|
Entrevista con
Christophe Colbeau-Justin*, quien ha realizado trabajos de investigación
para un proyecto del grupo que dirigen los Dres. Alberto Cassano y Orlando
Alfano, ambos del Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria
Química (Intec
/ Conicet / UNL),
de la ciudad de Santa Fe. La fotocatálisis, a ello alude el título,
permite destruir componentes tóxicos presentes en el agua, recuperando
su limpieza.
¿Cuál
es el motivo de su presencia aquí?
Soy químico, y trabajo en París en un laboratorio de ingeniería
perteneciente al CNRS (el “Conicet” francés), donde siempre me
ha sido difícil entenderme con mis compañeros ingenieros,
en particular a la hora de realizar proyectos, porque los orientan hacia
la ingeniería. Allá me dedico al tema de descontaminación
de agua mediante fotocatálisis; hago la síntesis del catalizador,
y trato de entender porqué a veces un catalizador es eficaz y otras
veces no lo es. Hay que comprender la relación entre la luz y el
catalizador, y entre el agua y el contaminante. Debido a dichos problemas
de “comunicación”, decidí buscar un sitio fuera de Francia
donde pudiera capacitarme...
...y lo encontró
en nuestra ciudad
Exactamente. En mi búsqueda descubrí que en ingeniería
para descontaminación de agua, con estos Procesos Avanzados de
Oxidación, el grupo de Cassano y Alfano es el más conocido
del mundo. Hace veinte años que publican trabajos en este tema,
pero yo no conocía a ninguno de ellos. Vine a Santa Fe en febrero
de 2004, me reuní con el Dr. Cassano y le planteé la posibilidad
de trabajar aquí durante un tiempo. Como resultado, redactamos
un proyecto entre el CNRS y el laboratorio del Dr. Cassano, de doce meses
de duración, una etapa que acaba de concluir pero el proyecto tendrá
continuidad. Y he aprendido a modelizar, a hacer una simulación
en computadora, de un reactor de fotocatálisis simple.
¿En qué
consiste la fotocatálisis?
Para explicarlo simplemente: por una parte, tenemos agua contaminada con
un compuesto orgánico; por la otra, un reactor fotocatalítico.
Para descomponer ese contaminante (aceite, o nafta, por ejemplo) se coloca
el agua en dicho reactor -un sistema que actúa con luz (solar o
artificial) y un catalizador-; la reacción fotoquímica transforma
al contaminante en dióxido de carbono y agua, destruyéndose
totalmente el compuesto orgánico y lográndose una descontaminación
absoluta, resultante en agua limpia. En principio parece sencillo, pero
no lo es tanto porque para descontaminar hay que trasladar el catalizador
y la luz artificial junto al agua sucia, y colocarlo en un lugar cerrado...
por eso hay todo un tema de atraso en la ingeniería.
¿Existen
plantas de tratamiento de agua que recurran a este procedimiento?
Sólo en escala piloto. Y si, por ejemplo, se quiere usar el sol,
se establece una superficie muy grande, con el fotocatalizador: el agua
contaminada se desliza por una superficie inclinada, y al llegar abajo
ya está limpia. Son reactores simples, pero un poco distintos porque
usan la luz del sol, y ésta no es tan fuerte como una lámpara;
su acción es más lenta porque el sol tiene una escasa cantidad
de radiación ultravioleta, el elemento que provoca la reacción
fotoquímica.
El Riachuelo, en
Buenos Aires, es conocido por su alto grado de contaminación.
¿Podría recuperárselo mediante la fotocatálisis?
Quizás, con reactores de gran tamaño, pero implicaría
un trabajo enorme. Hay que tener en cuenta que éste es un método
apropiado para tratar volúmenes no muy grandes, que contengan contaminantes
muy difíciles de destruir químicamente.
(*) Francés;
35 años. Doctor en Química por la Universidad de París
VI, investigador y profesor universitario.
Entrevistaron: Lic. Enrique A. Rabe (ACS
/ Ceride - Conicet)
y Miryam Arancibia, del Centro Regional de Investigaciones Científicas
y Tecnológicas -Cricyt /
Conicet-, de la
ciudad de Mendoza.
© INTEC
- CERIDE - CRICYT
|