MESA Nro. 6: CONTENIDOS Y AGENDAS TEMÁTICAS
EL TRATAMIENTO DE LA INFORMACIÓN POLÍTICA INTERNACIONAL EN EL PERIODISMO GRÁFICO Y SU RELACIÓN CON LA CONSTRUCCIÓN DE LA REALIDAD SOCIAL.
AUTORA: DAFNE GARCÍA LUCERO
INSTITUCIÓN: UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.
EL TRATAMIENTO DE LA INFORMACIÓN POLÍTICA INTERNACIONAL EN EL PERIODISMO GRÁFICO Y SU RELACIÓN CON LA CONSTRUCCIÓN DE LA REALIDAD SOCIAL.
LOS CONCEPTOS DE GLOBALIZACIÓN Y MUNDIALIZACION
La idea de globalización admite una explicación económica que Bekerman explica sobre la base de tres pilares fundamentales: multilateralismo, nuevo proteccionismo y regionalización. Asimismo, la globalización requiere de un proceso de integración a través de la reducción de barreras comerciales y de la homogeneización de políticas. De ésta manera, en el contexto internacional, las contradicciones se minimizan y se "plantea la visión de un mundo sin fronteras donde prevalecen las reglas de los mercados por lo que los gobiernos nacionales deben tener un rol cada vez menos"(BEKERMAN, 105: 203) A pesar de todo esto, ésta explicación de la globalización resulta insuficiente, pues se la presenta como una visión cultural ampliamente aceptada, de la cual se soslayan contradicciones y tensiones implícitas. Se la define como un estadio más evolucionado de la lucha por la hegemonía para difundir pautas y valores universales aplicables en pos de la obtención de ventajas económicas.
Sin embargo, el concepto adquiere especificidad si se profundiza el hecho de ser la cristalización de fenómenos económicos, pero también políticos y culturales que trascienden las naciones, y donde los pueblos son los protagonistas. De este modo, Renato Ortiz habla de la globalización de las sociedades y de la mundialización de la cultura.
Frente al concepto de mundialización de la cultura, Ortiz afirma que la ida de ‘sociedad global’ remite a una "totalidad que penetra, atraviesa, las diversas formaciones sociales existentes en el planeta (...). En este caso, las relaciones sociales dejan de ser vistas como ‘inter’ (nacionales, civilizatorias o culturales) para constituirse como ‘intra’, esto es estructurales al movimiento de globalización". (ORTIZ, 1996: 17)
Al dejarse de lado los límites interno/externo, la cultura mundializada no se ubica fuera de las sociedades nacionales, sino que se constituye desde su cotidianeidad. Ortiz define este fenómeno como ‘la desterritorialización del espacio’. De este proceso abarcador se infiere un ‘orden interno de la misma sociedad global’(ORTIZ, 1996: 19)
¿Qué implicancias sugiere esta visión?
Por un lado, demuestra la insuficiencia de los conceptos manejados en la esfera de lo social. Por otro lado, permite entender que el proceso de globalización no es sólo una falsa conciencia, una ideología que se impone desde los centros hegemónicos. Es un proceso real que transforma el sentido de las sociedades, y que surge desde el interior mismo de cada una de ellas.
Es necesario superar el concepto verticalista y exógeno de la imposición ideológica para asimilar ésta nueva explicación del fenómeno global, que tiene su punto de partida en una nueva idea de territorio.
Bajo ésta concepción parece reflejarse el pensamiento foucaultiano sobre el poder. Este, no es algo dividido entre quienes lo poseen y quienes lo soportan; el poder es algo que circula, que funciona en cadena. No está localizado físicamente. De la misma forma, el globalismo no es una imposición en el sentido tradicional del territorio, sino la manifestación en cada lugar, de un mismo conjunto de valores. (FOUCAULT, 1992)
Desde ésta perspectiva, la homogeneización de la cultura es un problema falsamente que no admite una solución dicotómica. No es totalmente cierto que la globalización genere una cultura homogénea que elimine las diferencias entre los pueblos. Tampoco es cierto que incentive la diversidad. En todo caso, semejanza y diversidad se unen para conformar una nueva matriz a escala ampliada.
