Universidad de Río Cuarto

Río Cuarto, Córdoba, Argentina

III ENDICOM / EMPECOM

11 - 15 de octubre de 1999

"La comunicación en los tiempos globales:

Pensar el lugar de la investigación crítica para que crezca la esperanza"

 Dra. Paulina Beatriz Emanuelli

La investigación crítica de la comunicación en la Argentina

Hablar de investigación crítica de la comunicación en Argentina, al igual que en los otros países de la región, implica ubicarse en un lugar y una posición contestataria frente a la sociedad y cultura actual. Es hablar de un campo cuyas condiciones de producción se han visto sumamente afectados por los quiebres político institucionales que se han sucedido en el país.

Desde mediados de los sesenta, una vanguardia de inspiración franktfurtiana comenzó a emerger en las ciencias sociales. Un movimiento intelectual que sin dudas, se encontraba imbuido del espíritu de la época. Recordemos al acontecimiento político más inspirador de los aires revolucionarios en Latinoamérica: la revolución cubana de 1959. Desde entonces el pensamiento revolucionario se expandió con fuerza en toda la región.

En el campo de la comunicación y conectados con esta ebullición política, se produjeron varios acontecimientos que marcaron el campo en toda Latinoamérica. La llegada al poder de la izquierda o nacionalistas en condiciones de legislar e intervenir en los medios masivos hizo necesario conocer distintos aspectos para poder generar propuestas de acción viables. Acompañando esta realidad contextual, en el campo teórico - práctico, se produjeron distintos desplazamientos y transformaciones importantes.

En Argentina la situación no era diferente a la otros países latinoamericanos.

En la década del sesenta y en medio de un creciente proceso de industrialización, las fuerzas populares se vigorizaron y las movilizaciones adquirieron un carácter multitudinario. A finales de los sesenta el poder de los sindicatos se hacía sentir. La rebelión obrero estudiantil de 1969 llamada "Cordobazo" puso en apuro al régimen militar de J. Carlos Onganía (1966 - 70) quién finalmente debió renunciar. Eran tiempos donde el fortalecimiento del proletariado, los indicios de lucha de clase, acercaban el sueño de la toma del poder por parte de la clase obrera. Frente a la presión popular, el gobierno de facto debió llamar a elecciones democráticas en 1973.

Con la vuelta a la democracia del gobierno de Juan Domingo Perón, quién había sido proscripto, en 1973 se vivieron momentos esperanzadores para la izquierda aunque sólo serían una ilusión...

La problemática de comunicación fue abordada inicialmente por periodistas, escritores, ensayistas, sociólogos, cuadros políticos, intelectuales y fundamentalmente en ámbitos extrauniversitarios, aunque se incorporó a la universidad con el advenimiento de la democracia en 1973.

El abordaje conceptual de esta nueva temática partió del rechazo a los legados funcionalistas norteamericanos predominantes y orientó la búsqueda en distintos sentidos. En los sesenta y setenta la tríada ideología, poder y comunicación abordados desde una perspectiva semiótica, sociológica pero fundamentalmente política y económica, constituyeron los ámbitos en los que se desarrolló la investigación crítica de la comunicación en Argentina.

En esta época cambia el concepto de comunicación y se revisa el papel de los medios masivos en la sociedad. Los medios, dicho en palabras de la época, no son sólo transmisores de cultura o información sino 'aparatos ideológicos del estado' que reproducen la ideología dominante para mantener la opresión de la clase obrera.

En consecuencia y como reacción, medios y procesos de comunicación comenzaron a ser abordados pensando en permitir la participación - inclusión - de los sectores populares mayoritarios.

Algunos de los estudios más importantes que se realizaron desde esta perspectiva crítica podrían agruparse en las siguientes líneas.

En 1976, como consecuencia de la devastación producida por el golpe militar de, la investigación crítica en Argentina sufrió un deterioro significativo.

Si bien en la década de los sesenta, el auge de las ideas modernas permitió enfrentar las dictaduras militares de Juan Carlos Onganía (1966/70), Roberto Levingston (1970/71) y Alejandro Lanusse (1971/1973) y hasta enriquecer al peronismo de 1973, en 1976 se produce un quiebre irreversible.

Aquella euforia general provocada en la década pasada, por la movilización de los sectores obreros, sindicales y estudiantiles fue rápidamente aniquilada. La represión que comenzó a sentirse en el último período del gobierno de Isabel Martínez viuda de Perón con fuerzas paramilitares de ultraderecha, se consolidó durante la dictadura militar (1976-1983).

