El Dr. Fernando Márquez Romegialli*, investigador chileno visitante en el Ingar**, de nuestra ciudad, propone esta combinación de disciplinas, ya presente en ciertos congresos.
¿Cuál es la razón de su presencia en el Ingar?
La firma de un convenio de trabajo conjunto sobre Síntesis (S), Diseño (D) e Ingeniería
de Procesos (IP), en el que participamos el Dr. Oscar Iribarren -investigador científico
en este Instituto- y yo -en representación de la Universidad de Concepción, de mi
país-. Deseo destacar la importancia que estos acuerdos revisten para Argentina y Chile
en cuanto al intercambio de información y de experiencias.
En pocas palabras, ¿qué debe entenderse por S, D e IP?
Síntesis es la generación de una secuencia de etapas de reacciones y separaciones
para producir un determinado producto; Diseño es la adopción y dimensionamiento
de los dispositivos físicos, o "aparatos", para realizar esas tareas. El
resultado es un proceso. Las disciplinas que intervienen son las ingenierías
-química, mecánica, de materiales, de la confiabilidad, ambiental, entre otras-.
¿Cuál es su área específica de trabajo?
Los aspectos de seguridad, medio ambiente y manejo de riesgo, temas que incorporo a la S,
D e IP.
¿Y qué comprende?
Los conceptos básicos de los manejos de sustancias peligrosas, así como de residuos, o
los riesgos en el diseño, temas éstos a los que, en general, no se les presta mucha
atención. Antes, cuando el ingeniero creaba nuevas riquezas, nuevos procesos, no asignaba
tanta importancia a lo que era el medio ambiente, o a lo que significaba la seguridad, o
los potenciales riesgos que tiene el "crear" una cosa. Y así ocurrieron hechos
muy didácticos como Chernobyl o Bohpal, los accidentes en México, o las grandes
catástrofes ecológicas. Por ello, hoy, un profesional de la ingeniería sí debe incluir
tales temáticas en su formación.
En esos casos, ¿qué papel cabría -o habría cabido- a los
ingenieros?
Nosotros, por lo general, cuando creamos tenemos muchas vidas en nuestras manos. Cito un
caso: la explosión del "Challenger"; fue un desastre debido a un error humano,
y podría nombrar otros episodios donde los ingenieros hemos tenido una cierta
responsabilidad. En síntesis, los ingenieros debemos ocuparnos de dar a la gente el mayor
grado de seguridad cuando entra en contacto con algún "producto" de la
ingeniería -automóvil, avión, oleoducto, puente, barco, carretera, por dar algunos
ejemplos-. Por eso yo introduje este concepto de la seguridad y de la ética en la
ingeniería.
¿Se trataría de un vacío en la formación de grado?
Quizá sí, por eso debe realizarse como posgrado. Los profesionales que estamos
entrenando en las universidades no pueden egresar sin conversar o analizar temas de tanta
gravitación social. Es muy importante que ellos razonen sobre lo que significa esa
responsabilidad de hacer, diseñar, crear nuevos procesos.
Es en torno de esta temática que usted ha dictado un curso en el Ingar...
Exacto, junto con el Dr. Iribarren, al que asistieron no sólo ingenieros químicos sino
también biotecnólogos, licenciados en matemática, investigadores y becarios.
¿Qué receptividad tiene su campo de actividad en Chile?
Es bastante buena. Y debo destacar que las carreras superiores han estado un poco cerradas
en los años pasados, pero he tratado de ampliar la ingeniería química hacia temas donde
hay conceptos transversales. Hoy, el impacto ambiental, o el medio ambiente, ya no es una
problemática exclusiva de un cierto profesional (ingeniero, ecólogo, biólogo), sino que
es multidisciplinaria. Por lo tanto, y ahí radica mi trabajo específico, he hecho algún
aporte junto con otros colegas (un toxicólogo, un biólogo) con quienes hemos creado una
serie de conceptos, de cursos y de proyectos con los que hemos tratado de insertar en la
sociedad toda la temática ambiental y de seguridad.
Y en Concepción, ¿han tenido eco?
Sí; las temáticas propuestas desde la universidad están en la política del gobierno,
que ha creado una Comisión de Emergencias Tecnológicas para tratar de visualizar y de
prevenir cuáles son los potenciales riesgos que existen en una zona como la nuestra, con
diversas industrias -siderúrgicas, refinerías de petróleo, industrias del cemento,
pesqueras, celulosa y papel, petroquímicas-. En todas ellas se manejan sustancias
peligrosas, que no están encerradas dentro de la industria sino que tienen interacción
con la comunidad. ¿De qué manera? Cuando se las produce, se las transporta, se las
utiliza o se dispone de las mismas.
Al respecto, ¿qué acciones desarrolló la Universidad de Concepción?
En particular, la generación de planes de emergencia y de distribución de conocimientos;
hemos capacitado un sinnúmero de entidades distintas dentro de la zona (policía,
bomberos, personal de salud y del gobierno). Nos ha dado una gran satisfacción el
transmitir este conocimiento interno de la universidad a la sociedad, lo que, por otra
parte, es la razón de ser de la institución, ¿no es verdad?
Los medios de comunicación (MC), ¿los han ayudado para llegar mejor a la sociedad?
No mucho, pero admito que algo de culpa puede ser nuestra. En el Comité de Emergencias,
donde casi todas las profesiones están presentes, no nos sentimos apoyados por los MC,
los que, además, no tienen gente capacitada en este tipo de temáticas. Que yo sepa,
tampoco en las carreras de periodismo o de comunicación social se enseña qué
tratamiento dar a emergencias derivadas de explosiones, derrumbes, derrames, entre otras.
Por lo tanto hay un "puente cortado" entre lo que uno mismo conoce, las
autoridades y lo que llega a la comunidad a través de los medios.
¿Qué ejemplo de falta de preparación periodística puede mencionar?
Es clásico ver algún accidente con sustancias químicas, gas licuado o natural, y
escuchar que el lenguaje y los datos son imprecisos, o tergiversados. Y es de gran
importancia la información que se da a la comunidad cuando hay un accidente así. Por
eso hemos pensado en establecer un sistema de pasantías para estudiantes de comunicación
social.
Finalmente, ¿realizan ustedes capacitación a nivel educativo formal?
Hay programas de extensión de la universidad, y en general de los organismos científicos
chilenos, en los que nos piden a los investigadores que transmitamos estos conocimientos a
nivel escolar básico y secundario. Sobre medio ambiente y manejo de sustancias peligrosas
he tenido que dar charlas a niños de diferentes edades, y es muy positivo el interés que
existe en ellos ante lo que se les comunica.
(*) Doctor en ingeniería química (posgrado obtenido en la Universidad de Massachusetts -EE.UU.-); se desempeña en el Departamento de Ingeniería Química de la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad de Concepción (Chile).
(**) Instituto de Desarrollo y Diseño, dependiente del Conicet, sito en Avellaneda 3657.
Entrevistó: Lic. Enrique A. Rabe -Area de Comunicación Social del Centro Regional de Investigación y Desarrollo de Santa Fe (Ceride/Conicet)-.
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