Pese a esto, Ortiz diferencia dos niveles en la mundialización. Uno, hace referencia a la economía y a la técnica." Hay un solo tipo de economía mundial, el capitalismo, y un único sistema técnico. El otro nivel es el de la cultura. Encierra "una concepción del mundo, un universo simbólico, que necesariamente debe convivir con otras formas de comprensión". (ORTIZ, 1996: 22)
Ambos niveles se manifiestan de manera desigual, pues requieren tipos específicos de organizaciones sociales a la vez que enfrentan realidades diversas.
TECNOLOGÍA Y CONCENTRACION DE MEDIOS DE DIFUSIÓN
Los esquemas de organización social que se erigen a partir del orden capitalista y, en un sentido más amplio, de la cultura occidental, encuentran su expresión más clara y fehaciente en las tecnologías. Es decir, que éstas adoptan formas según los modelos de desarrollo que adopte la sociedad.
Entonces, explica Schmucler que la búsqueda de nuevas formas tecnológicas podría entenderse como "la necesidad de otros modelos de desarrollo, de otra concepción de la calidad de vida". (SCHMUCLER, 1997: 63)
Ahora bien, dado que las nuevas tecnologías son modificadoras de las relaciones sociales: ¿Qué influencia ejerce la tecnología sobre la cultura ordenada bajo el sistema capitalista?
En primer lugar, vale diferencias las ‘tecnologías’ de las ‘nuevas tecnologías’. Las primeras pueden definirse como "el conjunto de instrumentos materiales, conocimientos y habilidades con los cuales la comunidad satisface sus necesidades y asegura su control sobre el medio ambiente físico: condiciona el "qué hacer" y el "cómo hacer" de la sociedad" (HERRERA, 1979 citado por SCHMUCLER 1997: 64).
Mientras que las nuevas tecnologías (NT) son "principalmente, el conjunto de equipos que hoy permiten captar, procesar y distribuir la más variada calidad de información y las redes que facilitan su difusión o interconexión a larga distancia. A este concepto se incluyen los sistemas lógicos adecuados para el funcionamiento más o menos automático de la maquinaria". (SCHMUCLER, 1997: 62).
Entonces, dado que las NT básicamente expanden información, su empleo genera un crecimiento exponencial de la difusión del modelo que las sustenta. Puede argumentarse que existe una adaptación indiscriminada que encubre una homogeneización, pero esa es una de las versiones posibles. También, es válido afirmar que las NT afianzan una globalización informacional (no comunicacional). Ejemplo de ello es el funcionamiento del sistema financiero mundial. EL carácter global de la información influye –aunque no determina- la esfera de la cultura. Esta, a través del proceso de mundialización adquiere rasgos particulares.
Si dicho proceso se analiza como la posibilidad de una planificación funcional de alcance mundial, tanto en términos comerciales como informacionales (medible en dinero o en datos) que facilite la aprehensión de la realidad, surge una característica común: la concentración.
Es indudable que las NT han colaborado con la concentración de los medios y por lo tanto, con el sentido desigual de la distribución noticiosa.
Schmucler sostiene que "el hombre interconectado, convertido en el ideal de la comunicación, no se diferencia del ideal del mercado que aspira a una transacción incesante". (SCHMUCLER, 1997: 155)
Tal vez, sea por ésta similitud que los medios de difusión, en tanto empresas, también persiguen una concentración de capitales. Paradójicamente, ésta tiene como contrapartida la multiplicidad de productos periodísticos, aunque esto no significa necesariamente que el sentido de los mensajes sea más diverso.