El terror gobernó sobre las instituciones, las personas, las ideas y los sueños. El campo intelectual fue especialmente acosado.

Esta era la realidad imperante. En medio de una supervivencia difícil: ¿Cómo trabajar o pensar críticamente?.

Los primeros años de la dictadura fueron para la investigación crítica en Argentina de total inmovilidad. Se produjo un distanciamiento de la temática, un repliegue en lo personal y familiar. Se buscó generar un espacio que permitiera reconstruir los esquemas de pensamiento y comprensión pues eran éstos a los que apuntaban destruir los métodos represivos.

Hacia el final de la dictadura militar, 1982, desde algunos organismos privados comenzaron a reorganizarse espacios de discusión sobre la temática. En Buenos Aires instituciones como CLACSO dirigida en ese momento por Francisco Delich o CEDES dirigida por Oscar Landi, constituyeron espacios de encuentro para varios investigadores del área que estaban en el país.

Con la vuelta a la democracia, y poco a poco, los investigadores que estaban en el exterior comenzaron a volver. Los que estaban en pueblos del interior se acercaron a las grandes ciudades.

La democracia, y la recuperación de la libertad y de las instituciones constitucionales, fueron el terreno propicio que permitió la reconstrucción y nuevo empuje en el campo intelectual.

Nuevos ímpetus y aires renovados comenzaron a soplar en el campo. Los equipos de investigación empezaron a constituirse y a funcionar. Viejos temas postergados ocuparon la centralidad: comunicación educativa, popular, trasnacionalización, y políticas de comunicación.

A mediados de los ochenta con la apertura democrática, la investigación crítica argentina iniciaba su participación en los debates y trabajos con el resto de los países latinoamericanos gracias a los esfuerzos personales de algunos investigadores e instituciones que los apoyaban.

La comunicación cobró mas y más relevancia lo que repercutió en el desarrollo y creación de nuevos espacios de formación. La comunicación se convirtió en la vedette de las Ciencias Sociales.

Sin embargo, nada fue igual que antes...

El mundo intelectual argentino era otro. Argentina y el mundo se estaban transformando, porque fundamentalmente las ideas estaban cambiando...

A mediados de los ochenta, comienza el principio del fin de la utopía marxista. La transformación del marxismo y la consecuente revisión de algunas de sus bases, se trasladó al mundo de las ideas.

Se revisan entonces los conceptos de ideología y hegemonía y se produce la incorporación del pensamiento de Antonio Gramsci trasladando a la dimensión cultural el espacio de lucha por la hegemonía. Se establece la importancia de la vida cotidiana en la construcción de ideología y consenso y se define un rol más activo del actor social -receptor- en el sostenimiento y construcción de esta hegemonía.

En el campo del estructuralismo, se produce un desplazamiento importante. Se pone en tela de juicio el carácter inmanentista de los análisis y en consecuencia conceptos con que se venían manejando los análisis del mensaje y se plantea la necesidad de unir mensaje a contexto. De esta forma las investigaciones se orientan a la búsqueda de aspectos extra e intertextuales de los procesos de significación que acercan el estudio del discurso al contexto y su historia.

Queda claro entonces que desde una perspectiva u otra se establece un renovado interés por la relación de la comunicación y la cultura en la que se produce.

En este período, es cuando comienzan a cobrar especial influencia los trabajos de Jesús Martín Barbero. Su propuesta implica desplazamientos que ubican lo comunicacional desde otra mirada. Esto significa ubicar el problema a otro nivel, ya no él de los medios, sino el de las mediaciones y los modelos culturales.

Se dirige hacia las construcciones en el campo cultural que materializan identidades, que relacionan lo masivo y lo popular, a través de distintas mediaciones inscriptas en diferentes temporalidades y matrices culturales.

De esta forma, la investigación crítica pasó de una etapa denuncista e ideologista con una marcada concepción instrumental de los medios masivos, a una etapa de estudio centrada en el campo cultural y las mediaciones intervinientes en los procesos de comunicación.

En los años noventa el neoliberalismo empezó a instalarse.

El modelo económico que cobró fuerzas proponía un estado reducido, que con el pretexto de disminuir el déficit fiscal, dejaba el camino de las comunicaciones libre a las empresas multinacionales.

Así, perdieron sentido las discusiones sobre políticas comunicativas y planificación de la comunicación estatal pues los medios ya no pertenecerían al estado. Se había derrumbado la idea de un Estado protector de los intereses públicos.

