III ENDICOM EMPECOM

ENCUENTRO DE DOCENTES E INVESTIGADORES DE LA COMUNICACIÓN DEL MERCOSUR

Río Cuarto, 1999

Autores: Lic. Adriana Ortíz, Lic. Isabel Ortúzar, Lic. Stella Regis. Docentes e investigadoras de la Escuela de Ciencias de la Información, Universidad Nacional de Córdoba.

Mesa de presentación de la ponencia: "Recepción, públicos y audiencias"

Título de la Ponencia:

"LOS PÚBLICOS ADOLESCENTES Y LAS TECNOLOGÍAS"

Introducción

La relación entre los medios de comunicación con los procesos de aprendizaje que busca promover la escuela, no fue considerada como materia de preocupación durante mucho tiempo. Medios y escuela eran dos ámbitos distintos, paralelos. Los valores y enseñanzas que promocionaba la escuela estaban aislados de los usos y consumos que los adolescentes hacían de los medios de comunicación.

El reconocimiento del lugar central que ocupan los medios en la sociedad y en la vida de los adolescentes, la profusión de la información, el acceso al lenguaje de la informática y al audiovisual, las reflexiones sobre violencia y televisión, fueron algunos de los aspectos que permitieron la incorporación paulatina de la comunicación y de los medios en la escuela.

En la actualidad, la incorporación de la comunicación y las nuevas tecnologías pasó de ser una tendencia marginal a convertirse en elemento constitutivo del curriculum de las escuelas públicas y privadas.

La escuela como fue pensada en la modernidad, atraviesa por distintos cambios y conflictos. El sistema educativo, frente a las nuevas generaciones, dejó de ser el único marco referencial para interpretar la realidad del mundo y de la existencia.

La mirada desde la comunicación y desde las tecnologías indica que los adolescentes manipulan nuevos objetos y nuevas realidades, cuyas características y virtudes sirven a la construcción de estructuras cognitivas y llevan implícitos "modos de aprender", a veces diferentes y otras, complementarios de los que construye en la escuela.

Cabe preguntarse entonces: ¿qué lugar ocupan los medios de comunicación en los procesos de aprendizaje?, ¿qué papel cumple la tecnología en el sistema educativo formal?, ¿cómo se aplican o rescatan los contenidos de los medios y las posibilidades de las tecnologías en el contexto de la escuela?

En el marco de estos interrogantes se han indagado dos grandes dimensiones:

1. Los adolescentes, las nuevas tecnologías y la televisión.

2. La escuela, las nuevas tecnologías y la televisión.

La investigación se enmarca dentro de los estudios cualitativos. Dichos estudios, a diferencia de los cuantitativos, permiten una mayor profundización de los contextos y de las prácticas culturales, en donde se desarrollan los procesos de consumo de medios y tecnologías de comunicación.

En este sentido, las primeras entrevistas realizadas a los adolescentes fueron insumo importante y necesario para ampliar, profundizar e indagar nuevos aspectos en las siguientes.

Para relevar la información se realizaron 16 entrevistas a alumnos, de ambos sexos, del cuarto año de establecimientos educativos oficiales y privados.

 

Educación y escuela

Desde sus comienzos el sistema educativo argentino privilegió la idea de construir, a través de la escuela, una identidad nacional. En el contexto de diversas posiciones predominó aquella que consideraba a la identidad nacional, fundamentalmente, como el conocimiento de un panteón de próceres, el cumplimiento de ciertos rituales, la creencia de una determinada historia e incluso la participación de una única religión: la católica.

El eje de la educación estaba puesto en la transmisión de ciertos contenidos que tanto los niños como los jóvenes debían repetir. Se trataba de contenidos fácticos o conceptuales: qué fue la Revolución de Mayo, quién era San Martín, quién fue Sarmiento. También se transmitían contenidos de tipo actitudinales: izar la bandera, desfilar como soldados, etcétera.