En una entrevista reciente, Schmucler comentó que el proceso de las grandes concentraciones no afecta tanto a la pluralidad informativa, sino que repite un modelo de lo noticiable, de lo que debe ser visto. En síntesis: "más que la falta de pluralidad de puntos de vista, lo que estamos presenciando es la no-pluralidad de modelos de expresión." (SCHMUCLER 1998)
Naturalmente, la concentración económica, empresarial e informacional se reflejan en la producción periodística. La sociedad, sobre la base de esa producción, adquiere pautas y construye una ideología para interpretar la realidad. En este sentido, la concentración lleva como primer mensaje la imposibilidad de buscar alternativas porque promueve la aceptación desde el sentido común y aleja la discusión sobre las ideas. Inclusive, este debate sobre las ideas parece estar paralizado. En principio, por el contexto de confusión y ambigüedad; también, porque se presenta como certeza –sustentada en el desencanto del mundo- la noción de ‘fin’.
Fin del Estado, de la Religión, del espacio, de la Historia, de las Ideologías. Dicha certeza es aparente, pues de lo que en realidad, se trata es de una nueva configuración: la mundialidad como superación de los espacios hegemónicos. Ortiz expresa: "una cultura mundializada deja raíces en ‘todos’ los lugares, independientemente del grado de desarrollo de los países en cuestión. Su totalidad traspasa los diversos espacios, aunque de manera, desigual. Por eso, la noción de ‘otro’ se transforma". (ORTIZ, 1997: 294)
Del planteo sociológico de Renato Ortiz, se entiende que la distancia siempre ha sido la medida entre el ‘nosotros’ y el ‘otro’. Es entonces, a partir de la mundialización
–producto político y tecnológico- que la distancia como criterio de definición y reconocimiento del ‘otro’ desaparece. Por lo tanto, también, las certezas que proporcionaba. Aunque continúa vigente la necesidad de establecer límites y diferencias.
Si se traslada este razonamiento al ámbito massmediático actual –espacio distributivo de la información por excelencia- también se aprecia el achicamiento y hasta la desaparición de las distancias como consecuencia de las Nuevas Tecnologías.
Entonces, surgen como interrogantes:
¿Cómo aparecen en los diarios éstas transformaciones? ¿Cuál es la forma que los conflictos internacionales adoptan en los diarios, esos soportes materiales que construyen la realidad concentrando expresiones ideológicas y la aplicación de nuevas tecnologías?
Para responder estas cuestiones se llevó a cabo el análisis de diarios argentinos de distinto alcance y de diferentes líneas editoriales.
ANÁLISIS E INTERPRETACIONES DE LAS INFORMACIONES PUBLICADAS
Para realizar el análisis se elaboró un sistema de categorías sobre la base de las presentadas por Alvarado en el libro Paratexto. Allí distingue, primeramente, el nivel textual –que incluye géneros, estilos, fuentes y firma del redactor- de los paratextuales. Estos son el soporte de lo escrito y acompañan al texto verbal, lingüístico propiamente dicho.
Del análisis de La Voz del Interior, Página/12 y La Nación surge como primera característica común, el marcado uso del estilo tradicional que se consolida a través de indicadores tanto de estilo como de género.
Esta primera definición periodística hace suponer un posicionamiento igualmente tradicional en torno a los valores periodísticos por excelencia: la objetividad y la novedad. Lo cual no significa que no estén presentes ciertas transformaciones, tanto en la búsqueda de fuentes como en el empleo de recursos expresivos, aunque no tengan demasiada relevancia.
A su vez, los cambios en los criterios de validación noticiosa modifican los mecanismos de legitimación del sentido atribuido y compartido por el lector y el autor, incluyendo en ésta última figura, al periodista y a la empresa periodística.
El contrato de lectura establecido entre ambas partes, se sintetiza en el concepto de objetividad. Según Martínez Albertos "es ese valor límite que está en función de la mayor o menor preocupación de los comunicadores por actuar con rigor ético y sin ánimo incitativo en la plasmación de los mensajes." (Martínez Albertos 1975: 223)
Al entrar en juego las transformaciones en los procedimientos de producción de las noticias, se modifica el contrato de lectura, y por lo tanto, la noción de objetividad.
