Ante
los anuncios de la Secretaría
de Energía de la Nación (El
Litoral, 28/7/04) referidos a un Programa de Energías Renovables
para la zona rural de la Provincia de Santa Fe -financiado por el Banco
Mundial-; ante la posición de las autoridades de la Empresa Provincial
de la Energía (EPE) frente al mismo, y considerando el convenio del
Ministerio de Educación (ME)
con la EPE para coordinar la enseñanza del uso racional de fuentes
renovables de energía en las escuelas primarias, conviene recordar
y reflexionar sobre los proyectos energéticos de estas características
y las experiencias en las escuelas rurales del norte provincial.

El Dr.
Román Buitrago, Director del GENOC, exhibe un panel fotovoltaico
de su laboratorio (Gentileza: F. C. Dagatti) |
Panorama general
actual
El desafío para los científicos es desarrollar nuevas
fuentes renovables de energía que satisfagan las diferencias
progresivas que, por agotamiento de los hidrocarburos o aumento
del consumo, se irán produciendo entre la demanda y la oferta
de energía de fuentes no renovables. Se trata, nada más
y nada menos, de evitar el desabastecimiento energético.
Pero además, para mantener el equilibrio ambiental en el
planeta, estas nuevas fuentes deben ser limpias, no contaminantes
y utilizar materiales abundantes en la Tierra, sin competir con
otras necesidades de la sociedad.
Educación
para el consumo
Otros aspectos importantes en relación con las nuevas fuentes
tienen que ver con la educación y capacitación del
futuro usuario, así como con la redacción de normas
de fabricación de artefactos eléctricos que se rijan
por un estricto uso racional de la energía. La concientización
y capacitación del usuario para que use la energía
racionalmente se relaciona con sus hábitos, nivel cultural
y lugar de residencia, y aquí las políticas educativas
tienen mucho por hacer.
Las
experiencias; los resultados
En 1987, el Grupo de Energías No Convencionales (GENOC /
UNL / Conicet)
recibió un subsidio de la Secretaría
de Energía de la Nación para instalar dos experiencias
piloto con sistemas fotovoltaicos -que generan energía eléctrica
a partir de la luz solar-.
Luego de un cuidadoso análisis, se decidió destinar
el equipamiento a dos escuelas rurales del norte santafesino, carentes
de energía eléctrica. La elección obedeció
a varias causas de interés: en general, una escuela está
integrada por un sector de aulas y oficina, otro de cocina y comedor
escolar, y la residencia del maestro, por lo que en un solo proyecto
piloto se disponía de tres áreas diferenciadas, con
horarios y necesidades energéticas distintas, cuyas conclusiones
podrían extrapolarse a casos equivalentes en pequeñas
poblaciones rurales.
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Por otro lado, la capacitación
del usuario seleccionado permitió confiarle el seguimiento de cierto
protocolo de actividades y la elaboración de informes sobre funcionamiento
y problemas operativos. A su vez, el maestro pudo incorporar en sus cursos,
en forma natural, con el ejemplo a la vista, todos los temas relacionados
con energías renovables. Y el funcionamiento de un sistema fotovoltaico
en una escuela se difundió en toda la zona de influencia por la presencia
de los padres de los alumnos y/o el relato de éstos en sus casas,
con lo que se informó a una población rural dispersa, que
no poseía energía eléctrica, sobre nuevas fuentes o
formas de generar energía para distintos usos del campo.
Los resultados de esta experiencia piloto originaron un proyecto de la Provincia
de Santa Fe, cuyas autoridades, en 1994, aprobaron la asignación
de un presupuesto de U$S 3.000.000 para adquirir y montar equipos fotovoltaicos
en las 160 escuelas rurales carentes de energía, una obra que finalizó
a mediados de 1996. Pero fue en 1998 y 1999 que el GENOC pudo convencer
a las autoridades del ME para efectuar tareas de mantenimiento de los equipos,
los cuales hoy están abandonados y sin funcionar.
Un final para
pensar
La falta de políticas y coordinación de planes del Ejecutivo
se agudiza en estas escuelas rurales carenciadas, que al tener energía
eléctrica calificaron en otros planes del ME, el cual les proveyó
de computadoras y televisores con material didáctico que hoy los
alumnos observan como piezas de museo.
Desde el punto de vista científico, a fines de los ‘90 estábamos
frente a un hecho inédito ya que teníamos 160 sistemas para
estudiar, distribuidos en una gran región con clima y fitogeografia
cambiantes. Hubiéramos obtenido valiosa información sobre
problemas, rendimientos, vida media de componentes, costos reales, efectos
de los hábitos y comportamiento humano y, sobre todo, hubiéramos
comprobado si la energía solar fotovoltaica es una fuente alternativa
de energía eléctrica confiable.
Lamentablemente, esta experiencia pionera que llevó luz a las escuelas
de los Departamentos más necesitados de Santa Fe, es, por desidia
o falta de políticas, otro proyecto abandonado, que perjudica a
la población escolar rural.
Por el Dr. Román
Buitrago, Director del GENOC / UNL
/ Conicet. Adaptó:
Lic. Enrique A. Rabe (ACS
/ Ceride).
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