La mayoría de los libros de textos que se utilizaban en las escuelas a principio del siglo XX, compartían esta concepción. La configuración de este tipo de contenidos se realizó con una determinada forma didáctica que Bravslasky denomina "irreflexiva", pues no propiciaba la apropiación de los contenidos de otra manera que no fuera la memorización.

Hacia fines de los 80 se comenzó a construir en América Latina una línea de pensamiento que proponía un tipo de educación centrada en la calidad y que ofreciera a los jóvenes, el acceso a "saberes" o "competencias" significativos, válidos y confiables.

Por "significativos" se entendía vinculados a lo vivencial y a lo social, a lo que los alumnos sienten y requieren para participar con conciencia en la sociedad, la economía y el régimen político en que viven, con capacidad a la vez de adaptación y transformación.

"Válidos y confiables" se refieren a la conexión de los jóvenes con la realidad misma y con el grado de desarrollo de las respectivas áreas de conocimiento. Actualmente, en Argentina, coexisten dos modelos curriculares.

En Córdoba, siguiendo los lineamientos de la transformación cualitativa del sistema educativo que se inició a partir de la Ley Federal de Educación – Ley N° 24195 (1993), se atienden determinados campos del conocimiento (científico, tecnológico y humanístico) y del quehacer social y productivo de tal manera que los alumnos apunten a alcanzar una mayor profundización y contextualización de los contenidos a adquirir, según las características propias de dichos campos.

Para el Ciclo de Especialización (o Polimodal, según la estructura del Sistema Educativo determinada por Ley N° 24195), Córdoba adoptó tres orientaciones: Producción de Bienes y Servicios; Economía y Gestión de las Organizaciones y Humanidades.

Desde una perspectiva multidisciplinaria, la Orientación Humanidades, que es la que cursan los adolescentes entrevistados a los fines de la presente investigación, abarca conocimientos filosóficos, psicológicos, lingüísticos, sociológicos y antropológicos. Ponen énfasis en la focalización, profundización e integración de contenidos referidos a la comprensión e interpretación de los procesos de desarrollo personal y de interacción, organización, continuidad y transformación del mundo socio – cultural.

 

Las tecnologías y la televisión, ¿son un nuevo reto para la escuela?

La incorporación diferencial de las tecnologías de comunicación en los colegios y sus usos plantean nuevos desafíos e interrogantes para la Institución escolar. La escuela de la modernidad se encuentra cuestionada como lugar central y único del saber. El conocimiento y el saber también circulan por otros escenarios, como consecuencia de los cambios culturales, sociales, económicos.

"Las escuelas secundarias constituyen los símbolos y síntomas primordiales de la modernidad. Su escala inmensa, sus pautas, su especialización, su complejidad burocrática, su persistente incapacidad para comprometer las emociones y motivaciones de muchos de sus alumnos y de un número considerable de sus profesores, son algunas de las formas de expresión, de los principios de la modernidad en la práctica de la educación secundaria. En muchos de los aspectos la educación secundaria se ha convertido en un componente fundamental de los rasgos de la modernidad. El mundo postmoderno es rápido, comprimido, complejo e inseguro. Ya está planteando problemas y retos inmensos a nuestros sistemas escolares modernos. La comprensión del tiempo y del espacio está provocando cambios acelerados, un exceso de innovaciones y el aumento de las incertidumbres en el trabajo de los profesores que ya no pueden manejarse con los parámetros tradicionales" (Profesores cultura y postmodernidad en Cuadernos de Pedagogía, 1996).

En este contexto, las nuevas tecnologías en comunicación aparecen como uno de los principales retos para las instituciones escolares, tanto para las que las han incorporado, como para las que no. Más allá de múltiples perspectivas es evidente que el análisis de los procesos de aprendizaje, o del lugar del saber, ya no pueden realizarse considerando exclusivamente el marco de la escuela como la institución socializadora como fue en la modernidad.

