PASADO Y PRESENTE DE LOS HERBARIOS
Los herbarios son colecciones de hongos y plantas que han sido
secados, identificados y catalogados, guardando en el ejemplar
mismo y en la etiqueta que lo acompaña una cantidad de
información que puede ser usada por diferentes personas, como
los estudiantes de diversas disciplinas, los aficionados a la
Botánica, o bien los hombres de ciencia.
A nivel mundial:
Se calcula que, mundialmente, pueden existir alrededor de 800
mil especies de plantas, y resulta curioso considerar que muy
pocas de ellas han sido explotadas por el hombre; es más, sólo
cerca de unas 250 mil son conocidas, nombradas y descriptas.
Los hongos han sido poco estudiados y sólo se conocen 75 mil
especies, lo que representa un 5% del millón 500 mil especies
que -se estima- existen en el planeta; después de los
insectos, son los organismos más abundantes sobre la Tierra.
Historia:
A través de la historia se puede observar el contacto y la
experiencia que el hombre ha tenido con las plantas que forman
parte de su ambiente, lo cual le ha permitido no sólo
reconocerlas y diferenciarlas sino también aprender a
utilizarlas ya sea como alimento, para dar alivio a sus
enfermedades o en sus ritos y ceremonias. En algunas plantas
el hombre encontró placer, y otras le resultaron perjudiciales
y aun capaces de causarle la muerte. Su interés por las
plantas y el conocimiento que de ellas iba adquiriendo fue en
aumento; ya en la Mesopotamia asiática, y más tarde en el
Antiguo Egipto, se desarrollaron colecciones de plantas vivas
que constituían los llamados "jardines botánicos", cuyo origen
se desconoce.
Posteriormente, en pleno Renacimiento, aparecen en ciudades de
Europa -Pisa, Padua y Florencia- los primeros jardines
botánicos de la época. Para entonces, se sabe también de la
existencia de este tipo de jardines en los dos centros de alta
cultura de América -los altiplanos mexicano y andino-, los
cuales desaparecieron a partir de la Conquista.
Conocer; conservar: Con el paso del tiempo, se hizo evidente que no sólo era
necesario conocer y conservar las plantas y los hongos que
hasta el momento eran considerados importantes para el hombre,
por su utilidad o su perjuicio, sino que se requería conocer
lo más posible acerca de todos los que forman parte del medio
en que vivimos, entender el papel que desempeñan en nuestro
ambiente, aprender a convivir con ellos y conservarlos, sin
dejar por ello de aprovecharlos.
Por otro lado, conservar y mantener un gran número de plantas
en los jardines botánicos implicaba contar con grandes
superficies de terreno y suficiente personal que estuviera a
su cuidado; esto, a menudo, era difícil de solventar, lo que
dio por resultado el inicio de las colecciones de plantas
"secas", las cuales proporcionan material de estudio con menor
problema de espacio y a menor costo.
Por lo tanto, los herbarios surgen como una necesidad del
hombre de aprender de las plantas y los hongos que lo rodean,
haciéndose indispensable una diversidad de estudios para poder
diferenciarlos y conocer su utilidad y distribución
geográfica.
Ghini y Linneo: Al lado de los jardines botánicos nacieron los primeros
herbarios; el principal promotor fue el botánico italiano Luca
Ghini, probablemente en el siglo XVI, y tuvieron por cuna las
ciudades de Pisa y Bolonia. A partir de entonces se fueron
creando nuevos herbarios y fue aumentando el número de
instituciones que los albergaban.
A mediados del 1500, el elevado número de plantas colectadas
por los exploradores, así como el descubrimiento de muchas
especies nuevas, trajeron como consecuencia la necesidad de
desarrollar un sistema para darles nombre y ordenarlas; fue
entonces cuando el botánico italiano Andrea Cesalpino y sus
colaboradores comenzaron a conservar los ejemplares, nombrando
y clasificando las plantas de acuerdo con sus rasgos
morfológicos.
En el siglo XVIII, Carl von Linné (más conocido en el mundo
hispanohablante como "Linneo") inventó un sistema para
clasificar las plantas, que se basa fundamentalmente en las
características del número, posición o longitud relativa de
los estambres, y, lo más importante, estableció un método
uniforme para designar las especies por medio de dos nombres
latinos, método que, aún hoy, se acepta internacionalmente.
Linneo vivió una época en la que se consideraba la existencia
de un mundo natural fijo, que fue dotado de orden en el
momento de la creación. Parecería que la observación cuidadosa
de todas las partes de aquel mundo daría la pauta de este
ordenamiento. Con esta idea, la exploración Botánica fue
proseguida por Linneo y sus discípulos, los cuales
emprendieron numerosos viajes a las Américas, los mares del
Sur y al Oriente. Otros investigadores continuaron con los
mismos fines, y los ejemplares fueron depositados en los
herbarios de Europa. Gracias al sistema de Linneo, estas
plantas pudieron ser clasificadas y archivadas
convenientemente y se describieron nuevas especies.
Durante el siglo XIX, en el apogeo de la Teoría de la
Evolución, las colecciones Botánicas recibieron un nuevo
impulso y los científicos de la época anhelaban saber no sólo
qué especies había, sino también cómo se habían diferenciado y
conocer con qué grupos de plantas se encontraban relacionadas.
En la actualidad, puede decirse que todo pueblo que aspire a
conocer la riqueza florística de su país, para aprovecharla y
conservarla, debe contar con colecciones de plantas que
representen dicha riqueza.
(C) Ciencia y Desarrollo, N° 132 (Méx.) - CERIDE