Ahora, ésta se define como la suma de las distintas versiones que componen la realidad. Una de ellas, es la que aporta el periodista desde su propia subjetividad. Él se aproxima a una versión particular de los hechos.
A partir de allí surge algo paradójico: se puede ser más objetivo mientras más subjetivo se sea, ya que se da a conocer la propia versión de los acontecimientos, que es la única ‘verdad’ factible de ser transmitida.
Ahora bien, estos modos de articular la información periodística admiten una generalización bastante amplia, ya que se observan en muchos medios gráficos con líneas editoriales y criterios empresariales diferentes, Asimismo, existe la posibilidad de emplear tales recursos de manera extensiva a todas las temáticas tratadas en un periódico.
Pero, ¿efectivamente ocurre?
En lo relativo a la construcción mediática de la realidad se confirma la descontextualización de los acontecimientos, cuya fundamentación remite al empleo de los géneros periodísticos. Es muy poco -27 de 160 noticias en La Voz del Interior, 18 de 203 en La Nación y 2 sobre 79 Página/12 - lo registrado como opinión. Con esto, se busca crear y sostener una idea de objetividad frente a los sucesos de la política mundial.
Con respecto a la posibilidad de interpretar los acontecimientos, se repite la tendencia descripta para el género informativo. La Voz del Interior publica 25 noticias, La Nación, 13 y Página/12 sólo 3 noticias.
Entonces, se entiende que el empleo casi exclusivo del género informativo origina una realidad recortada temporal y espacialmente, dando como resultado una sumatoria de sucesos bajo la forma de noticias sin relación entre sí y sin explicaciones subyacentes, aunque son el producto de una misma realidad internacional y de un mismo momento histórico.
De ésta manera, el discurso periodístico se presenta frente a la sociedad con una pretensión de objetividad a través del género informativo. Pero, por debajo de él opera un recorte y una elección por un determinado sentido de los hechos de la realidad social que se refuerza a través de la selección de fuentes. Es ésta una estrategia que adoptan los medios para volver "invisibles" según expresión de Cea Naharro (1997), aspectos del mundo real y conformar de esa manera, el mundo posible desde la visión massmediática.
Al comparar los medios analizados, se observa que dentro del nivel textual lingüístico, la identificación del autor a través de la firma es otro de los elementos en común en los tres medios analizados, aunque con matices diferentes. La Voz del Interior usa este recurso en informes especiales y en artículos de opinión. En términos cuantitativos, es un rasgo casi excepcional pues compete al 6,8% de las publicaciones.
Algo similar pero no tan marcado ocurre en La Nación. Alrededor del 35% de las noticias aparece con la firma de su autor y en cuanto a lo temático, es la toma de la Embajada -un suceso extraordinario - donde los periodistas han tenido más posibilidades de firmar sus notas. Por su parte, alrededor del 40% de las noticias de Página /12 aparece con la firma de su autor.
En el caso de La Voz del Interior, esta característica puede entenderse como un rasgo de poca participación desde la empresa periodística hacia su equipo de redactores. De ésta manera, se consolida la posición del medio dentro del periodismo como una unidad sin periodistas "estrellas" y por ende, la credibilidad surge desde el medio en sí. En el caso de La Nación, la aparición de las firmas de los periodistas se justifica por los mismos motivos que en el diario local, y, además, la identificación del autor aumenta considerablemente por el hecho de tener enviados especiales en Perú. En Página /12 no hay una tendencia clara sobre esta característica, pues oscila entre el "renombre" de su staff y la sobriedad noticiosa. Es ésta falta de criterio lo que torna cambiante al medio, repercutiendo así, sobre la credibilidad de sus informaciones sobre los sucesos mundiales.
