar la información y ponerla en un
formato ameno para los lectores. Mi función principal fue la actualización
(ya que hay variaciones en la nomenclatura de las especies) y compaginación
de dicha información.
(*) Profesor en Biología
y Licenciado en Biodiversidad (UNL),
es becario doctoral del Conicet en el INALI
/ CONICET / UNL
y su director es el Dr. Adolfo H. Beltzer, investigador del Conicet. (**)
Campo en zona de islas, situado a mano izquierda apenas se termina de
cruzar el puente sobre el río Colastiné en dirección
a Paraná. Entrevistó: Lic. Enrique A. Rabe (ÁCS/Conicet
Santa Fe).
Selección y
adaptación:
Lic. Enrique A. Rabe (ACS/Conicet
Santa Fe).
© CCT
CONICET SANTA FE
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