A esto se sumó el gran avance y penetración de las nuevas tecnologías que curiosamente, están en poder de muchas de estas mismas empresas, y que afectan directamente a los capitales nacionales, a la vez que acrecientan el abismo de las diferencias sociales.

El concepto de transnacionalización fue quedando totalmente obsoleto pues comenzó a concretarse el proceso de globalización...

 

 

Pensar la investigación crítica en la Argentina del año 2000

Vivimos en una sociedad que en poco tiempo ha sufrido profundas transformaciones.

La ausencia de trascendencia, consecuencia de la falta de ideales y la desacralización de la modernidad establecen su dominio en estos tiempos. En una sociedad en donde los valores de la modernidad están en jaque, los noventa, han sido terreno fértil para la expansión y el auge de la lógica del mercado.

Como resultado cada vez más se afianza la idea de un estado nacional reducido, con gremios y sindicatos desarticulados e inmovilizados, cuya única responsabilidad es la de disminuir el gasto público. Se trata de una nación económica y culturalmente debilitada, amplia recesión y desocupación en franco crecimiento.

Éste es el contexto que enmarca la investigación crítica actual.

 

¿Cómo investigar y qué camino seguir en este contexto?

La tarea no es fácil, pero, aún así, es más necesaria que nunca.

Sobre la reflexión teórica de la investigación de la comunicación y dada la complejidad de los fenómenos comunicacionales, es esencial considerar además del proceso, el marco donde se produce esa comunicación. Lo que implica indagar aspectos vinculados con tecnologías y medios, sus relaciones económicas, políticas, culturales y sociales. Fundamentalmente las transformaciones que se han producido y producen en estos campos.

Es fundamental no perder de vista que estos procesos se inscriben, pero, además, modelan y construyen, dentro de un marco mayor. Un marco relacionado con todo el pensamiento y la vida de una época: me refiero al marco civilizatorio, socio-cultural, político y económico que constituye la matriz del espacio cultural donde se produce la comunicación actual.

Este último punto quizá es clave para encontrar una visión totalizadora en la que se inscriben los procesos comunicacionales. Quizá sea clave en este sentido el pensar la globalización como un marco civilizatorio, un nuevo y clave objeto de estudio en las ciencias sociales.

Otra cuestión clave a considerar es que la dimensión compleja de la comunicación trasciende un único ámbito disciplinar y, por tanto, debe ser ubicada en el ámbito de las ciencias sociales y humanas como área del conocimiento más allá de las disputas de legitimación entre una u otra disciplina. En este sentido, no puede pensarse la comunicación fuera de una mirada histórica, política, antropológica, semiológica, económica, sociológica, psicológica, y fundamentalmente filosófica.

A esta ausencia - presencia de miradas que tiene que ver con la propia evolución de las Ciencias Sociales, se agrega que en muchos casos estamos sujetos a modas que expiran cuando un investigador u otro recupera tal o cual autor.

En realidad falta reflexión conocimiento y seguimiento sobre nuestra propia historia y nuestras propias prácticas investigativas.

Falta discusión con el tema 'pensar la comunicación' pero también con el modo de conocer armonizados en un 'para que investigar' que permita el avance de la investigación crítica.

 

 

¿Para qué investigar?

El 'para qué investigar' parece haberse diluido en la desesperanza y la desilusión, en el repliegue de la izquierda argentina y mundial.

¿Acaso hemos perdido la esencia de la investigación crítica de proponer para mejorar?

Hoy mas que nunca es necesario recuperar el 'para qué investigar' desde una discusión madura. Quizá el para qué investigar ya no sea el mismo de los setenta, o tal vez si... ¿Sabemos cuál es?.

Es un desafío importante pero impostergable.

El 'para qué investigar' nos remite inmediatamente a pensar en posibilidades de acción. La generación de propuestas de intervención que podrán ser macro o micro según el proceso de comunicación que abordemos y el contexto en el que se plantee.

En 1983 el acceso al poder del gobierno democrático marcó una urgencia para la intervención macro que en actualidad se ve como lejana. La posibilidad de diseñar políticas de comunicación que articularan las funciones del Estado con el bienestar general fue un atractivo desafío. Hoy, la idea de Estado benefactor está diluida.

¿Pero, es que por la falta de acceso al poder político, debemos olvidar la importancia y necesidad de estas políticas de comunicación?. ¿No deberíamos recuperar la temática y promoverla en cuanto foro sea posible?. ¿No es un modo de recuperar la necesidad de repensar el rol del Estado actual?.

