| Cualquiera
puede ver el vaso medio lleno o medio vacío. Sin embargo, y en particular
cuando se trata de un ser humano, lo importante es reconocer cuáles
son sus talentos y trabajar sobre ellos para buscar soluciones.
En los años
'50, sicólogos y sociólogos detectaron lo que se conoce
como "resiliencia": la capacidad humana de sobreponerse a situaciones
traumáticas y, además, no tener secuelas o, inclusive, salir
favorecido. Es el oculto potencial que tenemos. Se trata de personas que
han nacido con buenos recursos sicológicos y que, además,
tienen agentes contenedores en la familia, en la escuela, en un amigo.
Lo contrario a la resiliencia, a esta fortaleza, es la vulnerabilidad.
El Ciipme
La Dra. María C. Richaud, directora del Centro Interdisciplinario
de Investigaciones en Sicología Matemática y Experimental
(Ciipme
/ Conicet), de
la Ciudad de Buenos Aires, afirma que la sicología actual tiende
a trabajar sobre lo positivo de las personas y no sobre la situación
traumática, y así las ayuda a ver que tienen más
recursos. "Todas las personas tienen un recurso a partir del cual
pueden borrar lo negativo", dice, y cita a Boris Cyrulnik, neurosiquiatra,
para quien "aun en casos de personas con problemas neurológicos,
el amor y la atención, desde una mirada positiva, logran revertirlos".
Sobre la base de lo anterior, y en relación con la problemática
educación-pobreza infantil, los investigadores del Ciipme
entienden que es fundamental encontrar los caminos para mejorar el rendimiento
de los niños, especialmente de aquellos en riesgo por pobreza,
y hacer sobresalir su capacidad para reestructurar las situaciones de
conflicto para resolverlas adecuadamente. Luego, el Centro ha puesto estos
conceptos en acción en escuelas carecientes a las que concurren
chicos que ni siquiera tienen hábitos de higiene, pero que permanecen
allí 6 horas diarias y piden un cambio de actitud hacia ellos desde
el amor. Richaud, investigadora del Conicet, asegura que los niños
aprenden para alguien a quien aman, por lo que el maestro que los respeta,
contiene y brinda algo de lo que carecen, logra una respuesta mejor desde
lo pedagógico.
La experiencia
paranaense
En "La Delfina", escuela de la vecina Paraná, se comenzó
este año con el "Plan Nacional Mil Escuelas bajo el nivel
de pobreza". Lo primero que advirtieron los investigadores del Centro
fue que en primer grado había alumnos que habían repetido
5 veces, por lo que permanecían allí aún con 11 años.
Se los separó de los demás para ayudarlos a recuperar lo
que les faltaba y, al mismo tiempo, hacer que la enseñanza fuera
para ellos algo más atractivo ya que la mayoría repetía
por ausentismo, no por falta de capacidades.
"Sin afecto
no se aprende ni se crece"
Así se denomina el programa del Ciipme,
llevado a cabo por sus investigadores, subsidiado por la Secyt,
el Conicet y la
Red Federal de Formación Docente Continua del Mecyt, a través
del Consejo General de Educación de Entre Ríos, que firmó
un convenio con el Conicet.
Esta experiencia también tiene lugar en preescolar de una escuela
del barrio La Cava, en San Isidro (Bs. As.). "Sin afecto..."
se realiza dentro de la escuela y acompaña a los grupos durante
su escolarización primaria y secundaria. La propuesta incluye acciones
con el Centro de Salud y la Defensoría de Menores, así como
el vínculo con los padres o cuidadores para que los resultados
alcanzados en la escuela no se pierdan. Las actividades diarias se diseñan
para cada grupo, y participan dos coordinadores y un observador por aula,
y la maestra.
Hoy hay otras provincias
con sectores de pobreza extrema interesadas en adherirse a este Programa.
Tal vez, el Ciipme
signifique una oportunidad más para buscar soluciones.
Fuente: Conicet
(Divulgación Científica). Adaptó: Lic. Enrique A.
Rabe (ACS
/ Ceride - Conicet).
E-mail del Ciipme:
ciipme@ssdnet.com.ar
© Ciipme
/ Conicet - CERIDE
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