
Dr.
Román Buitrago -Director del GENOC- en el INTEC (Foto:
gentileza C. Dagatti). |
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El Dr. Román
Buitrago*, director del Grupo de Energías No Convencionales
(Genoc) del Intec**,
de nuestra ciudad, investiga en la aplicación de módulos
fotovoltaicos para la generación de energía eléctrica
a partir de la luz solar-. La energía eólica es posible
en Santa Fe.
¿Qué
debe entenderse por esta clase de energías?
A manera de introducción, podemos decir que hay dos grandes
grupos: las no renovables, derivadas de combustibles como el petróleo,
de las que existe una cantidad finita en explotación y que
un día se van a agotar; y las renovables, que si bien se
consumen día a día vuelven a estar disponibles, como
es el caso de la energía solar. Además, las primeras
producen gases que afectan nuestra salud y el medio ambiente, causando,
por ejemplo, el “efecto invernadero”. En cambio, las segundas son
limpias, no contaminan, no producen residuos tóxicos y están
al alcance de todos los habitantes del mundo, ya que no se hallan
concentradas en ciertos lugares como sucede con los yacimientos
petrolíferos. Estas energías alternativas, aparte
de la solar, son la hidráulica, eólica, geotérmica
y mareomotriz.
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¿En qué
consiste su trabajo?
En la producción de materiales para construir celdas solares que
forman los módulos fotovoltaicos, a fin de generar energía
directamente de la luz solar. Esa transformación se explica por
un principio físico que se llama “efecto fotovoltaico”, y que es
así: cuando llega un haz de luz, visualizado como haces de fotones
-o pequeñas partículas con energía-, ingresa en el
material e impacta sobre un átomo que contiene electrones; separa
el electrón del núcleo y produce dos cargas, quedando el
núcleo con una carga positiva y llevándose el electrón
la carga negativa. Esto produce la aparición de un par electrón-hueco
-por un lado un electrón, y por el otro un hueco con carga positiva-.
El dispositivo se diseña de manera que exista la unión de
dos materiales entre los cuales se establece una diferencia de potencial
eléctrico -o de campo eléctrico-. Cuando las cargas están
en ese campo eléctrico son sometidas a fuerzas y viajan a los bornes
-las positivas hacia un lado y las negativas hacia otro-, y entonces lo
que tienen los electrodos es la acumulación de cargas de distinto
signo. Las cargas opuestas, al conectarse exteriormente un circuito eléctrico
con los bornes, se encuentran y se anulan mutuamente, dando lugar a un
flujo de cargas negativas y positivas, que es en realidad una corriente
eléctrica. Si se mantiene el flujo de fotones, se mantiene la generación
de cargas circulando por el circuito, y se tiene una corriente eléctrica
¿Qué
panorama presenta la Argentina en cuanto a energías renovables?
Nuestro país es muy rico en estos recursos, pero hasta hoy sólo
ha hecho uso de las no renovables. Sólo una pequeña fracción
-de alrededor del 15%- es de origen hidroeléctrico. Este porcentaje
podría aumentar enormemente, y así hubiera ocurrido si se
hubiese construido la represa del Paraná Medio, que habría
tenido una potencia de cerca de 2000 megavatios, equivalente a la que
hoy brinda Yacyretá-Apipé. Pero el proyecto Paraná
Medio fue muy discutido porque, hace veinte años, no se tenían
los estudios en relación con los cambios que provocaría
en peces y flora, que son los que ahora se suscitan en Yacyretá.
Y así como el Paraná no está aprovechado en todo
su curso, hay muchos ríos de montaña que podrían
ser utilizados para producir energía limpia. El recurso hídrico
en nuestro país todavía ofrece buenas perspectivas.
Entonces, ¿se
recurre sobre todo a la energía térmica?
Sí, generada por usinas que consumen gasoil, fueloil, dieseloil
o gas, y también aquellas alimentadas con uranio, que son las atómicas.
Sabemos que la
energía fotovoltaica es viable en Santa Fe. ¿Y la eólica?
También lo es. Pensemos en los molinos de viento para extraer agua
que se ven en el campo. Esos molinos están sustituyendo a una bomba
eléctrica; son una bomba mecánica para elevar el agua, y
esto quiere decir que es factible. Hay un pequeño problema porque
la velocidad de los vientos no es muy alta, está entre los 3 y
4 metros por segundo, pero es posible diseñar dispositivos eólicos
que funcionen con esa velocidad del viento -pueden ser molinos con aspas
de mayor número y tamaño-. El recurso es importante, no
es despreciable. Pero, sin dudas, el recurso abundante y muy bueno está
en el sur del país, aunque desde el paralelo 40 hacia el norte,
el mejor es el solar fotovoltaico.
(*) Ingeniero Químico
(UNL) y Dr. en Ciencias
de los Materiales (Universidad
de Minnesota; EE. UU.). Es Investigador Principal del Conicet en el
Intec y Docente
Titular de la Universidad Nacional del Litoral. (**) Instituto de Desarrollo
Tecnológico para la Industria Química (Conicet/UNL).
Fuente: entrevista del periodista Antuco Francia en “Historias de Media
Hora” (LRA 14 Radio
Nacional Santa Fe); año 2004. Adaptó: Lic. Enrique A.
Rabe - ACS
/ Ceride -.
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