10 de abril - Día del Investigador Científico
 

Entrevista con el Dr. Héctor Enrique Salomone*, Director interino del CERIDE -Centro Regional de Investigación y Desarrollo de Santa Fe, dependiente del Conicet-. Dedica su actividad científica a las aplicaciones de la informática a los procesos productivos. Bernardo Houssay. La relación científico-sociedad.

Dr. Enrique Salomone, Director interino del CERIDE. (Foto: gentileza Alberto Perezlindo).La fecha citada se instituyó en homenaje al Dr. Bernardo Houssay, Premio Nobel de Medicina y Fisiología (1947), y primer presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). ¿Qué significa él para usted?
Fue una persona notable, con deslumbrantes concreciones tempranas: a los 17 años estaba graduado, y a los 23 había aprobado la tesis doctoral. Pero más allá de sus condiciones personales y de sus aportes al conocimiento, creo que el mayor legado que nos ha dejado Houssay es el Conicet, un organismo y una metodología que, hasta hoy, tras cuarenta y ocho años de existencia, continúa siendo la institución que con más claridad ha garantizado la excelencia de la investigación científica y tecnológica y sus desarrollos respectivos. Es la referencia de la Argentina en este tema, a pesar de que, a veces, se le hacen críticas desde la superficialidad y el desconocimiento. No me cabe ninguna duda de que, de los modelos de investigación del Conicet, surgieron los académicos más relevantes de nuestro país, y tengo la certeza de que de la labor científica de estos investigadores seguirán produciéndose los resultados de mayor impacto socioeconómico y tecnológico a nivel nacional.

¿Qué representa la investigación científica para usted?
El quehacer científico es muy vasto, y de acuerdo con las áreas donde se desarrolle puede tener distinta naturaleza, por lo tanto no hay una definición. No obstante, desde mi punto de vista, el común denominador es “hacer posibles cosas que antes no lo eran”. ¿De qué manera? A través de la aplicación del conocimiento. Pero también existen científicos que trabajan en las áreas de descubrimiento; expanden las fronteras del saber humano y nos permiten conocer algo que desconocíamos. En tanto, otros se dedican a entender los mecanismos por los cuales suceden las cosas y, en consecuencia, son los “explicadores” y quienes permiten dejar el conocimiento al alcance de los tecnólogos que vendrán luego. Éstos, al comprender los mecanismos, articularán conocimientos y técnicas para producir, en forma novedosa y creativa, bienes, servicios u objetos útiles para la sociedad.

¿Qué oportunidades ha tenido en su actividad?
Sin dudas, un hecho muy importante fue mi beca de posgrado en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (EE. UU.), a la que pude acceder gracias al estímulo que recibí en Santa Fe de parte de las instituciones de apoyo a la ciencia y la técnica, y sobre todo del Conicet, que me dio la oportunidad de hacer, primero, un doctorado aquí, luego de mis estudios de grado.

¿Cuál ha sido su aporte más importante a la disciplina en la que investiga?
Como resultado del trabajo previo realizado, se diseñó un software que se patentó, y una empresa internacional de software compró la licencia respectiva. Este hecho fue la culminación de un trabajo que comenzó en lo intelectual, en el laboratorio, y que luego quedó plasmado en una herramienta de uso, comercialmente validada y aprobada.

¿En relación con qué rubros industriales ha trabajado?
Hacia finales de 1990, hicimos una investigación focalizada en el desarrollo de un proceso para la industria farmacéutica, en relación con el apoyo, por parte de sistemas informáticos, de los procesos para llevar una droga incipiente hasta la producción masiva. Recientemente, he estado muy vinculado con los polos petroquímicos de la Argentina y de Brasil, donde hemos hecho transferencia de tecnología, de software y herramientas informáticas para la optimización económica de toda su operatoria.

¿Alguna “asignatura pendiente” en su actividad?
En la primera etapa de investigación, cuando se es becario o investigador asistente, uno tiene una gran presión para mantenerse en carrera. Es una disciplina muy exigente y eso hace que haya que concentrarse en la propia producción. Luego, cuando uno empieza a estabilizar su carrera, comienza a tener las oportunidades para proyectar lo que hace hacia la comunidad y hacia otras personas, fundamentalmente capacitando a nuevas generaciones, dándoles la oportunidad a otros jóvenes como la tuve yo: una vez egresado de la universidad, encontrar la “punta” a esto que es mi trabajo científico. Quizás la naturaleza del trabajo de investigación es que la lista de asignaturas pendientes siempre crece más rápido que la de concreciones. Devolver a la comunidad las contribuciones derivadas de nuestro trabajo es, sin dudas, una asignatura siempre en el tope de la lista.

(*) Ingeniero Químico y Dr. en Ing. Qca. (UNL). Investigador adjunto del Conicet en el Ingar (Conicet / UTN).
Entrevistó: Lic. Enrique A. Rabe (CS / Ceride - Conicet).

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Publicado el 12 de abril de 2006