100 cartas de física por radio
 

Entrevista con el Dr. Pablo Bolcatto

Bolcatto, la física y el micrófonoEl especialista explica la aventura de contar a la audiencia cómo la Física está presente en nuestra cotidianeidad y cómo es posible intentar una comprensión básica de cada fenómeno.

Tener un micro sobre ciencia y tecnología en una emisora de amplitud modulada de nuestra ciudad no es poca cosa. Y si a esto le sumamos que lo conduce un doctor en Física -investigador del CONICET y docente de la UNL- que lo hace ameno y entendible a todo el gran público, ya estamos en presencia de algo extraordinario. Más aún si perduró en el tiempo y llegó al mágico número de 100 emisiones. Por este motivo abordamos al Dr. Pablo Bolcatto, quien tiene a su cargo el micro semanal "Física a la carta", que forma parte del programa "¿Escuchan en el fondo?", que se emite por LT10, Radio Universidad Nacional del Litoral, los viernes a la noche -ya comenzado el sábado- de 00:00 a 02:00.

¿Cómo surgió la idea de hacer este tipo de micro tan poco habitual en la radiofonía santafesina?
La verdad es que fue de una manera casual y graciosa: resulta que una vez resolví correctamente uno de los acertijos matemáticos que se proponen los días jueves en el programa, y el premio que me dio Eduardo Baumann, su conductor, fue el de un 'kit de belleza capilar', ¡justo a mí que soy pelado! Al día siguiente fui al programa para bromear sobre el episodio y, de paso, promocionar las actividades que estábamos organizando en relación con el Año Mundial de la Física (2006). Luego de una charla breve, Eduardo, con la generosidad que lo distingue, me propuso, sin más, que empezara a ir todos los viernes a contar cómo la Física está presente en nuestra cotidianeidad, y cómo es posible intentar una comprensión básica de cada fenómeno sin recurrir a la formalidad de la matemática ni a una jerga encriptada descifrable sólo por colegas.

Usted, que tiene experiencia en la divulgación escrita, ¿por qué cree que no se utiliza la radio para hacer divulgación científica?
Creo que concurren varios motivos. En primer lugar, debemos tener en cuenta que cuando uno quiere divulgar ciencia debe procurar hacerlo en términos suficientemente simples como para llegar a la masividad de un público que, en principio, no está formado disciplinarmente, pero -a la vez- no se debe resignar rigurosidad en el lenguaje y, sobre todo, en los conceptos vertidos. Entonces, transferir una idea sólo de modo oral, sin siquiera el apoyo de un pizarrón, de una imagen o de gestos histriónicos, resulta una tarea bastante difícil. Viéndolo de este modo, la radio se torna en el medio menos apropiado para realizar divulgación, al menos en comparación con la gráfica o la televisión. Además, la dinámica propia de la comunicación radial requiere, con frecuencia, del ‘repentismo del payador’, en tanto ocurren repreguntas del conductor, o preguntas de los oyentes, y en este sentido entiendo que es casi necesario que a la divulgación de este tipo la haga un profesional formado en la disciplina. Lamentablemente, los científicos -en general- no acostumbran a desarrollar tareas de divulgación masiva, y quienes sí lo hacen en forma habitual son profesionales de los medios de comunicación gráficos especializados en el tema.

Dr. Pablo Bolcatto¿Cuáles fueron los objetivos trazados en un comienzo? ¿Cree que se están cumpliendo?
Los objetivos fueron los típicos de la divulgación: procurar que una gran cantidad de personas acceda a la actualidad de conocimientos que se generan en ámbitos académicos y de producción tecnológica. Y en particular, algo que me resulta muy importante, orientar el mensaje hacia el receptor mayoritario que no busca informarse sobre la actualidad científica en particular; en otras palabras, direccionar el enfoque hacia el oyente común, que está, de algún modo, desprevenido sobre lo que va a escuchar, ya sea esto un comentario sobre cine, un tema musical o una explicación física. Desde mi percepción parcial y subjetiva, gratamente puedo decir que siento que estos objetivos se están cumpliendo.

¿Qué criterio aplica en la selección de los temas?
Si bien no existe un criterio riguroso, la idea rectora es que tengan algún encarne con situaciones cotidianas donde la Física se hace presente. Además, se debe tener en cuenta que el concepto a explicar debe ser muy concreto y estar acotado. En el transcurso de estos micros descubrí que si uno empieza a incorporar demasiadas variables, o ideas, en la explicación, el mensaje que se quiere transmitir se diluye, con el riesgo de que el receptor pierda interés en el mismo. En cuanto a los temas específicos, al comienzo la intención era esperar que los oyentes realizaran preguntas, demostraran su curiosidad y, en función de esto, preparar la explicación. De hecho, eso fue lo que dio nombre al micro de “Física a la carta”. Esto, en parte, se da así, pero no siempre, porque -creo yo- la gente siente como cierta inhibición o vergüenza de preguntar cuestiones de ciencias duras.