La confluencia de las innovaciones en sectores de la informática, las telecomunicaciones y los medios de comunicación ofrecen nuevas posibilidades, entre las que se destaca la interactividad, pero también nuevos desafíos para la educación.

La expansión de la innovación tecnológica, en el entorno cotidiano de la escuela y de los adolescentes, no implica necesariamente un determinismo tecnológico o una sumisión automática a las exigencias de su racionalidad, de sus ritmos y de sus lenguajes.

Martín Barbero apunta que los medios y las tecnologías han constituido un nuevo sensorio de experiencia privatizada. Ha habido un desplazamiento de los públicos hacia las audiencias. No obstante dentro de esta perspectiva existen nuevas formas de asociación en la cultura electrónica, especialmente entre los jóvenes (Barbero, 1996).

Los jóvenes son consumidores de tecnologías y en el consumo ponen en juego sus necesidades, deseos y experiencias como receptores empíricos, generando un verdadero sistema de continuidades y fracturas que se producen entre el discurso mediático y ellos como sujetos consumidores o más precisamente entre sus modos de pensarse y actuar (María Cristina Mata, 1991).

La pregunta por la técnica se nos vuelve cada día más crucial en la medida en que la diversidad de técnicas es aceleradamente sustituida por una mundialización de la tecnología. Es la rapidez de su difusión la que nos coloca en una situación nueva, caracterizada por la ausencia de vínculos entre tecnología e identidad cultural. La tecnología habla del mundo y de sus transformaciones en tecno esfera: de la técnica convertida en sistema que opera a través de las redes tecnológicas y la virtualidad que producen. (Barbero, 1996).

La consecuencia más fuerte de la revolución informática fue la revolución que causó en el desarrollo de las fuerzas productivas, en la producción económica. Conocimiento y saber son las claves de un nuevo orden que imponen las lógicas económicas a los nuevos sistemas de comunicación y a la sociedad en su conjunto.

Si bien la escuela ha incorporado algunas tecnologías como Internet, la que mayor éxito ha alcanzado es la fotocopiadora en el sentido de apropiación. No ha pasado lo mismo con otros dispositivos tecnológicos como las videocaseteras o la computadora que la escuela ha evaluado como difíciles de incorporar (Pujol, 1994).

Por otro lado, también es difícil la articulación de los saberes y conocimientos que desde la televisión, especialmente, son consumidos por los jóvenes, no sólo en cuanto a contenidos.

Los adolescentes que concurren a la escuela pasan gran parte de su tiempo mirando televisión, jugando en la computadora, viendo videos o entreteniéndose con videogames; convirtiéndose estas actividades en sus predilectas.

Antes, los chicos en general y los adolescentes en particular, entraban al mundo y lo aprendían a través de la escuela. Ahora, entran a la escuela y transcurren en ella, conociendo casi todo del mundo previamente.

Los adolescentes ya tienen una experiencia de comportamiento y de conocimiento de algo exterior, que han experimentado a lo largo de los años que han visto televisión. En este sentido la televisión se ha vuelto un elemento estructurante de la relación familiar y también de la socialización, mientras que la escuela cumple otro papel.

El gran elemento socializador, de incorporación al mundo que lo rodea e incluso al mundo de sus vivencias personales, es la televisión y no la escuela, y este es un cambio sustantivo.

Diversos estudios, sobre prácticas y consumos culturales, indican el privilegio otorgado, actualmente, al espacio privado comparativamente con la participación en el espacio público. Dice Patricia Terrero que los aparatos de vídeo, la televisión, la computadora, las tecnologías, el CD ROM, Internet, las transmisiones vía satélite, tienden a construir una nueva formación centrada en la presencia de la imagen-sonido y una nueva modalidad de integración e interacción tecnológica del hogar con redes de información y diversión. La pantalla televisiva tiende a ser un instrumento privilegiado de las prácticas culturales, lúdicas y de relación con el mundo exterior (Terrero, 1996).

