Entrevista
con Jaap Strengers*, de la Universidad
de Utrecht, quien investiga en energía solar -tema de la Maestría
en Física que estudia en su país-. Se propone desarrollar
celdas más eficaces en la conversión de luz solar a energía
eléctrica. En su trabajo local lo ha supervisado el Dr. Francisco
Rubinelli, del Grupo de Física de Materiales (GFM - Intec**).
Jaap
Strengers, en el INTEC (Gentileza:
F. C. Dagatti)
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¿Qué
son las celdas solares y cómo actúan?
También llamadas fotovoltaicas, son dispositivos
electrónicos capaces de convertir energía solar en
eléctrica, con rendimientos que oscilan entre un 6% y un
24%. El material base más comúnmente empleado en las
celdas solares es el silicio (Si) debido a su bajo costo, su abundancia
y a la gran experiencia acumulada en procesos de la industria electrónica.
Para absorber la luz solar -de una intensidad aproximada de 0.1
W/cm2-, son necesarias láminas de Si de espesores muy delgados:
sólo algunos nanómetros (1nm = 10-7 cm). La energía
proveniente de la luz solar permite liberar electrones de la atracción
de sus núcleos en el Si, dejándolos libres para la
conducción eléctrica. La corriente eléctrica
entregada por una celda solar proviene del movimiento de estos electrones
empujados por un campo eléctrico interno que se obtiene en
las celdas mediante la deposición sobre la lámina
de Si de capas más delgadas, aun de materiales que contienen
impurezas especialmente seleccionadas.
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La energía fotovoltaica
presenta la gran ventaja de no tener efectos nocivos sobre el medio ambiente
y de ser una fuente inagotable. Los paneles fotovoltaicos, que resultan
de ensamblar y conectar varias celdas, tienen una vida útil superior
a dos décadas. Las desventajas de esta energía son su todavía
elevado costo comparativo y la necesidad de cubrir muchos metros cuadrados.
Por eso es muy importante investigar variedades de materiales que nos lleven
a producir celdas solares de bajo costo y eficaces.
Por ejemplo, ¿dónde
se utiliza esta energía?
En zonas habitadas aisladas, a las que no llegan las redes eléctricas
convencionales, o en viviendas conectadas a la red, a fin de reducir costos.
Pero en este caso se requiere una importante inversión inicial
a amortizar en muchos años. En Europa se construyen edificios y
casas con paneles incorporados a las paredes y a los techos.
¿Está
usted aquí por un intercambio interuniversitario?
No; sucede que en mi universidad existen programas que permiten realizar
parte de los estudios en el exterior, y vine a Santa Fe previo acuerdo
con el Dr. R. Schropp, mi director. El me puso en contacto con el Dr.
Francisco Rubinelli, un investigador santafesino conocido suyo y de renombre
internacional en su área temática, con quien trabajo en
el Intec. Este hecho también ha posibilitado que mi universidad
y la del Litoral comenzaran a relacionarse. Por otra parte, es muy gratificante
para mí que ambos científicos evalúen positivamente
mis actividades.
¿En qué
se diferencia su actividad en el GFM respecto de la que realiza en su
país?
Allá trabajo en la parte experimental, que consiste en la preparación
y la caracterización de celdas solares, y acá en la simulación
por computadora de nuestros resultados de laboratorio para estudiar el
comportamiento interno de las celdas y realizar sugerencias de cómo
mejorar su eficacia. Deseo señalar que el Departamento de Energía
Solar de la Universidad de
Utrecht es importante y que en él se desempeñan alrededor
de veinte personas, que investigan y experimentan sobre materiales alternativos
como el silicio microcristalino producido por la técnica de hot
wire, que permite que las celdas solares crezcan en
tiempos de producción más cortos y a costos más reducidos
que con los obtenidos a partir de las técnicas convencionales.
Hoy, ¿qué
posición ocupa Holanda en el tema de energía solar?
Por lo que sé, hay importantes avances en investigación
y desarrollo, sobre todo en una institución de fama mundial sita
en Delft (una ciudad también conocida por su porcelana). Pero,
en general, el problema radica en la producción de paneles solares.
Se puede realizar muchísima investigación, pero cuando los
paneles no pueden fabricarse industrialmente, en gran escala, los costos
son muy elevados. Ésa es una dificultad todavía por resolver.
¿Por qué
eligió investigar en la obtención de energía barata
y limpia?
Debido a que comparto este concepto, y porque cuando visité Brasil
me conmovió ver la pobreza en que vive mucha gente -algo también
observable en la Argentina-, y pensé qué bueno sería
que estas personas pudieran obtener energía del sol, o de otras
fuentes limpias y también baratas, para vivir un poco mejor. De
hecho, en cuanto a energía limpia, Holanda ya tiene muchísimos
molinos de viento que generan electricidad.
(*) Licenciado en
Física. (**) Instituto de Desarrollo Tecnológico para la
Industria Química (Intec
/ Conicet / UNL),
de nuestra ciudad.
Entrevistó
Lic. Enrique A. Rabe (ACS
/ Ceride).
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- CERIDE
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