LOS SISTEMAS DE INFORMACIÓN, ÚTILES A LAS EMPRESAS MANUFACTURERAS

Entrevista a los Dres. Horacio P. Leone* y Jorge M. Montagna**, investigadores científicos en el Instituto de Desarrollo y Diseño (Ingar)***, de nuestra ciudad.

¿Cuál es el área de trabajo específica de ustedes?

H.L.:Tenemos más de una, pero la que muestra una relación muy directa con la "vida real" es la que refiere a los sistemas de información (SI) para empresas de manufactura.

¿Qué debe entenderse por SI?

Se pueden definir como un conjunto de componentes interrelacionados que capturan, procesan, almacenan y distribuyen información que se utiliza para apoyar la toma de decisiones y el control en una organización. En nuestro caso, estudiamos un tipo particular de organización que es aquella dedicada a la producción. En estas empresas, además de la información administrativa y contable -similar a la de la administración pública, a la de un comercio, etc.-, también existe la necesidad de disponer de información de "producción", por ejemplo referida a equipos, stock de productos para la venta, insumos, distribución. En estos casos, la empresa necesita manejar información mucho más heterogénea y voluminosa. Por lo tanto, el estudio de los SI en este contexto configura, de por sí, un área de trabajo y una problemática actual y compleja.

¿Dónde radica la complejidad?

En el momento socioeconómico que vive nuestro país, donde la globalización ha puesto a nuestras empresas ante la necesidad de competir con estructuras sumamente tecnificadas. Pero no sólo se trata de la incorporación del tipo de tecnología nombrada sino también de la adquisición de equipamiento y la adopción de nuevas formas de trabajo y estructura de organizaciones. Todo esto, se sabe, es muy traumático.

El software que ustedes desarrollan, ¿está al alcance de las PyMes, por ejemplo?

El desarrollo de software es sólo una parte de la tarea de incorporar tecnología de la información (TI) a la producción. El software puede adquirirse en el mercado. Lo que no se puede comprar "llave en mano" es el estudio de la empresa y la estrategia para incorporarlo. Una parte importante de esta actividad se encuentra en la adaptación y/o parametrización del software, y la consecuente reestructuración organizativa y operativa de la empresa. En general, todo este tipo de actividad -desarrollos, estudios- está orientado a grandes empresas, que tienen muchos problemas resueltos porque disponen de recursos para abordarlos. Además, y también a favor de ellas por su tamaño y posición en el mercado, no tienen la necesidad de cambios frecuentes y rápidos que sí deben asumir las PyMEs, las que encuentran dificultades de acceso a los recursos. Y esta problemática, en el espectro de las PyMEs, no está solucionada. Nuestro interés es generar soluciones tecnológicas para este sector, identificando sus particularidades.

¿De qué manera la TI puede incorporarse en los procesos de las empresas manufactureras?

J.M.: Tengo algunas cifras interesantes: en los últimos años, el ritmo de inversión en TI ha aumentado 20% cada año; y cerca del 70% de la inversión de las empresas de servicios está orientado a TI. Sin embargo, hay estudios que muestran poco aumento en la productividad. Luego, el tema no es la TI en sí misma sino cómo se la aplica. Una de las cuestiones que se plantean es que, en general, su empleo ha sido para hacer un poco mejor las cosas que se hacían antes. Por eso, lo que estamos tratando de plantear ahora es cómo se puede repensar la forma de trabajar, disponiendo de una nueva tecnología muy poderosa y que tiene un gran potencial para aumentar la productividad de la empresa. Es decir, tenemos nuevas herramientas, y nuestro objetivo es emplearlas optimizando el funcionamiento de la organización como un todo.

Pero, si aun con el esfuerzo de ustedes la productividad no aumenta, ¿qué está pasando?

H.L.: La explicación no es simple, pero usualmente ocurre que, cuando alguien se plantea "incorporar TI", esto se traduce como "vamos a comprar hardware, o una PC", y se pone esa tecnología a trabajar, pero manteniendo la misma organización de antes. Se ha demostrado que esto no da el retorno económico que se había supuesto. O sea, incorporar TI no equivale a comprar un torno o una sierra más.

¿Las empresas recurren a ustedes por esta clase de servicios?

J.M.: Sí; tenemos convenios de asesoramiento, que son las bases para conocer la problemática que las aqueja. Y estos acuerdos nos permiten tener material para encarar los proyectos de investigación.

Lo que constituye una interacción "empresas-Ingar"...

Exacto, que muchas veces comienza desde nuestro sector porque, en el área de investigación tenemos acceso a información internacional, y de ahí surgen nuevas ideas en virtud de experiencias ajenas, que luego se tranforman en propuestas a las empresas. Pero también ocurre a la inversa: hay empresas que deben encarar nuevos desafíos, y vienen al Ingar a solicitarnos asesoramiento.

Otro motivo por el que nos llaman tiene que ver con la necesidad de competir frente la globalización; muchas empresas ven que pierden oportunidades, que no logran moverse en el mercado, y buscan una solución para poder reposicionarse.

En opinión de ustedes, ¿cuál es el principal inconveniente para que las TI lleguen a los sectores productivos?

H.L.: No existe solo uno; sin embargo, bien podemos hablar de inconvenientes culturales. Por otro lado, el empresario está presionado por múltiples intereses, y muchas veces no tiene el tiempo suficiente para pensar a largo plazo, porque, debe recordarse, las inversiones en tecnología no son de las que dan retornos a los 2 ó 3 meses, y menos en este tipo de problemática en la que se debe replantear seriamente la empresa misma.

¿Se diría que es un problema de "educación empresaria"?

En cierto modo, sí. Estamos en una sociedad cortoplacista, que no da tiempo a acciones de largo aliento. Y, desde otro punto de vista, no hay demasiados medios en el sector de ciencia y técnica (CyT) para dedicar a lo que podríamos llamar "extensionismo". Esto último, de alguna forma, debería ser el nexo entre lo que se desarrolla y lo que solicita el sector productivo. Pero CyT está muy restringida en recursos; eso hace que esta función de extensionismo se vea minimizada, y es otra faceta del problema.

¿Saben todos los empresarios lo que ustedes pueden hacer desde el Ingar?

Todos, seguramente, no, y menos aún si nos alejamos de Santa Fe. Pero, además del Ingar, se nos conoce también a través de la FRSF-UTN ya que ambas instituciones trabajan conjuntamente en el área de SI. Y si quieren ponerse en contacto con nosotros no tienen más que concurrir al Instituto, o al Departamento Sistemas de la Facultad.

(*) Ingeniero Químico (UTN); Dr. en Ingeniería Química (UNL); Posdoctorado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (EE.UU.). Investigador del Conicet, con lugar de trabajo en el Ingar, y docente en la FRSF-UTN. E-mail: hleone@ceride.gov.ar.

(**) Licenciado en Matemática (UNL); Dr. en Tecnología Química (UNL); investigador del Conicet en el Ingar, y docente en la FRSF-UTN. E-mail: montana@ceride.gov.ar.

(***) Dependiente del Conicet, sito en Avellaneda 3657 (3000) Santa Fe.

Entrevistó: Lic. Enrique A. Rabe -Area de Comunicación Social del Centro Regional de Investigación y Desarrollo de Santa Fe (Ceride)-.

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