Un periodista científico se doctora

El español Manuel Calvo Hernando* lleva medio siglo dedicado a la teoría y la práctica del periodismo científico, y acaba de doctorarse en Ciencias de la Información en la Universidad de San Pablo/CEU, de Madrid (España).

Perfil y obra: En el mundo científico y de la comunicación, Calvo Hernando es considerado como uno de los autores que, en nuestro idioma, ha analizado y estudiado la necesidad fundamental de difundir la ciencia y la tecnología en forma permanente y comprensible. Lo ha hecho, y lo hace, no sólo a través de libros, disertaciones y ponencias académicas, sino también por medio de crónicas, entrevistas y comentarios acerca de las ciencias, la educación y la cultura, que se han difundido en diarios, revistas, informativos radiales, televisivos y espacios de internet. El 31 de mayo pasado, a los 76 años, aprobó su tesis doctoral con un unánime "sobresaliente cum laude" -la calificación más alta-. Pionero del periodismo científico en España, es hoy presidente de la Asociación Española de Periodismo Científico y Secretario General de la Asociación Iberoamericana de Periodismo Científico. Ha escrito una treintena de libros, ocho de los cuales son manuales de periodismo científico, y ha impartido cursos de su especialidad en las principales escuelas de América Latina.

Algunos temas de su tesis: En La ciencia como material informativo. Relaciones entre el conocimiento y la comunicación, en beneficio del individuo y de la sociedad, el flamante doctor indaga sobre las posibilidades de divulgación de algunas disciplinas básicas de la cultura y de la ciencia, y también sobre los horizontes que las mismas abren al divulgador como vía para interesar al público sobre ellas. Las ciencias que eligió son: filosofía, matemáticas, física, biología y cosmología, con una dedicación final a la complejidad, el caos, la fragmentariedad de las ciencias, la interdisciplinariedad y la emergencia de las ciencias cognitivas. Y para seleccionarlas tuvo en cuenta su importancia y el carácter representativo de los distintos campos del pensamiento presentes en ellas.

El estudio está relacionado, directa o indirectamente, con estas cuestiones:

1) Problemas que plantea la divulgación al público de cada disciplina científica, que básicamente consisten en la transcodificación del mensaje científico al mensaje informativo para el público; en la "traducción" de expresiones, conceptos y vocablos para facilitar su comprensión, respetando el rigor de la ciencia y, en lo posible, la complejidad de la tecnología.

2) Análisis del pensamiento de autores -científicos, periodistas, escritores, docentes- destacados en la divulgación de las disciplinas científicas, tanto de España como del resto de Europa, Estados Unidos e Iberoamérica, que han utilizado principalmente el libro y la prensa escrita, y en menor medida la radio y la televisión.

3) Posibilidades que cada una de las disciplinas estudiadas ofrece a científicos, periodistas y docentes para interesar al público ajeno a la ciencia. Entre ellas se consideran los aspectos curiosos, humanos, anecdóticos, en suma, periodísticos, que deberían tenerse en cuenta para divulgar las distintas disciplinas científicas. Todo ello basado en el respeto a la ciencia -para que el investigador no se sienta malinterpretado- y en el respeto al público, en el sentido de no aburrirle, y de hablarle con claridad y sencillez, en su propio lenguaje.

Propuestas: Entre otras, para mejorar la divulgación científica, sugiere: establecer una categoría de periodista especializado en ciencias con dedicación exclusiva al tema, como ocurre con un crítico artístico o literario; que el periodista dedicado a la ciencia tenga una formación científica, y que el científico adquiera algunas nociones teórico-prácticas sobre comunicación; el desarrollo de actividades regulares de divulgación científica usando los medios convencionales de difusión, y jerarquización de tales actividades a través del contacto con científicos y técnicos destacados.

Sus conclusiones: Calvo Hernando ha expresado: "si hubiera que elegir algunas de las conclusiones a las que arribé, me inclinaría por las tres siguientes:

  1. La divulgación de la ciencia se configura, junto con la educación, entre los grandes retos de la sociedad tecnológica, y como una necesidad de las sociedades democráticas, una necesidad cultural, económica e incluso política. En este sentido, los progresos no han respondido a las esperanzas; no hemos sido capaces de establecer un diálogo entre la ciencia y la sociedad. Poco hemos avanzado desde los años cincuenta de este siglo, cuando empezaba a advertirse, con carácter casi general, la importancia de la divulgación científica en los medios informativos para la formación o el enriquecimiento -según los países y las sociedades- de una cultura popular adaptada a las necesidades de nuestro tiempo (Conferencia de Ginebra en 1955).
  2. Sin los aportes de la ciencia y la tecnología -que han permitido, por ejemplo, desarrollar multimedios, correo electrónico, internet, entre otros- el universo de la comunicación queda truncado, sin posibilidades de maduración y de progreso sustancial. Tales aportes, además, satisfacen la necesidad de estar en condiciones de seguir la doble explosión de la ciencia y la información.
  3. El papel decisivo de la ciencia en las sociedades contemporáneas requiere un poderoso esfuerzo de difusión. La divulgación científica es un medio relativamente eficaz para compensar las carencias comunicacionales -entre la ciencia y el gran público- en que se mueve la ciencia dentro del contexto actual, y también los problemas derivados del gigantesco crecimiento científico de nuestro tiempo y de algunos aspectos de la crisis educativa. Surge así la necesidad de profesionalizar la divulgación científica en los medios informativos y de reforzar en ellos la presencia de los divulgadores". Y añade: "no parece lógico que, teniendo en cuenta la creciente influencia de la ciencia y la tecnología sobre el individuo y la sociedad, la gente sea hoy más ignorante que nunca sobre ese conocimiento del que todos dependemos de modo decisivo".

(*) Nació el 18-11-1923 en Fresnedillas (Madrid). Su esposa es Licenciada en Historia de América y en Teología. Tienen seis hijos y diez nietos.

Fuentes: comunicación personal, y "El Nuevo Periodismo de la Ciencia" -MCH-; Ediciones Ciespal, Colección Intiyán, Nro. 40, octubre de 1999 (Quito-Ecuador).

Selección y adaptación: Lic. Enrique A. Rabe -Area de Comunicación Social del Centro Regional de Investigación y Desarrollo de Santa Fe (Ceride/Conicet)-.

© CERIDE