El Mercosur ha significado, hasta hoy, un importante progreso en términos del comercio entre los cuatro países miembro, y particularmente entre Argentina y Brasil.
Brasil y nosotros en el intercambio
En 1991, cuando se inicia este mercado común, Argentina exportaba a Brasil el 12% del
total de las exportaciones; hoy, nuestro país le exporta el 30% de las mismas. Esto es
interesante si se considera que las exportaciones argentinas son ahora mayores que en
1991. Por eso es tan importante para nosotros lo que ocurra con la economía brasileña,
ya que su crisis afecta nuestra economía, y sobre todo a las economías regionales que se
han especializado en la exportación al mercado vecino. El progreso del comercio
entre los cuatro países ha sido el principal éxito del Mercosur (M). Y parte de este
progreso se debe a que, la conformación de un mercado ampliado, ha sido un factor más
poderoso de atracción de inversiones, en especial la extranjera, destinada a montar
empresas productoras de bienes para ese mercado ampliado.
Sin embargo, el M no ha avanzado en otros campos fundamentales como la coordinación de
políticas macroeconómicas; o la creación de instituciones que, en relación con el M,
tengan capacidad de decisión propia para manejar a diario el proceso de integración que
requiere de negociaciones permanentes.
Luces y sombras (a)
El M es el proyecto estratégico argentino más importante, pero no porque exista el M,
sino porque éste vale si nuestro país es capaz de hacer algunas cosas que el M pueda
potenciar. Por ejemplo, las relaciones no pueden quedar solo en una visión comercial;
deben servir para sentar una estructura productiva competitiva, con capacidad exportadora
hacia el mundo. Y aquí hay un problema: si se analizan las exportaciones argentinas se
observa que cada vez son más, en proporción, las exportaciones primarias, con
bajísimo grado de elaboración, producto de la abundancia de recursos naturales.
Luces y sombras (b)
La Convertibilidad tuvo un ingrediente fundamental, además del tipo de cambio 1 = 1 y del
respaldo de la moneda por las reservas internacionales de divisas: la apertura abrupta de
la economía. Al abrir la economía y bajar los aranceles de importación, los productos
llegaron más baratos, y así la apertura jugó un papel positivo, pero también jugó uno
negativo al desestructurar las cadenas productivas argentinas, es decir, las que
comprenden desde el productor inicial, el de los insumos, hasta el fabricante del bien
final.
La apertura causó una sustitución de insumos nacionales por importados, provocando que
muchas empresas cerraran al no poder competir frente a la producción extranjera. Esto
afectó básicamente a las PyMEs. La frase: el mercado es libre para todos
no es así; no es cierto que todos compiten en igualdad de condiciones; las grandes
empresas argentinas obtuvieron financiamiento internacional a bajísima tasa de interés,
en tanto las PyMes sólo podían obtenerlo, si era posible, en el mercado bancario local,
a altísimas tasas.
Tejido productivo y desempleo en la Argentina
La destrucción del tejido productivo de las PyMes es otra explicación fundamental del
problema del desempleo en el país. Esta dificultad se vincula a la estructura productiva
que ha generado este modelo económico, haciendo que la Argentina se haya especializado en
lo que puede producir mejor, los bienes primarios, con muy bajo grado de
elaboración y muy poco contenido de mano de obra en el producto final, ya sea para el
mercado interno o para la exportación. Además, sobre todo en el sector industrial, la
sustitución de insumos nacionales por importados ha hecho surgir industrias de ensamblaje
de productos importados, también con bajo empleo de mano de obra local.
A la destrucción del tejido productivo, en los últimos años se le ha agregado otro
problema: los grandes grupos económicos argentinos venden sus empresas al capital
extranjero. ¿Por qué? Porque aun siendo empresas grandes aquí, son chicas en el mundo
global. ¿Qué compra el capital extranjero que viene acá? Una subsidiaria de una empresa
global y una posición de mercado, en el mercado interno o en el M. ¿Y qué es una posición
de mercado? Un canal de comercialización, una marca prestigiosa. No importa tanto la
fábrica; sí, la marca, el canal; que la gente sepa quién hace el producto, y de esto
hay muchos ejemplos, empezando por las galletitas. No soy xenófobo, pero la
extranjerización de nuestras grandes empresas es un problema, porque se dirá que tienen
mejor management y más acceso a tecnología internacional, pero también hay extranjerización
del management, con lo que se pierde trabajo de ingeniería local, ahora sustituida
por la foránea; los procesos tecnológicos de estas empresas dirigidas por
extranjeros, no se determinan, ni se hacen, ni se desarrollan acá.
No obstante, bienvenido el M, siempre y cuando nuestro país sea capaz de construir un
tejido productivo denso, con un alto valor agregado, con productos diferenciados -no sólo
commodities, o productos que están en todas partes-; que el "Made in
Argentina" tenga valor en el mundo. A esto no lo hace el mercado, que aquí está
haciendo todo lo contrario. La libertad en el mercado y la libertad de comercio
internacional han provocado una primarización de nuestra economía, y buena parte
de la explicación del problema del desempleo se vincula a esta ruptura del tejido
productivo.
Estrategias del Estado, se buscan
Primero tiene que haber una estrategia; ¿la tienen las empresas? Los Estados serios
las tienen; la Argentina, no, salvo algunas como discutir los subsidios agrícolas que
aplican los países poderosos, y que nos perjudican. Se debe hacer una política de
Estado, no una política desde un partido. Es decir, tiene que haber políticas públicas
y política económica activa, desde políticas horizontales -ofrecer instrumentos
que beneficien a todos por igual; capacitar la gente; acceder a la tecnología; construir
infraestructuras, caminos, puertos, etc.-; a políticas específicas (para PyMes;
para regiones) donde, además, esas dos políticas son casi la misma política, dado que
la estructura productiva de las regiones del interior son básicamente PyMes. Luego se
debe hacer un redespliegue territorial, porque aquel modelo sustitutivo de importaciones
que producía únicamente para el mercado interno, se concentró en Buenos Aires, GBA,
Rosario, Córdoba. La Argentina es un país con enormes desequilibrios en términos
regionales, y con una falta de desarrollo económico en muchas regiones potencialmente
aptas.
Por lo tanto, sólo bajo esta concepción de que la Argentina tiene que construir una
estructura productiva más densa, con más valor agregado, sí habrá mucha más
ocupación, sobre todo calificada. Si nuestro país va a exportar trigo, mucha mano
de obra calificada no requiere; en cambio, si la Argentina, con ese trigo, va a exportar
galletitas, o fideos, ya empaquetados para el mercado alemán, hará falta gente muy
capacitada. Se sabe que, cuanto más denso es el tejido productivo y mayor el valor
agregado, más calificación se exige a quienes intervienen en el mismo. Sólo bajo estas
condiciones el M tiene real sentido para nosotros, pero eso implica acordar entre los
cuatro países una política en común, coordinar políticas macroeconómicas, y tener una
estrategia conjunta para ganar el mundo, para insertarse en él.
Por Ignacio Chojo Ortiz -economista-. "Economías Regionales y Desarrollo Local"; pp. 23-27. Seminario-Taller sobre la Problemática del Trabajo en la Argentina; Foro Interdiocesano de Empleo e Ingreso, 26 y 27-11-99; Cáritas Nacional.
Adaptación: Lic. Enrique A. Rabe -Area de Comunicación Social del Centro Regional de Investigación y Desarrollo de Santa Fe (Ceride/Conicet)-.
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