UNA VISIÓN BRASILEÑA DE LA POPULARIZACIÓN DE LA CIENCIA *

El 3 de diciembre del año pasado, se inauguró un gran museo interactivo de ciencia en Bogotá (Colombia), con el nombre de Maloka, que simboliza la aldea indígena. En un área total de 17 mil m2, consta de un parque, una gran sala de proyección de filmes en pantalla semicircular -que rodea al espectador-, laboratorios y vastas salas de exposición. Recientemente, la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul (PUC-RS), en Brasil, inauguró en Porto Alegre el mayor museo de ciencias del país, que ocupa 14 mil m2. Se trata del logro tras un esfuerzo que se inició hace más de diez años, con una inversión de 20 millones de reales (alrededor de 10 millones de dólares), y que contiene acuarios, terrarios y exhibiciones panorámicas de la vida animal y vegetal de las llanuras, así como modelos de moléculas y cromosomas, demostraciones de óptica, astronomía, mecánica, electricidad, matemática y de diversas áreas de las ciencias.

Ciencia interactiva y divulgación científica, en expansión
Quien visite esos espacios tendrá una vivencia directa de los fenómenos y conceptos científicos y podrá aprehenderlos de forma simple, atrayente y agradable. Ciertamente, los resultados de los exámenes de ciencia en las escuelas mejorarán, habida cuenta de que una de las razones del pobre desempeño de los alumnos en los recientes exámenes nacionales, particularmente en San Pablo, fue la enseñanza sin demostraciones prácticas.

La divulgación de la ciencia en América Latina, aún limitada, progresa rápidamente. México, en ese sentido, es el país más adelantado de la región, con 17 grandes centros interactivos de ciencias, casi todos fundados en los últimos diez años. Venezuela también cuenta con varios museos.

Brasil , aunque tenía experiencias interesantes en esta área, era extremadamente deficitario en centros para atender el gran público de las metrópolis. San Pablo, por ejemplo, cuenta con experiencias destacables, como es Estaçao Ciência (Estación Ciencia), de la Universidad de San Pablo (USP), pero muy pequeñas en su alcance si se las compara con el número de pobladores. Después de la inauguración del museo de la PUC-RS, habrá por lo menos una capital (Porto Alegre) que estará bien atendida en sus necesidades de ciencia interactiva.

El sector de popularización de la ciencia se está organizando: la Red de Popularización de Ciencia y Tecnología para América Latina y el Caribe (R-POP), que se fundó hace nueve años, en una reunión patrocinada por la Unesco en el Museo de Astronomía del CNPq**, en Río de Janeiro, comprende hoy 67 centros de 12 países de la región.

Nace un proyecto importante...
En 1997, en una reunión de la R-POP realizada en La Plata (Argentina), se resolvió crear un proyecto para la popularización de la ciencia en América Latina y obtener apoyo de órganos financieros, tales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)***. El objetivo es fortalecer los centros de divulgación científica en los cuales el visitante se mezcla con los objetos y aparatos expuestos e interactúa con ellos. Cada vez más, a nivel mundial, esos centros se consideran estratégicos para valorizar la cultura, la ciencia y la tecnología como instrumentos del proceso de desarrollo económico y social. Pertenecen a gobiernos o a entidades privadas; y tienen como lema "presentar el conocimiento de forma correcta, pero, al mismo tiempo, interesante y divertida de modo de atraer al público, constituyéndose, al mismo tiempo, en un valor turístico".

Es notable cómo aquellas personas antes consideradas desinteresadas en las ciencias, concurren al museo y logran un aprendizaje eficaz. Por ejemplo, los chicos de la calle son alfabetizados rápidamente y aprenden inglés cuando se los orienta en el uso de las microcomputadoras.

El proyecto establecerá una importante integración regional de 34 instituciones en diez países (Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, México, Nicaragua, Panamá, Trinidad y Tobago, Venezuela y Uruguay). Tiene costos relativamente pequeños pero un gran impacto, y actúa en cuatro programas: Planeamiento, Capacitación de Recursos Humanos, Diseño de Exposiciones Científicas e Informatización.

Para la adecuación y sistematización de las propuestas de los diversos centros, se llevaron a cabo reuniones regionales con 75 directivos, en San Pablo, Recife, Rio, Porto Alegre, La Plata, Buenos Aires, ciudad de México y Caracas. Las mismas tuvieron excelentes resultados, fueron dinámicas y participativas, y en ellas se discutieron las orientaciones generales y los proyectos específicos, consolidando el proyecto y la propia Red.

Algunos detalles más
En las 1500 páginas del proyecto, queda evidente la riqueza de las experiencias de popularización de la ciencia, con gran originalidad y valorizando las temáticas regionales. También sobresale la importancia del intercambio de experiencias en la producción de exhibiciones, en los acervos museológicos, en las exposiciones itinerantes, en publicaciones, en videos y programas educacionales (orientados a redes escolares y a las poblaciones marginadas). Los centros se financian de formas diferentes: algunos son gubernamentales, otros son asociaciones de instituciones públicas con empresas, otros son fundaciones privadas.

La educación científica no depende sólo de la red escolar, sino también de los centros de divulgación de la ciencia. En este sentido, en Brasil es necesario el planeamiento en los niveles federal, estadual y municipal para la ampliación de esta red de centros. Las universidades, los institutos de investigaciones, el sistema educativo y el sector empresarial tienen un importante papel a desempeñar para dotar al país de centros y museos de ciencias, "vidrieras" interactivas en las cuales los investigadores puedan exponer al público el significado de sus trabajos de manera clara y concisa. Tales centros funcionan también como locales de integración social, donde pobres y ricos asimilan juntos los conocimientos del mañana.

(*) Escriben: Ernst W. Hamburger (65), profesor del Instituto de Física de la USP, coordinador de Estaçao Ciência y de la Asociación Brasileña de Centros y Museos de Ciencias, y Silvério Crestana (40), doctor en Física, e investigador y gerente de proyectos del Centro Tecnológico de Marinha (Sao Paulo), y asesor de Estaçao Ciência. Adaptación: Lic. Enrique A. Rabe – Área de Comunicación Social del Ceride-.

(**) Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico (equivalente al CONICET).

(***) En este emprendimiento participa el Ceride con su Proyecto de Medioteca (único en el país que, a su vinculación con el Ministerio de Educación de Santa Fe y Prociencia, añade su presencia en la TV Educativa Iberoamericana y en la R-POP).

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