¿Cuál es el perfil de los oyentes de su micro?
No lo sé, pero supongo, con cierta seguridad, que es el del oyente de Escuchan en el fondo: una persona que ya cumplió con algún compromiso social, o ya agotó la cuota diaria de televisión, y que comienza a preparar su descanso nocturno acompañado por la radio y en busca de alguna charla amena, libre de urgencias y con algún interés cultural, entendido éste en su sentido amplio, donde las ciencias duras también tienen su lugar. Quiero decir con esto que no creo tener un público específico que encienda la radio sólo para escuchar mi participación, sino que lo hace en el contexto de la propuesta semanal que tiene el programa.

¿Tiene contacto con ellos?
Sí, por supuesto. Éste se realiza a través de las llamadas que recibo en la radio (muchas de las cuales no salen al aire) y personalmente, cuando se acercan a decir que escuchan el micro. Ambas situaciones son positivas porque me permiten “palpar” si estoy ubicando bien, o no, la intención y realización de la propuesta de divulgación.


Con respecto al inicio
, ¿qué modificaciones introdujo en “Física a la carta”?
No demasiadas. En realidad, lo que pasó es que, con el tiempo, fui aprendiendo algunas cosas como, por ejemplo, que es necesario acotar el tema que se quiere contar, a no presuponer que la gente conoce la terminología por más cotidiana que sea para mí, a hablar más despacio, entre otras cuestiones. Lo que sí puede verse como una modificación o, en realidad, como un agregado, es que también me animo a rubricar la charla con alguna propuesta musical que puede tener que ver, o no, con el tema desarrollado, pero que sí tiene algún valor musical o anecdótico al cual hago referencia. No puedo soslayar tampoco que, en rigor, yo tengo dos micros a cargo en el programa: a última hora aparece el bizarro 'Salto al vacío', momento en el que nos disponemos a escuchar un tema musical desconocido para mí y que debe provenir de un disco de vinilo. Las sorpresas, en general desagradables desde la estética musical, fueron muchas y muy graciosas lo cual nos da lugar a un momento de última distensión y diversión que despide la semana.

¿Considera adecuado el horario en que se emite?
Sí, porque yo no estoy haciendo un programa de divulgación científica. Como ya dije, mi presencia sólo se entiende como parte de la propuesta integral del programa que se distingue por estirar el diálogo, pausar el análisis, procurar una superación estética y cultural, y un canal propicio para lograr esto es la intimidad que da el horario en que se emite. Si la idea hubiese sido poner al aire un programa de ciencia, entonces sí diría que es un horario inconveniente, pero no es éste el caso.

¿Encontró más repercusión de la que esperaba?
Sí. Como uno no es un profesional de los medios de comunicación no tiene real conciencia de los alcances que ellos tienen. Lo que he podido comprobar es que el programa es muy escuchado, y como reflejo de esto es que percibo que existe una buena recepción de la propuesta de “Física a la carta”.

¿Para que le sirve al oyente saber de física?
Esto puede ser largo de responder. ¿Para qué le sirve al oyente saber de literatura, de música, de arte, de política, de avances médicos, de nuevas tecnologías, de teatro, de deportes, de autos, de...? La respuesta a todas estas preguntas es la misma, y puede ser tan difusa como, a la vez, concreta. Conocer es adquirir poder. Un pueblo o una persona mejor instruida, más culta, seguramente se apartará de la irracionalidad, de la prepotencia, de la pobreza y buscará caminos civilizados de superación. Esto también incluye a la Física. Debemos tratar de romper esa ' discriminación por la positiva' que, en general, tienen las ciencias duras y de las que, por excesivo respeto, el común de la gente se aparta. La Física está presente, de una manera hasta diría invasiva, en cada acto cotidiano y rutinario que realizamos, y por lo tanto es casi una trivialidad entonces descubrir que es bueno saber más de Física sin necesidad de recurrir a la pregunta utilitaria, casi mercantilista, de “y esto, ¿para qué me sirve?”.

¿Cómo toman sus colegas esta forma particular de transmitir sus conocimientos?
No lo sé, ya que nunca he hablado con ellos sobre esto. Lo que sí puedo decir es que he encontrado que muchos de los oyentes habituales del programa son colegas universitarios, que han valorado positivamente el hecho de que exista un espacio así en medios de comunicación masiva.

¿Cuáles son los planes para "Física a la carta" 2007?
Creo que lo mejor que podemos hacer en este 2007, junto con Eduardo Baumann, Antonio Brumnich (columnista habitual de cine, también los viernes) y el resto de los participantes permanentes y eventuales del programa, es buscar consolidar aún más este espacio intentando desmitificar la Física, logrando que el oyente común desinhiba su curiosidad y se entusiasme con participar más activamente cada viernes.

Entrevistó: Fabián Fessia (Conicet Santa Fe).

© CONICET SANTA FE

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Publicado el 11 y el 18 de julio de 2007