LA CALIDAD DEL AGUA DE YACYRETÁ SE CONTROLA DESDE SANTA FE

Entrevista al Lic. Luis A. Kieffer*, quien desarrolla tareas ligadas a la química ambiental, en particular referidas a la calidad del agua en la represa de Yacyretá, sobre el río Paraná, a 90 km aguas abajo de la ciudad de Posadas (Misiones).

¿Qué trabajos se desarrollan en la represa?; ¿con qué objetivos?
El Sector Medio Ambiente de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) elaboró un Plan de Manejo de Medio Ambiente (PMMA) que contempla los programas que deben llevarse a cabo a fin de controlar y mantener condiciones "ambientalmente aceptables". Este Plan fue aprobado por las autoridades argentinas y paraguayas, y es continuamente monitoreado por las entidades financieras internacionales que aportaron los capitales necesarios para la obra hidroeléctrica, especialmente el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Interamericano de Reconstrucción y Fomento (BIRF).
Cabe acotar que el Ceride**, en 1993, fue el primer centro de investigaciones que firmó un convenio con la EBY, dentro del marco de este PMMA, y que el primer objetivo que se fijó fue el control (es decir, el monitoreo) de la calidad del agua. Como aún no había comenzado el llenado de la represa, surgía la necesidad de controlar la evolución de la calidad del agua por este motivo, tarea que se realizaba no sólo en la zona del embalse sino también aguas abajo de ésta. ¿Y qué debe entenderse por calidad, en este caso?, simplemente, que el líquido elemento sea apto para consumo, recreación, riego y generación (su uso en las turbinas).

Ya que mencionó las "condiciones ambientalmente aceptables", muchos recordamos Yacyretá por la muerte de miles de peces...
Y ese episodio no se va a olvidar fácilmente; sucedió al poco tiempo de llenarse el embalse, y la mortandad se produjo aguas abajo. Pero, permítame que también yo recuerde: la prensa nacional dio mucha difusión al hecho, y algunos profesionales adjudicaron esto a una falta de oxígeno debido al consumo de éste por la materia orgánica que había quedado bajo las aguas del embalse (un fenómeno, destaco, observado en otros embalses). Sin embargo, nuestros monitoreos en el embalse y aguas abajo de éste indicaban exactamente lo contrario (existía una alta concentración de oxígeno), pero estos resultados tuvieron poca divulgación, lamentablemente. Tiempo después, se descubrió que la mortandad se había debido a la sobresaturación de gases producida por los vertederos, y se sugirieron algunas medidas correctivas para prevenirla.

¿Continúan, entonces, realizándose los controles de la calidad del agua?
Así es, y se trata de una actividad que compartimos con la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la Universidad Nacional de Misiones y con la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Asunción (Paraguay). Entre las tres instituciones (incluido el Ceride) controlamos más de 150 parámetros en agua, sedimentos suspendidos y sedimentos de fondo. Pero, además de estas tareas, nosotros hemos realizado otros trabajos tales como: a) un modelo con fines predictivos, a fin de conocer la probable eutroficación del embalse, entendiéndose por esto el enriquecimiento de nutrientes que conlleva un desarrollo inusual de algas y otros vegetales que crecen en el agua, y trae aparejados problemas graves en la calidad del agua. Al respecto, los santafesinos que elegimos Córdoba para nuestros paseos, recordaremos fácilmente las algas que hemos visto en el dique San Roque, con muy poca agua, en Villa Carlos Paz; ése es un ejemplo de eutroficación; b) un estudio que determinó la capacidad potencial de los suelos sumergidos de convertirse en embalsados (suelos que flotan), clasificando todas las zonas del embalse de acuerdo a su peligrosidad. Cabe decir que los embalsados han obligado a detener la generación de electricidad y a efectuar limpieza de turbinas, con el consiguiente perjuicio económico; y c) un modelo de gases disueltos (luego del fenómeno de sobresaturación antes mencionado) que fijó las condiciones de base en todo el tramo binacional del río Paraná, teniendo en cuenta la incidencia de Corpus y Yacyretá.

¿Han desarrollado ustedes tareas similares en otros lugares del país?
Sí, en Mendoza trabajamos para Hidroeléctrica El Nihuil S.A., controlando la calidad de agua en cuatro embalses (Nihuil, Aisol, Tierras Blancas y Valle Grande), y para Hidroeléctrica Diamante S.A., en otros cuatro embalses y un dique derivador (Agua del Toro, Los Reyunos, El Tigre y Galileo Vitali). Además, hemos efectuado tareas complementarias a la obra de Yacyretá, como, por ejemplo, un modelo de eutroficación para los subembalses que se formarán cercanos a la ciudad de Encarnación (Paraguay). Últimamente, por otra parte, nos hemos integrado a un grupo consultor internacional que evaluó los impactos de tres minirrepresas proyectadas en el Brazo Aña Cuá (aguas abajo del segundo vertedero de Yacyretá), analizándose medidas alternativas.

(*) Licenciado en Química (FIQ-UNL). Es Profesional Principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y se desempeña en el Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (Intec-Conicet-UNL). También es Profesor Titular de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la UNL.
(**) Centro Regional de Investigación y Desarrollo de Santa Fe.
Entrevistó: Lic. Enrique A. Rabe, del Área de Comunicación Social del Ceride.

INTEC – CERIDE