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¿Qué actividad académica desarrolla en su país? Curso el último año del programa de Maestría antes nombrado. Es un posgrado bastante nuevo que resulta de una creciente toma de conciencia sobre la disponibilidad limitada de fuentes convencionales de energía así como respecto de los problemas ambientales asociados con la extracción y quema de combustibles fósiles. El plan de estudios incluye tecnologías de energías sustentables, en particular la eólica, la solar y la originada en biomasa. Por ser un posgrado en ingeniería, se centra en la tecnología, pero comprende la distribución e implementación de estas tecnologías dentro de los sistemas socioeconómicos. ¿A qué está abocada en particular? A mi proyecto final, referido a celdas solares de silicio de segunda generación (de película delgada). La mayoría de las celdas solares disponibles en el mercado es de la primera generación, cuya producción requiere gran cantidad de material y energía, con un rendimiento energético global muy reducido y costos elevados. En tanto, las celdas solares de película delgada contienen mucho menos material; producirlas demanda menos energía y son potencialmente más baratas. Sin embargo, presentan la desventaja de que su eficacia también es mucho más baja. Por lo tanto, se investiga en pos de aumentar la eficacia y de reducir los costos de producción para hacerlas económicamente viables. En mi proyecto investigo sobre las propiedades y la conducta interna de las celdas solares de película delgada, combinando experimentos con simulaciones en computadora. Comencé en Holanda con la caracterización de celdas solares pequeñas, a escala de laboratorio, y ahora intento reproducir estos resultados experimentales mediante simulaciones en computadora. Estas simulaciones revelarán información sobre las propiedades y procesos que tienen lugar dentro de la celda y que no pueden medirse, o que pueden usarse de manera predictiva. Este conocimiento ayudaría a encontrar maneras de mejorar la celda. Usted utiliza el Delft Code (Código de Delft). ¿De qué se trata? Es un código de simulación en computadora que desarrolló la TU Delft; se denomina Análisis de Semiconductor de Avanzada (ASA) y se usa para simular dispositivos semiconductores tales como las celdas solares. El código es una descripción matemática de los procesos físicos que ocurren en el interior de las celdas cuando funcionan. A partir de las propiedades materiales y de las condiciones externas (tales como la iluminación) definidas por el usuario, el programa calcula con exactitud lo que sucede dentro de la celda. Así, el programa puede predecir las características de la celda, incluyendo la eficiencia de conversión de la energía que se genera y tanto la corriente como la tensión que entregan bajo diferentes condiciones de funcionamiento. Éste es el tema que me trajo a Santa Fe. ¿En qué consistió su pasantía? En trabajar, desde noviembre de 2009 hasta febrero, con el Dr. Rubinelli, quien investiga en simulaciones de celdas solares desde hace muchos años y participó en el desarrollo completo del D-Amps -un código similar al ASA-, siendo, por lo tanto, un experto en el tema. El Dr. René van Swaaij, mi director, me puso en contacto con él, estableciéndose así una cooperación beneficiosa para ambos grupos científicos.
Sin dudas; tiene un potencial enorme, y no sólo porque la insolación es muy elevada sino también porque creo que la energía solar, junto con otras renovables, puede contribuir a un mayor desarrollo nacional mejorando, por ejemplo, la calidad de vida de las comunidades pobres en lo atinente a educación y a la atención de la salud. Digo esto con relación a las áreas pobladas remotas, las cuales carecen de este vital servicio al no ser económicamente viable una conexión a la red eléctrica convencional. Circunstancia ésta en que adquiere más valor la energía eléctrica de origen solar... Así es, sobre todo teniendo en cuenta que es una fuente (de energía) limpia, ilimitada, gratuita, que puede ser aplicada con o sin conexión a la red eléctrica, así que no depende de cuestiones geopolíticas. Ahora, el gran desafío es hacer que las tecnologías de energía solar estén disponibles y al alcance de las poblaciones vulnerables. Desde su proyecto de trabajo, ¿participa en la implementación de tales tecnologías? No. Sin embargo, me gusta observar qué posición ocupa en este país la energía renovable y qué piensa de ella la gente. He visitado Salta y Jujuy donde, para mi alegría, vi varias casas que tenían paneles solares. Sus habitantes eran muy humildes pero con la asistencia de alguna organización habían podido comprar un panel solar, el que había mejorado su estandar de vida de manera notable. En su país, ¿proseguirá estudios conducentes a un doctorado? Aún no lo sé. He estudiado muchos años en la universidad y ahora me gustaría hacer algo nuevo, más aplicado. Sin embargo, creo que la ciencia y la investigación son importantes en grado sumo; son la base del progreso y trabajar en ellas es un gran desafío. Ya veré qué oportunidades se cruzan en mi camino al respecto. ¿Es ésta su primera visita a la Argentina? Sí, nunca antes había estado en América del Sur pero lo había deseado durante mucho tiempo. Hay algo en esta región que me atrae; la cultura, la forma de vivir, la gente que se arregla con lo que tiene. Y, por supuesto, sus paisajes, de una belleza increíble. Durante largo tiempo había buscado un proyecto en esta región; en primer lugar, para una pasantía en un proyecto de desarrollo -en lo que no tuve éxito-, y más tarde para un proyecto de graduación en la universidad. Y ahora estoy muy agradecida porque, por fin, obtuve esta oportunidad para venir a Santa Fe. ¿Cuál fue su primera impresión cuando llegó aquí? La verdad es que sentí un poco de tristeza. Ya había oscurecido y era un día lluvioso; casi no había gente en la calle, y lamenté la cantidad de edificios bellos pero abandonados. No obstante, luego de haber vivido aquí durante un tiempo esta impresión cambió por completo, sobre todo debido a la calidez y buena predisposición de la gente que hace que todo parezca alegre. La hospitalidad de los habitantes, su apertura e interés hacia los demás, convierten a Santa Fe en un lugar placentero. Al mismo tiempo, hay algo relajado en este país y es que la gente se toma su tiempo para pasear y disfrutar de su mate... ¡todo parece tan informal! También he gozado mucho de la vida al aire libre, algo típico de los países con clima cálido, aunque no puedo negar que el calor que a veces hace en Santa Fe es un poco demasiado. Y sin embargo, debo decir que, para mí, Argentina es un país de contradicciones: veo que mucha gente debe luchar para ganarse la vida, y me causa pena. Pero esto también hace que me dé cuenta de lo que es importante en la vida y agradezca más aún las oportunidades que he tenido (*) Bachiller en Arquitectura
y Bachiller en Ciencia y Tecnología Molecular Sostenible. |
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Publicado el 24 y 31 de marzo de 2010
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