La pesca en la Mesopotamia |
El autor describe sucintamente los principales problemas que atañen a la gestión y manejo de los recursos pesqueros de agua dulce, y aboga por modificar los paradigmas y enfoques que se vienen aplicando en la región.
Las pesquerías continentales de agua dulce de la Argentina presentan un creciente interés e importancia, por lo que resulta necesario establecer pautas de gestión y manejo sustentables que mantengan en niveles adecuados los recursos de valor socio-económico y preserven aquellos de mayor valor ecológico. Históricamente, la falta de políticas claras -o los cambios en los paradigmas sobre qué debería considerarse como una gestión exitosa- ha dificultado el manejo de estas pesquerías y generado situaciones conflictivas, promoviendo que muchos de los recursos existentes se encuentren bajo una situación de amenaza, o bien continúen siendo manejados sin una base teórico-práctica adecuada.
Nuestra región
En el caso particular de las pesquerías mesopotámicas, los problemas encontrados para el
desarrollo de una gestión racional y planificada del recurso "pesca" obedecen
ciertamente a múltiples y complejas causas de carácter administrativo, político,
técnico y hasta académico. Un primer aspecto que caracteriza a estas pesquerías, y que
las diferencia marcadamente de otras de la Argentina, es que las mismas se desarrollan en
grandes ríos. Así, las principales especies "blanco" (dorado, sábalo, pacú,
surubí, patí, manguruyú, etc.) realizan importantes migraciones reproductivas por lo
que su manejo trasciende los límites jurisdiccionales provinciales e inclusive
internacionales, y obliga a encarar una administración de los recursos a nivel de cuenca.
Pero también existen otras dificultades que no son menos relevantes: las estructuras de
manejo y gestión de recursos provinciales aparecen como poco funcionales frente a la
magnitud de los recursos y a las vastas áreas de distribución que exhiben los mismos. En
este contexto, existe una impostergable necesidad de regionalizar este manejo mediante la
creación de delegaciones técnicas localizadas en aquellos sitios que revisten reconocida
importancia pesquera. Ello, en todo caso, tampoco podrá prosperar en tanto no se
modifiquen ciertos preceptos que han dominado la escena de la administración de los
recursos pesqueros durante décadas en la Argentina. Aludo a la delegación de la
investigación de los mismos casi por completo en el circuito de ciencia y técnica
(Conicet; universidades). La nociva creencia que las administraciones provinciales no
debían, o no podían, llevar a cabo evaluaciones de nivel apropiado ha significado un
estancamiento y un déficit en la formación de recursos humanos que hoy no aparece como
fácil de revertir.
La importancia de planificar y ordenar los recursos
No sorprende que sean escasos los programas de investigación y evaluación presentados
que se basen en la formulación de metas explícitas a largo plazo y se apoyen sobre el
desarrollo de objetivos concretos y realizables. La falta de discernimiento, y una suerte
de confusión evidenciada en la aplicación de estos aspectos clave para el manejo de todo
recurso, ha terminado por dilapidar, en muchos casos, los esfuerzos realizados por las
administraciones provinciales sin haberse obtenido resultados concretos. A este déficit
lo perciben la comunidad y los usuarios del recurso en general, que reclaman medidas y
soluciones para problemas tales como el incontrolado furtivismo, la asignación de cupos
de capturas sustentables para la pesca artesanal, adecuación de medidas regulatorias de
pesca deportiva, programas de siembras, mitigación de impactos por obras de
infraestructura, entre otros.
El valor de la información
Sin embargo, el manejo de los recursos pesqueros no puede llevarse a cabo sin una base
informática adecuada desarrollada durante largos períodos de tiempo. Es muy poco lo que
se conoce sobre la evolución histórica de las capturas en la cuenca, los esfuerzos
aplicados y toda aquella información relacionada con los aspectos socio-económicos, lo
que dificulta enormemente determinar el grado de explotación que soportan los recursos
actualmente, diagnosticar su evolución y aun no poder conocer con exactitud cuál es su
verdadero potencial pesquero. Nunca será suficiente insistir en que no existe manejo
posible de ningún recurso pesquero sin una adecuada información de base. Por lo tanto,
mientras las administraciones provinciales no encaren programas completos de monitoreo y
evaluación de sus pesquerías deportivas y artesanales en el largo plazo, será
virtualmente imposible desarrollar pautas de manejo sustentables. Un buen ejemplo de ello
son las reglamentaciones existentes sobre los cupos de capturas para diferentes especies,
las que, en rigor, no están basadas en ningún documento técnico que las sustente. La
aplicación de estas reglamentaciones "tipo dominó" para diferentes especies en
varias provincias de la Mesopotamia es, acaso, un reflejo de la imposibilidad de emitir
pautas de manejo sobre bases técnicas adecuadas.
No todos los sectores de la cuenca poseen las mismas características ecológicas, ni
todas sus pesquerías exhiben similares condiciones (abundancia de especies, conflicto
entre pesca deportiva y artesanal, tipo de pesquerías, etc.), por lo que estas
reglamentaciones deberían adaptarse también a las condiciones locales o regionales y, a
la vez, articularse con el manejo que se realiza en otros sectores de la cuenca. Asimismo,
la pérdida de calidad de las pesquerías deportivas, percibida empíricamente a través
de una disminución de captura por unidad de esfuerzo, y reducción de tallas en los
concursos que se desarrollan en diferentes áreas de la región, constituye una seria
advertencia y un indicador importante de que las pesquerías no están siendo manejadas
como se debe.
Igualmente, el desarrollo de obras viales que afectan la dinámica hídrica del sistema
(puente Rosario-Victoria), represas que obstaculizan las migraciones (Salto Grande;
Yacyretá), la destrucción de humedales ribereños y la persistente contaminación del
agua por efluentes no tratados, son también algunos de los factores significativos que
impactan, directa o indirectamente, sobre la ictiofauna.
Necesidad de nuevos enfoques
El panorama de la gestión de la pesca continental no es, naturalmente, ajeno a la crisis
socioeconómica del país, pero se ve agravado por la aplicación de modelos económicos
que desatienden y menosprecian las misiones y funciones que debe tener el Estado. El
manejo de los recursos es una de ellas, para lo cual se necesitan, además,
administradores de recursos y equipos técnicos capacitados que posean una concepción
moderna de lo que implica manejo y gestión. Ello comprende, necesariamente, la capacidad
de integrar aspectos ecológicos, culturales, sociales, económicos, políticos, etc., y
de entender el alcance de las escalas temporales y espaciales de los distintos procesos
que afectan la dinámica y evolución de los recursos pesqueros en la cuenca.
Por Claudio Baigún, Doctor en Ciencias Biológicas (UBA) y especialista en recursos
pesqueros de agua dulce. Es investigador independiente del Conicet en el Instituto
Tecnológico de Chascomús (Intech), Pcia. de Bs. As. Adaptación: Lic. Enrique A. Rabe
-Área de Comunicación Social del Ceride/Conicet-.
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publicado el 18 de mayo de 2002