Stella Martini

 III ENDICOM

EL MERCOSUR: UN DISCURSO PERIODISTICO SOBRE EL RIESGO *

 La agenda Mercosur ha recobrado, en los medios masivos de comunicación producidos desde Buenos Aires y el conurbano, vigencia y fuerza noticiable a partir de los conflictos entre Argentina y Brasil en los últimos meses, y especialmente como consecuencia tanto de la devaluación de la moneda brasileña como de las medidas restrictivas aplicadas por nuestro país a las importaciones. Existe también una masa de información que sin hablar de manera explícita al Mercosur lo tiene como contexto o como referente. La pregunta es de qué manera se ubica la agenda de los conflictos que sostiene la Argentina en esta etapa de la integración en los medios en relación con los discursos implícitos sobre el Mercosur. Se asume que tales agendas periodísticas que de manera implícita también construyen el Mercosur se hacen discursos contextuales del mismo y también posibilitan, justifican y legitiman la lectura de una imagen amenazadora y expuesta en términos binarios del proceso de integración.

  

Mercosur e información

La sociedad argentina se informa sobre el Mercosur fundamentalmente a través de los medios masivos de comunicación cuya tarea se proyecta en el espacio público. En el marco del debilitamiento del Estado como promotor de las discusiones públicas (en sus tres poderes y sus instituciones) debido a la desregulación, se ha acentuado, indirectamente, el rol de los medios como formadores de opinión.

En apariencias, la cobertura de la marcha del Mercosur parece sencilla y se incluiría naturalmente en las rutinas periodísticas. Como información básicamente económica remite a la especificidad y al discurso especializado, aun cuando en el último año se pueden observar tendencias a acercar la agenda sobre el Mercosur al público en general, a través de modalidades de la enunciación más accesibles. Con todo, conserva la marca de una información para especialistas. Es también información política en la referencia a las reuniones intergubernamentales en el área, ocasión de agendas que muestran las etapas de las negociaciones o la celebración de algún acuerdo novedoso. Se trata de un conjunto informativo que organiza un discurso explícito sobre el Mercosur, a partir de fuentes oficiales, por lo general, y que reproduce los acontecimientos sobre la marcha de las negociaciones a través de la voz de los actores involucrados, fundamentalmente gobierno y empresariado.

Las agendas temáticas sobre el Mercosur hablan, en este momento, de un conflicto que pasó de algunos sectores de las industrias argentina y brasileña a una confrontación entre gobiernos. En términos de agendas atributivas, la información sobre el Mercosur tiene en estos momentos un significado que remite al riesgo para nuestra integridad como nación.

 

Pero hay también una gran masa informativa que refiere de manera implícita al Mercosur, o al menos lo tiene como contexto obligado o se constituye en contexto para leer el Mercosur: me refiero a temas como el trabajo y el desempleo, las migraciones pobres provenientes de países limítrofes o ciertas cuestiones relativas a la seguridad nacional, como el caso de las fronteras, y más precisamente el de la triple frontera - Argentina- Brasil- Paraguay-, entre otros, que operan indudablemente sobre la construcción de los imaginarios sociales y también sobre la formación de la opinión pública con respecto al tratado de integración. Un acuerdo de integración como el Mercosur se sustenta en el reconocimiento de su carácter intercultural, y de que pone en juego no sólo el aspecto económico, sino todos los niveles y prácticas sociales, políticas, legislativas, culturales, etc. Por eso cobra un significado singular la información de los medios en su articulación en el plano de las representaciones sociales y en el plano de la opinión pública. Esto es, informar sobre el Mercosur y la integración - y sobre acontecimientos que se conectan a él o se sitúan más o menos en sus márgenes - es realmente un desafío para los medios y permite la pregunta ¿qué ciudadano construyen los discursos desde los que habla y se habla del Mercosur?