 

Los adolescentes, las nuevas tecnologías y la televisión

Se considera que la adolescencia es una etapa que se caracteriza, fundamentalmente, por la necesidad de afirmación y expansión del sujeto. Además, por la necesidad de diferenciarse de los adultos que lo rodearon durante la infancia y por la asimilación y mimetización con sus pares y con algunos de los valores sociales en vigencia.

Se puede afirmar, entonces, que el desarrollo del adolescente está estrechamente relacionado con la sociedad en la que vive y, también, con los subgrupos culturales que conforman dicha sociedad.

En la actualidad, dadas las características de la cultura posmoderna, no se encuentra una adolescencia homogénea ya que, respondiendo a la disolución de lo unívoco como una de las características de la sociedad de fines de siglo, aparecen múltiples adolescencias.

El adolescente debe marchar hacia la adultez en una sociedad en permanente cambio, con conflictos, tensiones y hasta incoherencias en el orden social que ella misma sustenta.

Los adolescentes que formaron parte del presente estudio reunieron las siguientes características: la mitad de los entrevistados fueron mujeres y la otra mitad varones, todos solteros, tenían entre 15 y 17 años y estaban cursando el primer año de la orientación en Humanidades y Ciencias Sociales al momento de la aplicación de la entrevista.

La mayoría vivía en una familia nuclear (padres e hijos), cuatro de los entrevistados convivía con una familia ampliada (padres, hijos, y abuela o sobrinos). Sólo uno vivía en una familia mono nuclear (un solo padre).

La mayoría de los entrevistados no trabaja, excepto en dos casos: una joven que "levanta publicidad para una radio local" y un varón que hace "changas en la construcción". En ambos casos, asisten a una escuela marginal y pública.

Con relación al lugar de residencia, los adolescentes de menores recursos económicos viven en el mismo barrio en que está ubicado el establecimiento escolar o en barrios muy cercanos: Villa Cornú, Villa Allende Parque, 16 de Noviembre (IPET Nº 16); Barrio Avellaneda, Santa Bárbara, Los Sauces (Instituto Vélez Sarsfield)

Los adolescentes que pertenecen a sectores de mejores ingresos económicos, pero que asisten a establecimientos privados no marginales, viven en barrios relativamente cercanos al establecimiento escolar: Alta Córdoba y Centro. (Escuela García Faure)

Por el contrario, los adolescentes que pertenecen a sectores de mejores recursos económicos y que concurren a escuelas públicas no marginales, viven en sectores alejados del establecimiento escolar: Barrio Parque San Antonio, Barrio Parque Vélez Sarsfield, Marqués de Sobremonte y Argüello (Escuela Alejandro Carbó)

 

Cómo usan las tecnologías los adolescentes

Tomando como marco la perspectiva de Pierre Bourdieu, para abordar los comportamientos de los estudiantes ante la oferta de la televisión y las nuevas tecnologías de comunicación, se puede realizar un análisis diferencial, según dos sectores sociales distintos de los modos en que se seleccionan o eligen las ofertas televisivas y tecnológicas, y las maneras en que utilizan las mismas.

Esto supone entender al consumo como un espacio de indagación sobre las desigualdades de competencias, de uso y acceso, y como manifestación de las desigualdades sociales.

Si bien podemos decir que los jóvenes acceden con cierto grado de facilidad a distintos productos culturales como la ropa de lycra, los gimnasios, los shopping, las drogas, los recitales de rock, las motos, las discos, etc.; para este trabajo tomaremos como emergentes centrales de consumos culturales a las tecnologías. Del análisis de los datos surgen que las tecnologías más usadas por los adolescentes son: computadoras, videocassetera y video games.

Una mirada sobre los medios audiovisuales muestra la preeminencia de la elaboración de productos que se caracterizan por inducir a procesos de decodificación en los que lo perceptivo-motriz es preponderante.

