EL GÉNERO Y LA EDUCACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA
Preguntas y problemas
¿Cómo y con qué fundamento se hace la elección?; ¿hay algo en la naturaleza misma de la física o la tecnología que haga su estudio poco atractivo para las muchachas?. En segundo término, otro conjunto de problemas está representado por los planes de estudio de ciencia y tecnología y los correspondientes procedimientos para evaluar los progresos del alumno y su comprensión de las materias. Todo plan de estudios selecciona necesariamente, y por ende favorece, ciertos tipos de actividades y formas de conocimiento, y envía mensajes explícitos e implícitos tanto a los alumnos como a los profesores. Las respuestas de estos últimos a esos mensajes, mientras tratan de impartir enseñanza científica y tecnológica en el aula o el laboratorio, presentan un tercer aspecto por resolver. Al transformar en realidad el plan prescrito y participar en la dinámica de la interacción en el aula, el profesor se sirve obligatoriamente de su comprensión de la materia y de sus ideas sobre la mejor manera de transmitir y fomentar el aprendizaje. Asimismo, recurre a supuestos culturales más amplios, en particular el papel que la sociedad espera de cada uno de los sexos. Esos supuestos son muy diferentes de una sociedad a otra, e incluso dentro de una misma sociedad, y pueden ser muy distintos entre los profesores de un centro de enseñanza. Igualmente, (los supuestos) van cambiando con el paso del tiempo, y ese potencial de cambio permite ser optimistas en cuanto a la solución de muchos problemas relacionados con los sexos en la enseñanza científica, tecnológica y profesional.
Dentro del grupo de especialistas en muy diversas disciplinas (educación, psicología, sociología, filosofía, pedagogía, didáctica) que han abordado esta problemática, los profesores de ciencias han procurado estimar la participación relativa y el rendimiento escolar de las muchachas en ciencia y tecnología, analizando sus actitudes con relación a esos elementos de su educación y promoviendo formas de corregir los distintos desequilibrios que se han encontrado. Todo lo anterior se sitúa dentro del contexto de la actual preocupación mundial por resaltar una amplia gama de cuestiones de particular interés para la mujer.
La ciencia y la tecnología, ¿son femeninas o masculinas?
Desde una perspectiva feminista, algunos filósofos y sociólogos de las ciencias han sostenido que la ciencia y la tecnología son esencialmente masculinas, y además occidentales, en su ontología, argumento éste que parece una explicación muy cómoda de por qué la información en esas asignaturas es, con tanta frecuencia, para muchas muchachas y mujeres una experiencia alienante. Sin embargo, es importante señalar que existen diversas posiciones feministas respecto de la ciencia y la tecnología y que, al ser algunas mucho más radicales que otras, hay diferencias considerables en cuanto a las consecuencias que puedan tener para la enseñanza científica y tecnológica.
Ciencias y tecnologías diferentes
En la actualidad, en muy pocos países en desarrollo existen comparaciones nacionales e internacionales de las actitudes de los muchachos y de las muchachas respecto de la ciencia y la tecnología y sobre su rendimiento escolar. De los datos de que se dispone se desprende que hay que huir de las generalizaciones apresuradas sobre el género y la enseñanza científica y tecnológica. ¿Por qué? Debido a que hay diferentes ciencias y muchas tecnologías distintas, por lo que una explicación o una estrategia válida para tratar esta problemática en una cultura puede ser inadecuada en otra. Por lo mismo, se pueden hacer distinciones importantes entre ciencia y tecnología, ya que tienen una historia y una situación muy distintas en cuanto al lugar que ocupan en los planes de estudio. La tecnología, comprendida como concepción, producción y aplicación, y no como tecnología de la computación o de la información, es una asignatura muy reciente y apenas se ha investigado en el contexto de la problemática de los sexos.
En general, ¿qué eligen unas y otros?
Al parecer, las muchachas tienen más interés que los muchachos en las dimensiones sociales, culturales y éticas de la ciencia y la tecnología. Con frecuencia, no las convence un enfoque puramente técnico, pero su interés se ve estimulado cuando se puede relacionar la ciencia y la tecnología con sus preocupaciones y prioridades. Puede haber "maneras femeninas de conocer" que sean más generales y menos reduccionistas que el método seguido tradicionalmente en la ciencia y la tecnología, y las muchachas suelen atribuir mayor importancia que los muchachos al trabajo colectivo mediante debates, que a la competencia y el individualismo.
Asimismo, puede haber diferencias importantes entre las respuestas de ellos y ellas a una parte del lenguaje científico y técnico y a la imagen que éste transmite. Así, la utilización de términos como "ejecutar", "matar" y "abortar" en computación no puede relacionarse fácilmente con valores a los que muchas muchachas y mujeres atribuyen importancia. La cautela necesaria al generalizar diferencias entre los dos sexos respecto de la enseñanza científica y tecnológica es igualmente necesaria al examinar las posibles políticas de cambio. He aquí algunas estrategias viables: emplear más profesoras de ciencias que sirvan de modelo al estudiantado; sensibilizar al personal docente sobre las cuestiones relacionadas con el género y ayudarle a ser más sensible a la dinámica del aula; suprimir de los manuales y demás material didáctico los prejuicios basados en el sexo; destacar el perfil de científicas y tecnólogas conocidas y colaborar con otros organismos, como la prensa y la radiodifusión, para dar a conocer a los padres de familia y alumnos las posibilidades de trabajo que ofrecen las carreras científicas y tecnológicas.
Para considerar
Supuestos, estructuras, sistemas o prácticas que desalientan a las muchachas o les impiden estudiar las ciencias y la tecnología, no sólo son injustos sino que, además, frustran la inmensa contribución, que se puede calificar de "distinta", que la mujer puede aportar a muchos campos fundamentales para el desarrollo sostenible a nivel local, nacional e internacional. Por consiguiente, los problemas que guardan relación con el género, la ciencia y la tecnología forman parte de un programa más amplio que busca promover nuevos enfoques del desarrollo, ecológicamente más sostenibles y socialmente más justos. Estos enfoques son, en la actualidad, una acuciante exigencia de todos los países, y la UNESCO ocupa un lugar singular desde donde puede promoverlos.
"Contacto"; Vol. XXII, N° 1 (UNESCO)
CERIDE.