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De actualidad permanente
A 30 años del golpe de Estado de 1976, la Dra. Noemí Girbal
Blacha, historiadora, investigadora del Conicet
y miembro de su Directorio, introduce el concepto de “duelo” para interpretar
las heridas aún abiertas en el cuerpo social argentino. En las
sociedades, el duelo se elabora a partir de la reconstrucción de
la memoria colectiva. El papel de las Ciencias Sociales (CS).
¿Cómo
pensar el golpe del ’76 desde su labor de científica social?
Un científico puede pensar los treinta años de este episodio
poniendo sobre el tapete la función social del pasado, que siempre
se relaciona con el presente, y vinculando la memoria, el olvido y la
representación de ese pasado. Algunos sostienen que hay que alentar
una política de la “justa memoria”, es decir, ni olvido de algunos
hechos, ni recuerdo de sólo otros. Eso me parece significativo,
puesto que olvidar ciertas cosas encierra alguna posibilidad de manipular
la memoria, y yo creo que los científicos sociales tenemos una
gran responsabilidad en ese sentido. Si hubiera que analizar las representaciones
del pasado, en medio de lo que son las condiciones de la memoria para
vincular pasado y presente, creo que estas tres décadas permitirían
ver como un hecho positivo el diagnóstico, la evaluación
que la sociedad ha realizado del Proceso de Reorganización Nacional
(PRN), como se lo denominó, y el duelo que ha hecho de los sucesos
derivados de esa situación.
¿En qué
consiste tal duelo?
En reconocer que significa no tener libertades republicanas, no disponer
del libre ejercicio de la democracia, tener un desprecio por la vida,
tener exiliados internos y externos.
“La noche de los
bastones largos”, ¿es un antecedente del PRN?
Sí, éste es heredero de otras rupturas institucionales,
como la de 1966, que implicó, para la sociedad, la intelectualidad
y la universidad argentina, un corte significativo. Y con este duelo,
la sociedad advierte las dificultades que le genera la pérdida
de legitimidad de poder: se paga caro.
El duelo, ¿ha
concluido?
No sé, pero sí estoy segura de que la Argentina lo está
haciendo, y eso es positivo para pensar otras perspectivas y buscar la
posibilidad de comprender el pasado traumático, como el que tuvimos,
para que no se repita.
¿Qué
síntomas sociales dan cuenta del cambio?
Por ejemplo, la valoración de las libertades republicanas, de la
democracia, de la posibilidad de expresarse, del respeto por la vida,
de un reclamo de justicia, de que los poderes sean legítimos, de
que la ética sea un principio ciudadano y uno general, adoptado
también por quienes nos gobiernan.
¿Cuál
es el papel de las ciencias sociales (CS) en este proceso?
Reforzar la memoria colectiva es el desafío, y creo que no pueden
existir políticas públicas de espaldas a las CS. Éstas
tienen la responsabilidad de hacer una ciencia utilizable en el mejor
sentido, no material ni monetario, para solucionar los problemas de la
sociedad. Las CS abarcan las Ciencias Políticas, Demografía,
Sociología, Historia, Antropología, Derecho, Economía;
una amplia gama para poder expresar la corrección del pasado traumático
y ver cómo seguimos.
En aquellos años,
¿qué ocurrió dentro de su comunidad científica?
Desaparecieron muchos investigadores, estudiantes e intelectuales de las
CS, y la Universidad quedó intervenida. Y si sumamos las generaciones
perdidas con cada ruptura institucional, me parece que recién hoy
podemos tener conciencia de que las CS son necesarias. Esto tiene que
ser una conciencia que pase por los científicos, por el Estado
-para administrar políticas públicas- y por la sociedad.
Hoy, las CS tienen la obligación de aportar políticas públicas,
a mediano y largo plazo, para mejorar, por ejemplo, la situación
escolar.
¿Cómo
se vive el duelo dentro de la comunidad de científicos sociales?
Estamos tratando de hacerlo, al igual que el resto de la sociedad.
La Dra. Girbal Blacha
es también investigadora en la Universidad Nacional de Quilmes
(UNQ).
Fuente: entrevista realizada por la Lic. Paula Pochettino -Programa de
Divulgación y Comunicación Social de la SeCyT-.
Adaptó: Lic. Enrique A. Rabe (CS
/ Ceride - Conicet).
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