Esta no es una cualidad intrínseca del lenguaje audiovisual, pero si de los actuales productos (videos, video games, la televisión en general) que se caracterizan por el ritmo vertiginoso y la superposición de imágenes de distintos contextos. Este fenómeno está dando origen a la construcción de una nueva lógica de articulación entre lenguaje oral, musical y escrito que no se corresponde con el pensamiento hipotético deductivo propuesto por Piaget como culminación de la evolución de la inteligencia.

Otra cuestión importante de destacar en esta opción de reflexión sobre estas tecnologías, radica en que su presencia es significativa en casi todos los grupos sociales, más allá de las diferencias en lo que hace a su capital económico y cultural.

A modo de ejemplo, recordemos la respuesta de un adolescente perteneciente al sector de escasos recursos económicos:

"...tendrían que ir formándonos más en estas tecnologías, no en historia, toda esa gilada..." (Germán, IPET Nº 16 de Villa Cornú)

Si bien existen marcadas diferencias, entre diferentes sectores sociales, en cuanto a las posibilidades de poseer determinadas tecnologías, la computadora es considerada como una tecnología que se va masificando en un proceso creciente.

No sólo a nivel de los costos, también el lenguaje de la computación se ha simplificado, la máquina dirige cada vez más su propio funcionamiento, optimizando la secuencia del trabajo y organizando de la mejor manera el procesamiento y la obtención de los datos. La incorporación de la computadora a la práctica de la enseñanza-aprendizaje, plantea cambios en las maneras de resolver distintos aspectos cognitivos.

El estudio reveló que cuando los adolescentes tienen una computadora en su casa, la usan como elemento de trabajo, para hacer tareas de la escuela o para entretenerse con algún juego virtual.

Los adolescentes entrevistados que pertenecen a sectores sociales de mejores ingresos, tienen en sus casas, otras tecnologías además de la computadora, como la videocassetera y los video games.

Algunos adolescentes ven películas con otros miembros de la familia, y esto constituye un espacio de recreación. A veces se reúnen con los amigos, alquilan una película o graban un programa de televisión, especialmente los de deporte.

El uso de los videos y de los videogames, de acuerdo a distintos estudios, se presenta de manera mayoritaria en la población joven. El surgimiento de estas dos modalidades audiovisuales planteó distintas reflexiones en torno a las capacidades que se ponen en juego, fundamentalmente sobre la pasividad o actividad de su consumo.

Los análisis sobre las redefiniciones de los espacios públicos y privados también contemplaron el impacto del consumo de videos. Es admisible comparar ambas pantallas pero no ambos entrenamientos.

En los videogames se apuesta contra la máquina, la cual juega su partida para ganar; mientras que el video puede alquilarse reiteradamente para volver a mirarlo y aún adquirirse.

También se indagó acerca del uso de los videogames por parte de los adolescentes. Todos coincidieron en que los usaban cuando eran niños, pero que actualmente no los utilizan. Estos juegos ponían en funcionamiento mecanismos por los cuales los niños parece que "decidían con las manos", en el sentido que lo plantea Andrea Pujol:

"...aprenden a manejar la tecnología sin proceder primero a leer y analizar las instrucciones. Lo perceptivo y lo cognitivo se articulan desde una lógica temporo-espacial que resulta difícil de captar en el ritmo que proponen los mensajes audiovisuales, en los que las configuraciones perceptivas tienden a organizarse de modo global sin promover la discriminación y captura de detalles" (1994)

 

La escuela, las nuevas tecnologías y la televisión

Uno de los rasgos de los adolescentes de esta época es la incertidumbre y dudas que sienten sobre el futuro, por la falta de ideales y de posibilidades. También está presente el temor por no poder insertarse en un espacio productivo.

Distintos especialistas plantean el estado de post adolescencia prolongada que viven los adolescentes de hoy. Dependen, por un período más largo que en otras épocas, de la casa paterna. Mientras que la escuela, sigue siendo un espacio válido y necesario para la contención porque brinda ciertas garantías para el futuro.

