Bioingenieros argentinos apuestan al país

Diseñaron un proyecto para producir lentes intraoculares en la Argentina. Las rígidas podrían costar 12 dólares y las plegables 30, cuatro veces menos que las importadas. Reclaman políticas de promoción a la investigación aplicada y elogian la postura adoptada por el Parque Tecnológico del Litoral Centro (PTLC) en relación con los nuevos emprendedores.

En nuestro país existen 115.000 personas ciegas o semiciegas como consecuencia de una enfermedad tratable conocida como catarata. Esta patología, que produce la opacidad del cristalino (lente natural del ojo), genera cada año 170 mil nuevos casos en la Argentina. La única manera de corregirla es mediante una cirugía que reemplace el cristalino dañado por una prótesis implantable. En la actualidad, los insumos importados son indispensables para realizar las 110 mil operaciones de este tipo que se registran anualmente en el país, lo que eleva el costo de las mismas y limita su acceso.

Los bioingenieros Martín Carrizo, de Comodoro Rivadavia (Chubut), y Fernando Sassetti, de San Cristóbal (Santa Fe), diseñaron un proyecto para fabricar lentes intraoculares. "Hay varias razones para pensar que esto es posible: poseemos el conocimiento para hacerlas, son productos de alto valor agregado y no tienen sustitutos", comentó Sassetti.

Los autores de la idea destacaron que las prótesis que desarrollaron satisfacen los estándares internacionales de calidad. "Una gran diferencia respecto de las extranjeras se establece a través del proyecto y no del diseño de las lentes, ya que lograríamos la disponibilidad y accesibilidad de estos implantes en la zona. Esta característica hoy no existe porque las importaciones se hacen a través de lotes predefinidos de rangos y modelos limitados que no contemplan exactamente las variantes de patologías y los tiempos críticos de la ejecución quirúrgica", explicó Carrizo.

Para establecer la factibilidad del proyecto, los bioingenieros evaluaron el mercado real y potencial -nacional e internacional- de las lentes intraoculares, la existencia y procedencia de los proveedores de equipamientos y materias primas, las normas vigentes en tecnología médica y las ventajas de su producción local. Entre estas últimas se encuentran: los costos de fabricación (entre 10 y 20 veces inferiores al precio de venta de las importadas), la exportación y la posibilidad de diversificar el rango de manufacturas debido a la versatilidad de la tecnología elegida: el micromaquinado por control numérico. Esto permite variar los diseños sin necesidad de reconfigurar el sistema de producción.

Para que estos jóvenes emprendedores, egresados de la Facultad de Bioingeniería de la UNER (Oro Verde; E. Ríos), puedan concretar su "misión de fabricar implantes asequibles para todos los pacientes que lo necesiten y eliminar, de esta manera, la ceguera evitable en el país", deben realizar una inversión de 500 mil dólares.

Hoy, el proyecto se encuentra paralizado porque "las ofertas son para vender productos tecnológicos desarrollados y producidos en el exterior". Teniendo en cuenta esta realidad, Carrizo comentó que "si no se toman las medidas políticas necesarias para apoyar la investigación aplicada y no se determinan las áreas prioritarias en las que se debe trabajar, basados en un proyecto nacional y popular de desarrollo genuino de independencia tecnológica, lo más probable es que aquella desaparezca completamente".

Frente a este panorama, los bioingenieros, que participaron en los talleres y disertaciones destinados a la formación de jóvenes innovadores que se realizaron en el PTLC en junio, destacaron la importancia que este centro de producción y transferencia tecnológica otorga a los proyectos originales. Y concluyeron: "nos tranquiliza el hecho de que haya gente que piense en incentivar a los nuevos emprendedores y que tengan claro cuáles son los pasos que debemos dar".

Por María Sol Pogliani
Adaptó: Lic. Enrique A. Rabe (ACS/Ceride).

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publicado el 17 de agosto de 2002