Con respecto a las fuentes de las noticias, también hay coincidencias entre los medios de difusión: el recurso empleado más recurrente es el de las agencias internacionales de noticias.
Vale una salvedad para el caso de Página /12: en la mayoría de las noticias no da a conocer sus fuentes. Lo cual no significa que no recurra a agencias, simplemente no lo hace de forma explícita, excepto en algunas pocas informaciones. A pesar de esto, su empleo es una constante. Por ésta razón, las diferencias se reducen al tipo de agencias más empleado por cada medio.
Es contundente la tendencia a prescindir de fuentes propias en pos de los cables de agencias. Frente a esto, la única diferencia posible está en la agencia empleada con más frecuencia o su uso con relación al tema. Se considera que estos rasgos particulares hacen a la definición de la política editorial de cada medio.
Pero, en torno a este tema surge como inquietud, la falta de pluralidad de fuentes, pues aunque se recurra a varias, el espectro informativo queda reducido a un pequeño número de posibilidades. De allí, que sea posible afirmar la solidez de los límites del mundo real y el rumbo del mundo posible que crea la empresa periodística, y por lo tanto, el sentido de la construcción de la realidad.
Ante esto, surge como interrogante la relación entre el medio y las agencias de noticias, pues el primer "filtro" constructor de la realidad es ésta otra empresa periodística, de un nivel más abstracto, menos medible por el público y de una concentración -económica e informacional- mayor. Dicha relación excede los límites de la investigación. Justamente, a partir de ella aparece la relevancia entre ambos tipos de empresas periodísticas.
Por otra parte, en el nivel paratextual verbal se consideran los elementos de la titulación, ya que si bien tienen característica lingüísticas, también están acompañados de otros rasgos que trascienden lo estrictamente verbal, como por ejemplo, el tamaño o la ubicación del título principal. Aquí, hay claras diferencias entre los medios, principalmente en comparación con Página/12. Aquí, es reiterado el uso de recursos típicos del Nuevo Periodismo, mientras que La Nación y La Voz del Interior mantienen un estilo más tradicional en sus respectivas titulaciones.
En el nivel paratextual icónico (diagramación e ilustraciones) es obvio que el tamaño de la página influye en su diagramación, pues tanto en La Nación como en La Voz del Interior -ambos diarios de tamaño sábana- es más difícil organizar los elementos informativos, y por ello, las marcadas diferencias de estilo en sus páginas. Lógicamente, los demás rasgos del nivel paratextual icónico son consecuencia de esto. Como consecuencia de la mayor importancia dada al género informativo, es este el que acapara más superficie. Esto se repite en los tres medios. Ahora bien, al considerar la relación entre superficie y tema político, también existen grandes semejanzas.
La toma de la Embajada por parte del Movimiento Tupac Amaru es el tema con mayor superficie dedicada en los tres periódicos. A su vez, en segundo lugar se ubica la situación de Israel. En los diarios de alcance nacional, el tercer y cuarto lugar lo ocupan la situación cubana y el terrorismo europeo respectivamente; mientras que en La Voz del Interior, esas posiciones tienen un orden inverso.
Con esto, se pretende mostrar la similitud en la agenda de los distintos medios y, además, se refuerza la idea de fragmentación de la realidad sobre la base de la construcción de las noticias según el criterio genérico, dando por resultado productos informativos no tan disímiles en lo técnico y formal, a pesar de los diferentes posicionamientos políticos.
Otro de los indicadores estudiados es la ilustración: Página/12,sólo lo usa para
difundir tres o cuatro cartas de relevancia histórica o de política coyuntural. La Nación, muestra una disposición relativamente mayor a emplear este tipo de recurso visual, tanto cuantitativamente -14 en total- como cualitativamente: aparecen dibujos, cuadros, infográficos, retratos y hasta un chiste gráfico. La Voz del Interior se limita al uso de infográficos.
Con respecto a las fotografías, Página/12 es el medio que más fotografías emplea, seguido por La Nación y La Voz del Interior. En porcentajes: el 60,7% de la información del Página/12 está acompañada de fotografías; el 55,66% en el caso de La Nación y el 44,8 % para La Voz del Interior.
La diferencia porcentual si bien no es muy significativa en términos numéricos, sí lo es como ejemplo del tratamiento periodístico. Página/12 muestra menos resistencia para incorporar fotos. Tal vez, por ser el medio de más reciente aparición tiene una decisión tomada sobre la ilustración de la noticia. A su vez, el diario define a su público como "jóvenes profesionales de clase media", lo que significa considerarlo con cierto adiestramiento frente a lo visual, en detrimento de la lectura completa de informaciones extensas. Tal vez, a eso se deba la significación de las fotografías en las noticias.
Asimismo, es válido señalar que la superficie destinada a los recursos fotográficos puede entenderse como un sinónimo de sensacionalismo y también, como una manera de limitar las posibilidades de brindar información a través de lo verbal lingüístico. La primera alternativa se justifica porque las fotos acercan y - en muchos casos- remarcan el carácter negativo del acontecimiento. (Por ejemplo: los efectos de los atentados terroristas). Por su parte, la segunda alternativa, se explica al considerar que el espacio físico para cada información es limitado y si el medio opta por el empleo de fotos de tamaño considerable, la superficie destinada a texto verbal se reduce.
Por todo esto, es necesario considerar con suma precaución, las significaciones de este porcentaje mayor de Página/12 en comparación con los otros dos medios.
Estos últimos, tampoco son similares, pues los separan alrededor de ocho puntos.
A su vez, esta diferencia se extiende si se considera que La Nación emplea además de las fotos otra variedad de ilustraciones, mientras que La Voz del Interior únicamente usa infográficos. La complejidad que separa el tratamiento visual de ambos medios, posiblemente obedezca al diferente alcance que éstos poseen.
Si esto es efectivamente así, entonces, ¿Por qué difieren Página/12 y La Nación?
Es posible que el tratamiento visual del primero, centrado sólo en fotografías iguale al de La Nación si se considera en éste último, las fotos y demás recursos ilustrativos.
Pero, si se analiza Página/12 desde su relevancia dentro del periodismo argentino de los últimos años, y la definición de dicho medio como "transgresor", pareciera no coincidir todo esto con el tratamiento visual que da a la sección internacional. Por un lado, no se le facilitan al público nuevas formas visuales de lectura de los datos, por ejemplo gráficos, cuadros, etc. Por otro lado, tampoco se pone a disposición del público, la información de una manera más integrada que facilite así, la lectura crítica y reflexiva de la realidad internacional. Entonces, la asociación de este medio con una definición de periodismo transgresor o es errónea o se limita a la información de índole nacional.
La Nación no sólo presenta un alto porcentaje de empleo fotográfico en las noticias, sino que también éstas se enriquecen con otro tipo de ilustraciones. Lo que apriorísticamente pareciera ser propiedad de medios más modernos se hace presente en el más tradicional. La razón, tal vez, esté en el hecho de presentar la información
de la manera más completa posible.
Antes de concluir, hay que destacar dos aspectos fundamentales que surgen de la influencia de los medios de difusión sobre la construcción de la realidad social.
