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Entrevista
con Ernesto Klimovsky*, quien investiga en celdas solares en el Intec,
de nuestra ciudad. Las posibles aplicaciones comprenden los campos de
la ciencia, la salud, la producción.
¿En qué
consiste su trabajo específico?
En la caracterización y optimización de celdas solares,
también llamadas fotovoltaicas, de silicio amorfo hidrogenado.
Realizo esta actividad mediante un programa de computación (software)
que simula el comportamiento de la celda solar, y llevo a cabo este trabajo
junto con mi Director, el doctor Francisco A. Rubinelli. Cabe recordar
que estas celdas contienen diversas capas con espesores muy finos de materiales
capaces de convertir energía solar en eléctrica.
¿Por qué
es importante investigar en este tema?
Debido a que conduce a la obtención de una energía limpia
y renovable. Hay que tener presente que las energías no renovables,
como el petróleo, tienen un tiempo limitado de uso, y que en un
futuro no muy lejano se agotarán. Además, éstas producen
gases contaminantes que afectan el medio ambiente y a los seres vivos.
Con las investigaciones científicas se pretende proporcionar alternativas
a la generación de energías convencionales, de la manera
más sencilla y eficaz posible.
¿En qué
se aplican las celdas solares?
Se utilizan para proporcionar la energía que alimenta a satélites
que son enviados al espacio, en calculadoras de bolsillo y en la alimentación
de la energía eléctrica de una vivienda, por citar unos
pocos ejemplos. Asimismo, existen zonas rurales en donde los habitantes
no disponen de electricidad y deben abastecerse con energía solar
a través de las celdas.
En términos
tan sencillos como sea posible, ¿cómo funciona una celda
solar?
Las celdas solares generan energía eléctrica a través
de un principio físico que se conoce como “efecto fotoeléctrico”.
Cuando un haz de luz impacta sobre un átomo que contiene electrones
separa el electrón del núcleo y produce dos cargas, el núcleo
queda con una carga positiva y el electrón se lleva la carga negativa.
Esto produce la aparición de un par electrón-hueco. El dispositivo
se diseña de manera que exista la unión de dos materiales
entre los cuales se establece una diferencia de campo eléctrico.
Cuando las cargas están en ese campo eléctrico son sometidas
a fuerzas y se desplazan hacia los bornes. Las cargas opuestas, al conectar
exteriormente un circuito eléctrico con los bornes, se encuentran
y se anulan en forma mutua, con lo que dan lugar a un flujo de cargas
negativas y positivas, lo que en sí es una corriente eléctrica.
Si se mantiene el flujo de fotones, se mantiene la generación de
cargas circulando por el circuito y se dispone de una corriente eléctrica.
¿Qué
resultados ha obtenido hasta ahora?
Se han utilizado diferentes modelos que representan la densidad de defectos
que existe en los materiales empleados, encontrando el que más
se ajusta a los resultados experimentales proporcionados. También
se ha conseguido maximizar la eficiencia de conversión de las celdas
en estudio. Esta eficiencia de conversión está dada por
la corriente eléctrica que la celda genera versus el flujo de luz
que impacta sobre la misma.
Su actividad, ¿es
sólo académica?
Sí; trabajamos con un grupo de la Universidad
de Utrecht, Holanda, que fabrica diferentes tipos de celdas solares
y nos proporciona datos experimentales (de laboratorio). En los países
desarrollados se construyen celdas solares, pero el proceso es muy complejo
y costoso.
En nuestro país,
¿hay otros científicos trabajando en este tema?
Sí, en el Intec,
de nuestra ciudad, hay un grupo que dirige el Dr. Román Buitrago,
y en Buenos Aires existe otro (grupo) que lidera el Dr. Julio Durán.
¿Cómo
se encuentra nuestro país en el desarrollo de la tecnología
que emplea celdas solares?
Prácticamente no se fabrican celdas de aplicación comercial
en Argentina.
¿Sigue siendo
el económico un aspecto definitorio a la hora de fabricarlas?
Es un fuerte condicionante, pero no el único. El otro tiene que
ver con nuestro desarrollo tecnológico.
¿Cuándo
se doctoró?
En noviembre pasado, y aprovecho esta ocasión para agradecer a
la ANPCyT y al Conicet
el haber financiado mis estudios de posgrado. También, por supuesto,
al personal del Intec
por la colaboración y ayuda prestadas.
(*) Ing. Electrónico
(UTN) y Dr. en Tecnología
Química (UNL).
Integra el Grupo de Física de los Materiales, Modelado de Dispositivos
y Materiales Semiconductores del Instituto de Desarrollo Tecnológico
para la Industria Química (Intec
/ Conicet / UNL).
Entrevistó:
Lic. Enrique A. Rabe (ACS
/ Ceride - Conicet).
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