 

 

Migraciones, un discurso sobre el interculturalismo

Varios son los temas que construyen los medios y que tienen como contexto referencial el Mercosur. El conjunto trabajo - migraciones - desempleo es uno de ellos. La información periodística hace de las migraciones una agenda errática que focaliza en el riesgo y se articula en la pobreza, la marginalidad y el delito, y pone a los migrantes como actores de acontecimientos ya casi tipificados. Se trata de una agenda errática ya que no tiene una inscripción jerarquizada en el conjunto de la prensa, ni una sección propia - en general son noticias clasificadas como "Información general", pero pueden circular también como información policial y hasta de política nacional-. Las noticias remiten a acontecimientos sobre la salud, como en su momento la epidemia de cólera en el norte del país, o la tramitación de la documentación en las instituciones pertinentes, en ciertos momentos. En casos como éstos, los migrantes son caracterizados como víctimas indefensas de su propia pobreza, pocas veces puesta en contacto directo con la situación de carencia del país expulsor o con la situación de desprotección sufrida en el país receptor, es decir, es una información escasamente contextualizada. El discurso se construye sobre la naturalización de la pobreza, o sobre la compasión, a veces la denuncia que los atributos con que se califica a los migrantes contradicen, y la decisión de migrar aparece como individual. La información cruza el discurso del riesgo en términos identitarios, ya que la situación de marginalidad, que se une a la pertenencia a una cultura tradicional y "exótica", es la que actualiza una enfermedad como el cólera, que se filtra por las fronteras descuidadas. O es la ignorancia la que lleva a la joven boliviana, en las puertas de la maternidad Sardá, a confiar por un momento a su hija a una extraña, el año pasado. Son todos casos que actualizan las consecuencias de la ilegalidad o en todo caso de una supuesta intrusión en un territorio que no les es propio. Las imágenes resultantes hablan de una situación anómala, que afecta a la sociedad argentina, en tanto sociedad receptora de migraciones de la pobreza, y que la hacen responsable del cuidado y la preocupación tanto desde la ciudadanía como desde las instituciones, de un conjunto que aparece como desamparado. Si bien las migraciones desde países vecinos hacia la Argentina tienen una larga historia, el Mercosur les otorga un significado diferente. Los términos de la integración no aparecen en estas agendas, aunque las imágenes que se construyen, con el recurso frecuente a la "nota de color", permitirían acuñar representaciones del orden de la incomodidad y el peligro. Se ofrece así una agenda atributiva donde el riesgo y la amenaza de una "invasión de consecuencias indeseadas" si se abren aún más las fronteras constituyen un dato potencial.

 

Pero es en el tema del trabajo y del desempleo donde las migraciones de los países vecinos se constituyen en riesgo real y fuerte: aquí la amenaza es explícita, y los medios suelen remitir a los discursos de los actores involucrados en la denuncia, los sindicatos - construcción, vialidad, textiles, calzado, en especial - y ciertos sectores del gobierno. Se trata de una agenda por lo general ubicada en la sección de "Política nacional" con lo que el tema se carga de las atribuciones propias de la sección. Las migraciones, con su supuesta - o no, según los casos - amenaza sobre el empleo de los argentinos, afectan el orden de la nación y la identidad nacional, en tanto desplazan a los legítimos habitantes del país de sus fuentes de trabajo. El discurso se hace - quizás a pesar de los mismos periodistas- discriminatorio, o en todo caso, contribuye a la instalación de representaciones discriminatorias en vastos sectores de la sociedad. Por la repercusión pública del problema de la desocupación, y la propaganda en términos discriminatorios realizada en la vía pública por algunos gremios, es posible asumir que tales agendas periodísticas refuerzan las representaciones oposicionales sobre el proceso de integración.

 

Y hay una manera más del discurso periodístico sobre el riesgo de las migraciones que funciona como agenda implícita y explícita. Se trata de los casos de delitos, aparecidos en secciones de "Policía", y con el despliegue desde el sensacionalismo, en los que se aclara la identidad nacional de los implicados en las fechorías. Desde la organización delictiva que aúna a individuos de una nacionalidad, como por ejemplo los peruanos que explotan locutorios telefónicos "truchos", hasta bolivianos, uruguayos o chilenos que se unen a argentinos para cometer todo tipo de delitos, la amenaza se hace realidad. Esta agenda del delito, que articula el tema de la marginalidad migratoria de manera casi oblicua, se explicita y se legitima en las reiteradas denuncias realizadas por las instituciones policiales y ciertas instituciones gubernamentales acerca de la ecuación incremento en las migraciones ilegales - incremento del delito y que no se apoya en estadísticas comprobables. Es una agenda que complementa las anteriores y se une a ellas en el lugar común del peligro, y en la potenciación de imaginarios discriminatorios acerca de los migrantes en su conjunto.