Algunos de los adolescentes entrevistados, que pertenecen a sectores de menores ingresos, consideraron a la escuela secundaria como una instancia necesaria para tener una identidad en la sociedad.

Otros adolescentes del mismo sector, dijeron que la escuela sirve para obtener algunos conocimientos que permitan mantener mejores relaciones sociales. Algunos consideran que la escuela sirve para luego conseguir un empleo.

Un adolescente perteneciente sectores de menores ingresos dijo que la escuela sirve para tener un destino diferente al de sus padres:

"Hay que terminar el colegio sino qué vamos a hacer después, si no estudio. Eso me han hecho meter en la cabeza mis viejos, mi papá y mi mamá, si no estudio después voy a andar como ellos, rompiéndose el lomo... de peón" (Raúl, Instituto Vélez Sarsfield)

La escuela es percibida, por estos jóvenes como una institución valiosa en la medida en que consideran necesaria la acumulación de capital cultural. Confían en que el título es necesario para acceder a las ocupaciones que garanticen mejores recompensas, no sólo en términos de salarios, sino también simbólicas (reconocimiento, prestigio).

Los adolescentes reconocen que hay escuelas pobres para pobres:

"...tiene mala fama... era a la noche, me contaban que era una cosa que no era muy buena venir a la noche, que no era muy buena enseñanza. Yo sé que hacen lo posible (los docentes y las autoridades), pero también les cuesta... hay muchos que no pagan las cuotas... las autoridades no hacen respetar mucho, lo que tendría que ser." (Malvina, IPET Nº 16)

Por otra parte, los adolescente o su grupo familiar, en forma relativamente espontánea, tienden a autoexcluirse y a elegir ciertos establecimientos en lugar de otros. Esto se observa claramente en los sectores de menores ingresos que van a escuelas rentadas, aún cuando la oferta es variada, eligen la que los identifica mejor ("...es más fácil...")

Se observa que los adolescentes que pertenecen a sectores de mejores ingresos y que, además, tienen como norma compartir espacios de discusión con otros miembros de la familia –especialmente los padres-, piensan que la escuela es fundamentalmente una institución intermedia y preparatoria para la universidad.

La valoran como espacio de socialización, de conocimiento y formación de grupos de amigos. Piensan que la escuela debería favorecer el desarrollo de habilidades que permitieran estudiar como se requiere en la universidad.

 

Qué se espera saber

La escuela de la modernidad planteaba la clase tradicional, en donde la forma de organización predominante era el grupo total y homogéneo y el alumno trabajaba en forma individual. El profesor ocupa casi todo su tiempo en dictar instrucciones e informaciones, utilizando, casi como la única tecnología, el pizarrón. En este modelo, el maestro es la fuente de todo conocimiento y de formación de una estructura mental que se traslada a la vida social y política como una actitud pasiva.

Mas allá de distintos cambios curriculares, actualmente los adolescentes manipulan nuevos objetos y nuevas realidades, cuyas características y virtudes llevan implícitos modos de aprender a veces diferentes y otras complementarios de los que se construyen en la escuela.

Las posibles miradas sobre la innovación tecnológica son múltiples y muy distantes unas de otras. Por una parte se encuentran aquellas que centran las posibilidades y el poder de los medios en sí mismos, en el sentido de que los medios traerán cambios fundamentales a los procesos educativos.

Sin embargo, se conoce que los medios encierran viejos aprendizajes (Acuña, 1995) cuando se insertan en procesos tradicionales de enseñanza aprendizaje, relativizándose el "poder" de los nuevos medios ante lo anacrónico de los modelos tradicionales de educación.

Esta mirada podría caracterizarse como endotecnológica, pues centra su atención en las cualidades tecnológicas de los medios y no contempla las complejas relaciones que se establecen entre los usuarios y la tecnología.

Por otro lado, existen miradas que cuestionan la funcionalidad de las nuevas tecnologías y plantean que los procesos de innovación tecnológica son, ante todo, procesos mercantiles insertos en la lógica económica capitalista que buscan vender innovación al mejor precio (Ferguson, 1986; Robins y Webster, 1985).

Entre estas dos posiciones extremas, existen una gama de puntos de vistas que hacen posible plantear miradas entrecruzadas, desde donde las diferentes disciplinas sociales pueden aportar categorías teórico-analíticas para reconstruir este objeto de estudio.

En este sentido, consideramos pertinente incorporar la noción de hábitus, de las representaciones sociales y de las prácticas como conceptos que permiten comprender la relación entre el usuario –en nuestro caso los jóvenes- y las tecnologías. Significa hablar de las mediaciones que establecen diferencias entre diversos tipos de relaciones hombre-máquina.

Algunas de estas relaciones son fundamentalmente físicas, pero muchas de ellas son simbólicas, ya que entre utilizar una tecnología y querer utilizarla hay todo un mundo de opiniones, motivaciones, información y actitudes que pueden favorecer o limitar el uso real de las mismas.

El problema no es sólo tecnológico, sino también social y cultural, e implica una serie de premoniciones y conceptos que se forman los sujetos sociales en el transcurso de su vida social relacionada con la tecnología.

La socialización de las nuevas tecnologías, vistas desde una perspectiva sociológica, implica ubicar al joven como protagonista del "impacto" de las nuevas tecnologías, en este sentido interesa rescatar la representación social de la tecnología como mediadora entre el hábitus tecnológico y la práctica.

La relación de los jóvenes con las tecnologías en la escuela se construye desde una serie de componentes que conforman su hábitus tecnológico, su experiencia y la representación que han elaborado de las aplicaciones de las mismas a la educación. Si bien no es homogénea entre los jóvenes de las diferentes escuelas, presentan rasgos que las hacen muy semejantes.

En términos generales no se observan diferencias importantes entre los adolescentes de distintos sectores sociales en cuanto al significado de uso de las tecnologías en la educación. Consideraron a la computadora y la videocassetera, como elementos que facilitan el aprendizaje

La utilización de la videocassetera por parte de los profesores tiene como objetivo incorporar elementos que faciliten la relación docente-alumno en cuanto a la transmisión de conocimientos.

El sentido pedagógico en el universo de estos adolescentes está mediado por la utilidad que puedan obtener de la tecnología en su vida futura de trabajadores.

En ningún caso, los entrevistados dijeron que se comentara con los profesores los contenidos de algún programa de televisión, pero sí se lo hace entre los alumnos.

La computadora es el único elemento que aparece en la visión pragmática de los adolescentes y que implica "saber usarla" para el futuro: profesional, laboral, para el estudio de una carrera.

 

Preguntas finales

El consumo de televisión y nuevas tecnologías por parte de algunos estudiantes secundarios de la ciudad de Córdoba, según los datos obtenidos en el presente trabajo, más que cerrarse a un conjunto de conclusiones, abre una serie de temáticas relevantes para la comprensión del modo en que se relacionan las nuevas tecnologías, la televisión, la escuela y los adolescentes:

¿Cuál sería la ventaja de incorporar nuevos modos de aprender, especialmente los relacionados con las tecnologías audiovisuales, partiendo del supuesto que los adolescentes desarrollan una capacidad perceptivo motriz, antes de ingresar a la escuela?

¿Qué desventajas podría traer aparejado el desplazamiento, aunque sea parcial, de los textos con su lógica de organización hipotético deductiva, en la alfabetización, por ejemplo?

¿Los adolescentes de sectores sociales más bajos, se beneficiarían o perjudicarían en el proceso educativo, si estas metodologías se incorporaran?

¿Cómo responde la escuela media actual a las expectativas, especialmente, de los alumnos y padres de sectores sociales más bajos en cuanto a que es el único medio u oportunidad que les posibilita aprendizajes cognitivos significativos, ya que no pueden acceder a aprendizajes extraescolares?

 

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