El primero gira en torno al empleo de fuentes, ya que las agencias internacionales son el origen mismo de la noticia. Por ello, se vuelve imprescindible que los medios de difusión, tengan no sólo variedad sino también pluralidad ideológica en su elección. Esto no es exactamente así en los periódicos analizados. Una de las características que las empresas periodísticas estimulan es la corta "vida útil" o vigencia de las noticias, en función de la producción, circulación y consumo del producto `diario’. Por eso, la mención de las fuentes puede no ser esencial, pero obviamente, esto define la responsabilidad de cada medio; ya que las agencias son quienes entran en contacto con el mundo real. Desde ese lugar, generan un mundo de referencia según los valores que faciliten la imposición de la visión que ellas consideren legítima. De ahí la importancia que se hace de su selección. Entonces, ¿Cómo entender la responsabilidad del medio frente a los lectores y a los sucesos políticos, si los datos no se atribuyen a nadie? ¿De qué manera puede ser recibida esa información por parte del público? Estos interrogantes sin resolver generan preocupación. Primero, por ser reflejo de cierta liviandad en el tratamiento de la información en general y, de las fuentes - en particular- por parte de las empresas periodísticas. A su vez, refleja la actual disminución del valor "responsabilidad" y de la palabra, como bien simbólico que circula creando sentidos sociales. Otro motivo de preocupación se centra en la visión económica de la transmisión de información. Como se mencionó en la introducción, las noticias son producidas por empresas cada vez más concentradas y bajo la definición de mercancía. Lógicamente, esto repercute de manera negativa en la conformación de un sistema democrático, en el cual el acceso a la información, cada día adquiere mayor relevancia. Por lo tanto, el carácter democrático de una sociedad bien puede medirse en función de las posibilidades que tiene la población en acceder a información completa y comprobable. El segundo aspecto que merece una reflexión final se desprende del marcado estilo tradicional en el que aparecen las noticias internacionales. Dentro del periodismo argentino existen fuertes rupturas que resignifican los tradicionales espacios de la información, ya que se suma a éste, la narrativización dando por resultado una amplitud de los ámbitos informativos. Por ende, se incide en los contratos de lectura. Entonces, cabe preguntarse: ¿Por qué los medios incursionan en nuevas formas de expresión en muchas otras temáticas y no lo hacen en lo internacional? o visto el fenómeno desde otro ángulo: ¿Por qué los lectores admiten modificar los límites de objetividad, los recursos expresivos, y establecer nuevos pactos de credibilidad frente a lo publicado por los medios, con relación a temas como deportes, información general, espectáculos, política local y nacional y, sin embargo, frente a temas como política internacional, la credibilidad se define en términos más tradicionales? A partir de cada uno de los elementos y recursos considerados en este análisis, pareciera desprenderse la afirmación que en materia internacional, los criterios de construcción de la noticia y de la realidad responden a cánones conocidos y tradicionales. Esto es cierto, pero cabe agregar que si se observan los datos citados a la luz de los planteos sociológicos sobre mundialización de la cultura, es probable entender que ya haya sucedido un cambio en los pactos de credibilidad sobre las noticias de sucesos mundiales. Hasta el momento, el rumbo que ha tomado dicha transformación puede observarse en el modo en que se define la relación medio periodístico/mundo.Esto da una clara idea desde dónde se comienza a construir la realidad que más tarde, se representa en las páginas del diario.
Del tratamiento periodístico no se desprende una preocupación por reflejar los problemas identitarios, producto del achicamiento massmediático de las distancias. Los conflictos internacionales siguen siendo mostrados como "lo lejano", lo que está más allá de nosotros. Además, se puede mencionar que los medios más tradicionales ubican la información bajo el rótulo de "exterior" (en el caso de La Nación) o de "internacionales" (La Voz del Interior). Página /12, por su parte remite a la expresión "el mundo". Estas diferencias -aparentemente pequeñas e irrelevantes- demuestran los distintos posicionamientos de los diarios con respecto a la posibilidad de mantener o desechar la idea de exterior/interior a la que aludía Renato Ortiz. Este detalle periodístico define la manera de entender el territorio y desde allí a su vez, definir lo real. Asimismo, es el punto de partida que posibilitará referirse a acontecimientos mundiales que no tengan necesariamente a los Estados Nacionales como protagonistas, y por lo tanto, marcará la apertura hacia la consideración de otros tipos de fuentes noticiosas. Tal vez, a partir de allí sea posible pensar y crear categorías conceptuales que reflejen estos nuevos aspectos de la realidad.Dafne García Lucero
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