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La
Dra. Débora Martino -Física-* realiza tareas de investigación
sobre Polímeros Bioinspirados basados en estireno que contienen
timina. Estos polímeros son similares al poliestireno -el plástico
que se encuentra en los juguetes o electrodomésticos- y se los
denomina “bioinspirados” porque su síntesis se inspiró en
procesos fotoinducidos que ocurren en los polímeros naturales como
el ADN. Su trabajo se enmarca en un proyecto internacional entre científicos
de EE.UU. e investigadores y becarios del Grupo de Polímeros del
INTEC/UNL/CONICET,
de nuestra ciudad. La “filosofía” de la Química Verde.
En términos
tan sencillos como sea posible, ¿en qué consiste su actividad?
Desde hace más de cuatro años estoy trabajando en el estudio
de Polímeros Bioinspirados (PB) basados en estireno que contienen
timina. A este trabajo lo llevamos a cabo en el marco de un proyecto internacional
en colaboración con científicos del Warner-Babcock Institute,
de Boston, Massachussetts (EE.UU.), y con investigadores y becarios del
Grupo de Polímeros del Intec. Estos polímeros son similares
al poliestireno (el plástico que encontramos en los juguetes o
electrodomésticos), excepto que contienen grupos pendientes de
timina y grupos cargados positiva o negativamente. Se los denomina "bioinspirados"
porque su síntesis se inspiró en procesos otoinducidos (inducidos
a través de la luz) que ocurren en los polímeros naturales
tales como el ADN. Al mismo tiempo, es perfectamente conocido que la exposición
prolongada a la luz ultravioleta (UV) causa daños irreparables
en los organismos vivos. En particular, la timina, una de las bases del
ADN, en presencia de luz UV, sufre reacciones de entrecruzamiento. De
aquí surge la idea de incorporarla a los biopolímeros del
estireno, ya que su fotoreactividad es muy importante desde el punto de
vista de las propiedades de los materiales producidos.
¿Se trata
de estudios teóricos o experimentales?
El proyecto comprende tanto el desarrollo experimental como el modelado
matemático. Se pretende sintetizar nuevos materiales poliméricos
mediante procesos ambientalmente benignos, estudiar su procesamiento,
evaluar las propiedades de los materiales, su biodegradabilidad y sus
potenciales aplicaciones. El tema está íntimamente vinculado
con la Química Verde (QV) -Green Chemistry-, una “filosofía”
que promueve reducir o eliminar el uso de sustancias tóxicas/peligrosas
en las etapas de síntesis y curado de un material, y de esta manera
contribuir a crear un futuro más sostenible para todos. Se ha demostrado
que pueden diseñarse materiales de manera que provoquen un impacto
mínimo sobre la salud humana y sobre el medio ambiente, manteniendo
al mismo tiempo su condición de ser económicamente competitivos.
Desde nuestro lugar, pretendemos impulsar en Argentina el estudio de nuevos
materiales poliméricos producidos en el marco de la QV. Hemos publicado
varios trabajos sobre el tema en revistas internacionales y hemos presentado
los resultados en congresos nacionales e internacionales. Esperamos seguir
produciendo resultados académicos, formando recursos humanos en
esta disciplina y, eventualmente, realizar acciones de transferencia a
la industria.
¿En qué
se aplican los biopolímeros?
El rango es muy amplio, y se los puede encontrar en muchos elementos de
la vida cotidiana. Por ejemplo, en dispositivos para la liberación
controlada de drogas (medicamentos y pesticidas), en productos para el
cuidado personal (cabello y esmalte de uñas), como adhesivos o
para recubrimiento de superficies antibacterianas; para celdas fotovoltaicas
(que generan energía eléctrica a partir de la luz solar).
Estos biopolímeros presentan ventajas frente a los polímeros
tradicionales: por un lado, la síntesis de los mismos tiene mínimo
impacto ambiental ya que no se emplean solventes tóxicos; por otro
lado, el material es biodegradable, evitando así la acumulación
de desechos.
¿Cuál
ha sido su aporte en este tema?
Los biopolímeros que han resultado de mis investigaciones se aplican
en el diseño de nuevos materiales tales como semiconductores, plásticos
biodegradables, productos para el cuidado personal y polímeros
fotoresistentes, los cuales tienen un mínimo impacto sobre la salud
y el medio ambiente. Todos ellos son ejemplos de cómo los principios
de la QV pueden ser inmediatamente incorporados en aplicaciones comerciales
relevantes.
¿Usted se
traslada a Boston (EE. UU.) con frecuencia? ¿Cuál es el
motivo?
Además de lo antes mencionado, participo en otros proyectos en
los que se estudia la relación existente entre las estructuras
de los sistemas biológicos y la función de los mismos. En
este contexto, usamos diferentes técnicas espectroscópicas
en el estudio de biomoléculas, en particular la técnica
de Resonancia Paramagnética Electrónica, con el objeto de
aumentar el conocimiento de la relación estructura-función
en estos sistemas. Los últimos tres años estuve trabajando
en el Instituto de Tecnología de Massachussetts (MIT,
según sus siglas en inglés), sito en Boston, estudiando
la cinética de la enzima Ribonucleótido Reductasa, que es
de gran importancia para la biosíntesis del ADN.
Su condición
de mujer, ¿ha sido un obstáculo para “hacer carrera” en
el mundo de la investigación científica?
Yo diría que no; quizás ha sido un poco más “sacrificado”
porque hay momentos en los que se debe dedicar tiempo a los hijos y a
la familia. Creo que los hombres, en general, tienen más tiempo
para abocarse a la profesión, pero yo nunca percibí que
se me discriminase. Al contrario, siempre me sentí muy cómoda
en esta carrera que elegí.
(*) Nacida en Reconquista
(Santa Fe), obtuvo su título de Dra. en Física en la Universidad
Nacional de Rosario (UNR).
Es investigadora adjunta del CONICET,
docente en el Departamento de Física de la FBCB/UNL
y realiza tareas de investigación en el Grupo de Física
del INTEC/UNL/CONICET.
(**) Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química,
sito en Güemes 3450 de Santa Fe.
Entrevistó: Lic. Enrique A. Rabe (ÁCS/CCT
CONICET Santa Fe).
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Santa Fe
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