 

Por otra parte, el fenómeno de estas migraciones reconoce el correlato, en los discursos y en los imaginarios, de las migraciones internas, y en torno a las que se construyeron en los ’40 las metáforas de "cabecita negra" y "aluvión zoológico", articuladas metonímicamente con el peronismo. En términos de discursos sociales, estas marcas se mueven transversalmente desde los imaginarios, y se desplazan actualmente en la calificación de los grupos migratorios provenientes de países vecinos en muchas situaciones de interacción social. Son marcas que reaparecen, de manera elusiva, en las noticias que informan sobre ellos (en el énfasis puesto en la comisión de delitos o en el padecimiento por la marginalidad) , a pesar de una fuerte dosis de compasión con que se suelen cubrir muchos hechos que tienen a bolivianos, paraguayos o peruanos como protagonistas.

 

 

Frontera y seguridad nacional

El tema de las migraciones se conecta de manera directa con el tema de las fronteras y, en relación con las fronteras se inscriben el territorio, la soberanía y la seguridad nacional. Las fronteras son lugar de discursos del orden de lo social y del orden de lo político, y todos ellos remiten al carácter de permeabilidad y descuido de nuestras zonas limítrofes. Oportunidad para la ilegalidad, por ellas entran tanto individuos de otros países, que son un riesgo para la ciudadanía y las instituciones (aumentan las estadísticas de la marginalidad y el delito y/o desplazan, a los argentinos del mercado laboral), como, y de manera más drástica, aquellos que nos involucran en las operatorias del terrorismo internacional. Por supuesto, otro tema duro en este ámbito refiere el conflicto por la demarcación de los límites, en especial con Chile.

A modo de correlato con las agendas institucionales y las agendas públicas, las agendas periodísticas registran en un lugar diferencial el tema de nuestras fronteras. Los ejes problemáticos son los diferendos limítrofes con Chile, la investigación por el atentado a la sede de la AMIA en Buenos Aires y el proceso del Mercosur (en tanto levantamiento de las barreras aduaneras comerciales), que remiten a la actualización de los imaginarios y los discursos sobre la nación y la preservación de la identidad nacional.

El caso de la triple frontera entre Argentina, Paraguay y Brasil se ha constituido en paradigmático para el análisis de de la construcción de representaciones que, de manera implícita, exigen una supervisión mayor en el caso de la apertura. El tema atravesó dos etapas, a rasgos generales, en la construcción periodística. La primera se inicia con la cobertura por el atentado a la sede de la AMIA, y tiene unos escasos dos meses de duración en la agenda de los medios. En aquel momento, el secreto del sumario obligó a los medios, por la gravedad y tragicidad del hecho, a una cobertura que buscaba en todo tipo de fuentes la posibilidad de lograr un relato verosímil y explicatorio. Cruzando los terrenos de lo político y lo policial, los relatos periodísticos se convirtieron, en muchos casos, en una trama de intrigas con pistas confusas. La posibilidad de encontrar más allá de nuestras fronteras la responsabilidad de Paraguay y de Brasil por la existencia (no probada) de refugios de terroristas iraníes llevó a tipificar a otros diferentes de manera exótica y altamente discriminatoria como posibles delincuentes, y a poner énfasis en la necesidad de rever nuestras políticas fronterizas. La discontinuidad en la serie investigación del caso AMIA en los medios produce un efecto de desazón en la ciudadanía. No es cuestión de poner en los medios la responsabilidad de la resolución de un caso judicial que, de manera compleja, involucra tanto al terrorismo internacional como a grupos de las fuerzas de serguridad argentinas. La observación refiere a la necesidad cada vez mayor de no dejar temas truncos en la oferta de agendas a la opinión pública y en construir las conexiones pertinentes y posibles entre agendas, especialmente cuando se trata de agendas que incluyen la cuestión de la corrupción institucional y la seguridad de la sociedad, temas que necesitarían de un fuerte debate público.

 

La segunda etapa de la cobertura del tema triple frontera remite ya a hechos que no son altamente noticiables, en tanto no producen una ruptura sustancial con el estado de los acontecimientos, ni posibilitan la construcción de relatos cargados de impacto. Por ello mismo las notas se construyen casi exclusivamente desde los discursos de los actores involucrados, los encargados gubernamentales del tema seguridad, y las fuentes oficiales. El suspenso ha desaparecido, la preocupación continúa, las fronteras siguen laxas y permeables. Y se trata de las mismas fronteras que un acuerdo de integración hace más lábiles.

