CIENCIA-TECNOLOGÍA-INDUSTRIAS, UNA FECUNDA RELACIÓN (I)

Entrevista al Dr. Sergio Rodolfo Idelsohn*, investigador científico, por el Lic. Enrique Alberto Rabe, del Area de Comunicación Social del Ceride**.

¿En qué proyectos están trabajando usted y su grupo?
Estamos finalizando varios (proyectos) y redactando futuras propuestas. Entre los que estamos concluyendo, los más destacables son dos: uno, para la empresa Siderca, industria metalúrgica de Campana (Bs. As.), que fabrica tubos sin costura para la extracción de petróleo; el otro, para Bazant SA, una industria naviera española.

Dada su especialidad, ¿se recurrió en ambos casos a simulación por computadora?
Exacto; habitualmente, en la computadora simulamos, es decir, representamos, con un fundamento matemático, diferentes problemas físicos, entre otros. En este caso, había que simular el metal líquido a alta temperatura, y "ver" cómo algún componente -el carbono o el azufre, por ejemplo- se distribuía en su interior. Y observamos que, cuando el metal empieza a solidificarse, ciertos componentes "prefieren" quedarse en la zona líquida y tratan de emigrar del sólido al líquido. Este proceso se conoce como segregación, y a veces es muy perjudicial para el material que se quiere obtener porque este componente se concentra más en las zonas que tardan más en solidificarse que en las otras, obteniéndose así un material no homogéneo.

¿Se utiliza la computación porque no puede experimentarse en forma práctica?
Correcto; estos procesos de segregación se producen a 1500° C, lo que imposibilita ver qué pasa con el material a esa temperatura. Se conocen sus efectos cuando el material está frío, pero a lo que ocurre durante la solidificación hay que imaginárselo. Por ello, los modelos numéricos que desarrollamos permiten reproducir, durante todo el proceso de enfriamiento, qué es lo que ocurre, y verificar si los resultados obtenidos después de frío coinciden con los observados.

Y esta información permite corregir los procedimientos...
Así es; a partir de conocer lo que realmente sucede en todo el proceso, se pueden introducir modificaciones en la fabricación y mejorar los resultados. Esta es la gran ventaja de los modelos numéricos o computacionales: uno puede "ver", como ya dije, qué es lo que ocurre con un componente aunque el metal esté a altísima temperatura.

¿Es éste el proyecto que, por su éxito, se presentó en Bruselas? Sí; la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Nación*** lo exhibió en una reunión en la capital belga como ejemplo exitoso de colaboración entre la actividad científica y la industria en la Argentina.

Y el proyecto para la naviera española, ¿de qué se trata?
Refiere al problema de resistencia al avance de barcos, frecuentemente manifestado por esta industria, para lo cual es necesario determinar el tamaño de las olas que produce un barco al desplazarse en el agua. Es una cuestión fundamental para el diseño de una nave, debido a que la geometría y la velocidad con que se mueve un barco influyen en el tamaño de las olas.

¿Por qué es importante calcular las olas?
En razón de que éstas son "energía" producida por el barco, y esta energía se pierde. Si pudiéramos construir una nave que no produjese olas, prácticamente sería una que consumiría muy poco combustible. Cabe destacar que, en los barcos de carga rápidos, el 70% del combustible se gasta en generar olas, y sólo el 30% restante en rozamiento con el agua para poder desplazarse.
A diferencia del modelo metalúrgico antes mencionado, este es un caso en el que es bastante sencillo realizar un modelo a escala y ver qué pasa.

Entonces, ¿para qué hacer modelado en computadora?
Por dos razones indiscutibles: son más baratos y más precisos. Para hacer un modelo físico que sea preciso hay que usar escalas grandes; y si se hace en escalas reducidas se pierden ciertas características que les quitan exactitud. Una vez más, la ventaja es que los modelos computacionales trabajan a escala real, siendo fácilmente modificable la geometría del barco para probar diferentes formas.

(*) Paranaense; es Ingeniero Mecánico -graduado en la Universidad Nacional de Rosario- y Dr. en Ciencias Aplicadas -título que obtuvo en la Universidad de Lieja (Bélgica)-. Es Investigador Superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). Se desempeña en el Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (Intec-Conicet-UNL), de nuestra ciudad, y es docente en los cursos de doctorado de la UNL que se dictan en el Intec, donde dirige el Centro Internacional de Métodos Computacionales en Ingeniería (Cimec). Asimismo, es presidente de la Asociación Argentina de Mecánica Computacional (Amca) y miembro de numerosas asociaciones de su especialidad.

(**) Centro Regional de Investigación y Desarrollo de Santa Fe, dependiente del Conicet.

(***) Actualmente: Secretaría para la Tecnología, la Ciencia y la Innovación Productiva.

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