Para establecer la calidad y el valor del polen en mieles

En el Centro de Investigaciones Científicas y de Transferencia Tecnológica a la Producción (CICyTTP)*, de Diamante (Entre Ríos), se realizan análisis para determinar las características florales de la miel. Esta información puede traducirse en mayores ganancias para los productores.

Durante miles de años el hombre ha utilizado la miel como fuente de alimento y como producto de intercambio. Hoy, y pese a la crisis socioeconómica argentina, el país ostenta el título de tercer productor y primer exportador mundial en el ramo. Considerando solamente el comercio exterior, la apicultura genera divisas al país por algo más de 100 millones de dólares estadounidenses. Si a ello se suma la compraventa de sus productos derivados y la relevancia que tiene esta actividad como fuente ocupacional, dicha cifra es ampliamente superada. Sin embargo, "cantidad" no siempre significa "calidad": gran parte de estas ventas se realizan bajo denominación estándar a granel y sin ningún análisis significativo que pueda originar ganancia por valor agregado para el productor.
Un laboratorio que es aval único en la región, y segundo en el país
En respuesta a la problemática, y en beneficio de los productores regionales y nacionales, el Cicyttp ha desarrollado y puesto en funcionamiento un Laboratorio de Palinología y Estudios Melisopalinológicos, el cual, reconocido por el Servicio Nacional de Sanidad Animal (Senasa) e incorporado a la Red Nacional de Laboratorios Autorizados, emite resultados con validez oficial sobre análisis cualicuantitativos de polen en mieles. Con este aval, y con el respaldo profesional de investigadores, el laboratorio, que dirige la Dra. Marta Caccavari -investigadora del Conicet- realiza una serie de análisis que podrían permitir a los productores melíferos -sean grandes o pequeños- un aumento significativo en el valor agregado de sus productos.
Estos análisis melisopalinológicos(**) -cuyo costo varía de acuerdo con la cantidad de muestras y el tamaño de los lotes- permiten determinar el tipo de polen contenido en la miel. Así, se puede saber de qué flores proviene el néctar que las abejas utilizaron como materia prima. En general, si los estudios demuestran una presencia superior al 45% de un mismo tipo de polen, la miel recibe la denominación de "monofloral"; caso contrario, se la llama "multifloral". Pero son las primeras, sobre todo si corresponden a especies vegetales nativas de la región, las que mejor podrían cotizar en el mercado mundial. También es importante conocer el origen botánico de la miel, ya que éste puede incidir directamente en sus propiedades organolépticas (aroma, color, consistencia y sabor). Se trata de una información muy útil para los productores, acopiadores y exportadores melíferos, porque EE.UU, Japón y la Unión Europea -los principales importadores de miel- demandan este tipo de productos diferenciados.
Denominación de origen
Asimismo, se puede garantizar el origen geográfico de las mieles, caracterizado por la presencia de granos de polen de plantas típicas de la región. Estos estudios permitirían sustentar la producción de mieles con "denominación de origen". De todo ello se desprende que certificar las mieles, de acuerdo a las normas y procedimientos internacionales, permite aumentar el valor agregado del producto en cuestión. Sin embargo, según la Dra. Caccavari, "que esta oferta prospere no depende sólo de nosotros sino también de la comprensión de los propios productores. Es vital que perciban el mensaje que exhorta a modificar las pautas de comercialización actuales para que sus productos reditúen mayores ganancias".
Por Alejo Prudkin

(*) Dependiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). (**) La Palinología estudia los granos de polen; la Melisopalinología, el polen contenido en las mieles. Adaptación: Lic. Enrique A. Rabe - Área de Comunicación Social del Ceride.
(C) CICyTTP - CERIDE

publicado el 26 de mayo de 2002