 

 

La identidad nacional y el tratado de integración

De lo expuesto se puede concluir que el tema de la nación y del territorio están en este momento en el centro de las agendas sociales y de las agendas periodísticas, y que se ubican en un primer plano en momentos en que la crisis acentúa sus efectos sobre la sociedad. Y que son tema ineludible en la agenda Mercosur, se haga o no explícita la relación. Siempre en épocas de crisis se reactivan los imaginarios más conservadores, aquellos que remiten al resguardo de lo propio (llámese como se quiera), y por ello es muy posible que en este momento las agendas sociales , de manera indirecta, jerarquicen la defensa de su espacio, en un juego con las representaciones sociales que sostienen tanto material como simbólicamente el refuerzo de la identidad nacional, que lleva implícitas actitudes y prácticas discriminatorias. La pregunta sería por el lugar de la información periodística en esta situación. Porque el Mercosur pone en juego las cuestiones relativas a la identidad y a la nación, cuestiones que siempre se constituyen en noticia. No es un problema privativo de nuestro país, y las extensas discusiones al respecto en acuerdos como el de la Unión Europea y el Nafta son un ejemplo de ello. Sin embargo, las acotaciones valen en el contexto de una información massmediatizada que, en los últimos años, ha perdido en calidad y eficacia para aportar a la constitución de la opinión pública y a la incentivación del debate en la sociedad.

Así, llevada por las lógicas del mercado y por la sobrevaloración del sensacionalismo como modalidad discursiva y también como visión espectacular del mundo, y en una articulación - falsa - con las expectativas de los públicos, la información de los medios enfatiza en la agenda Mercosur la amenaza de Brasil, tanto en la información explícita sobre las etapas del conflicto y las negociaciones del presente, como de manera indirecta por todo el conjunto de amenazas que representa el interculturalismo. La apertura de las fronteras es el motor que dispararía estas cuestiones, fronteras que si bien ya operaban históricamente con poco cuidado resultarían aún más inseguras con la propuesta de una apertura comercial. El desplazamiento metonímico de ámbitos y de instancias resulta en un producto fragmentado y confuso para la opinión pública. Los discursos sobre la integración y la hermandad cohabitan con aquellos de la inseguridad y la desconfianza. Y en el medio el territorio nacional y la identidad se deshacen en agendas errátiles. Porque también hay que recordar, que más allá del Mercosur - esto es aún a pesar de la norma establecida y de las objeciones a formas de su realización- existe en muchos ámbitos y planos de la realidad de los países involucrados una integración de hecho, anterior al tratado mismo, que redunda en un cruce cultural de notable riqueza, y que se muestra en el traslado de un lado al otro de las fronteras territoriales para hacer compras, visitas o turismo, encuentros interculturales, ncuentros de expresiones sociales, artísticas, académicas, mediáticas o laborales. Hay conexiones que son previas a la expansión de las que posibilitan las nuevas tecnologías, y que se mueven por los carriles de la interacción social cotidiana. Y que se inscriben en una muy larga historia de encuentros sy también de dsencuentros. Que en todo caso se insertan y se resignifican en la agenda Mercosur, pero no aparecen de esa manera en el discurso de los medios. La tajante separación entre nosotros y los otros, en nombre de la preservación de lo propio, y el discurso de la desconfianza pueden incluso contribuir a una explicación incompleta y falsa de la realidad geopolítica que nos toca vivir.

 

Agosto 1999

 

* Este trabajo se inscribe en el proyecto "Procesos comunicacionales y mediaciones interculturales en el Mercosur. Estudio de casos críticos y relevantes en situaciones de comunicación directa y comunicación mediatizada", dirigido por el Profesor Aníbal Ford, en el marco de UBACYT (Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad de Buenos Aires) 1998- 2000, con sede en el Instituto de Investigación Gino Germani, de la facultad de Ciencias Sociales, de la UBA, y en el que coordino la subárea de "Comunicación massmediatizada".

 

 

Stella Martini:

Profesora Titular del Seminario "El género policial en la prensa gráfica", y Profesora Adjunta de "Teoría y Práctica de la Comunicación II" y de "Teorías sobre el Periodismo", en la Carrera de Ciencias de la Comunicación, de la facultad de Ciencias Sociales, UBA.

Profesora Titular de "Geopolítica y Comunicación en el Mercosur", en la Maestría en Ciencias de la Comunicación, en la Universidad de Bar- ilán.

Investigadora en el Instituto Gino Germani, Directora del Proyecto UBACYT "Nuevas tendencias en la construcción de la información en las secciones ‘política’ y ‘policía’ y su efecto sobre la agenda de los medios gráficos nacionales"