Es parte necesaria de una revisión histórica y discusión que nos debemos.

Algo similar ocurre a nivel micro con la dimensión educativa que se depositó en los setenta en la comunicación y las organizaciones populares.

¿Es que la dimensión educativa de la comunicación se ha perdido? ¿Estas experiencias no pueden superarse? ¿Qué recuperamos de estas experiencias de comunicación educativa?. Y aún más importante y decisivo ¿Qué educación es clave frente a la globalización? ¿No hay formas de intervención que podríamos generar? ¿Cuál es la dimensión educativa de la comunicación que debiéramos profundizar?.

Tal vez existe la idea de que uno puede tomarse todo el tiempo para pensar la comunicación pues no hay urgencias en la planificación de políticas o prácticas de intervención social. Este es un punto que se debería reconsiderar.

'Pensar la comunicación' es imprescindible pero también lo es, generar propuestas de acción e intervención. La falta de urgencia de intervención, por falta de condiciones para implementarlas, puede llevar a la ilusión de que se tiene todo el tiempo por delante. ¿Es qué se debe esperar a qué las condiciones estén dadas o pelear por qué se den las condiciones?.

Hoy mas que nunca es tiempo de pensar la comunicación, pero también es importante volver sobre nuestra historia, reflexionar sobre nuestras prácticas, recuperar la esencia sin dejar de lado el período de crisis, ebullición y cambio por el que atravesamos.

 

¿Cuál es el lugar dónde investigar?

En los sesenta y setenta los espacios de producción crítica se ubicaban preferentemente fuera de las instituciones públicas. Las políticas de los gobiernos de facto lo determinaban así.

Hoy la realidad en Argentina es otra, existe un gobierno democrático, pero con la desocupación y las carencias económicas, los intelectuales se debaten entre el adecuarse al mercado, la crítica y la subsistencia.

El proyecto neoliberal imperante condiciona también la ideología académica institucional y el mercado laboral profesional. Se está imponiendo una forma de trabajo. Una lógica de funcionamiento que más allá de la moda, se caracteriza por la lucha del mantenimiento de la posición personal en el mercado intelectual.

La fuerza que otrora se depositaba en el compromiso ideológico - político, de transformación social, es hoy de posicionamiento individual en el campo laboral.

Estamos en un estado de emergencia y supervivencia económica donde, además, lo superficial, la estética, el simulacro, la imagen, el hedonismo junto a la falta de futuro son imperantes y las instituciones públicas o privadas no existen fuera de esa lógica.

En el marco de lo privado las instituciones con fines comerciales, entre ellas muchas universidades privadas, regidas fundamentalmente por la lógica mercantil, no son el campo propicio para la investigación crítica.

Quedan como recuperables las instituciones privadas, que impulsadas por educadores, pensadores o intelectuales críticos, mantienen con gran esfuerzo espacios de disputa a la lógica del mercado se trata de centros de estudios, organizaciones no gubernamentales, fundaciones o centros de educación religiosos, que aún mantienen su mirada y compromiso con los sectores populares.

En cuanto a las instituciones públicas. La lógica de la productividad mercantil las está cruzando totalmente. La propia universidad pública argentina, en plena transformación y adecuación a esta lógica mercantil, refuerza e impulsa el modelo de producción y reproducción numérica olvidando la calidad de lo producido.

Finalmente y, aún así, con todo lo que ello implica, hoy más que nunca, la Universidad Nacional como institución pública, debe preservarse como espacio para el libre pensamiento y la generación de conocimientos.

Es esencial sostener un amplio trazo de libertad intelectual, mas allá de disputas disciplinares para posibilitar la generación de conocimientos y propuestas. Son tiempos en que es prioritario escuchar, pensar, discutir, compartir, crecer y producir.

Es fundamental crear espacios de discusión y reflexión colectiva y así poder romper con los prejuicios teórico metodológicos y alguna puja mezquinas de posicionamiento individual.

Hoy mas que nunca los esfuerzos deben orientarse a la permanencia y desarrollo de temáticas críticas en la universidad pública justamente como forma de romper con el dominio académico que responde a la lógica mercantil de la época.

 

 

Dra. Paulina Beatriz Emanuelli

Prof. Titular Metodología de la Investigación Aplicada

Escuela de Ciencias de la Información

Universidad Nacional de Córdoba. Argentina.

pemanuel@eco.uncor.edu

 

 

Bibliografía: