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Una relación
de riesgo
En los roedores de la provincia de Mendoza se ha detectado la presencia
de algunos parásitos (endoparásitos) que poseen carácter
zoonótico y resultan peligrosos para los seres humanos. Los niños
son especialmente "permeables".
Nuestra provincia
es especialmente rica en especies de roedores de pequeño tamaño,
como los géneros Eligmodontia (rata sedosa), Akodon (ratón
andino), Calomys (laucha andina), motivo por el cual la prevalencia de
las parasitosis compartidas es alta, lo mismo que su transmisión
interespecífica. Mediante el análisis de materia fecal recolectada
en el campo, u obtenida a partir de muestras de órganos internos
-intestinos-, se determinó la presencia de endoparásitos
con posibilidades de transmisión al organismo humano, especialmente
a niños debido a la inmadurez de su sistema inmunológico.
En nuestro laboratorio del Grupo de Investigaciones de la Biodiversidad
(GIB) se detectaron tenias (cuerpo y huevos) en los roedores Eligmodontia
y Akodon y también en las Microcavia (cuises) de la reserva de
Ñacuñán. Los huevos de estas tenias son transmitidos
también a través de las pulgas que parasitan externamente
a los roedores.
Papel del hombre
Dado que la especie humana resulta una colonizadora de primer nivel de
ambientes silvestres, desmontando y restando hábitat a los roedores
que viven en regiones alejadas con el objeto de implantar cultivos de
especies comerciales y/o ganadería, es esperable el desplazamiento
de los pequeños mamíferos a zonas humanas pobladas llevando
consigo sus parásitos. Entre los parásitos de roedores que
pueden transmitirse al hombre, están las pequeñas tenias
o cestodes pertenecientes a las especies Hymenolepis fraterna o H. nana,
que viven en el intestino delgado de los roedores, y que eliminan en forma
permanente proglótidos (partes segmentadas del cuerpo de las tenias)
con huevos embrionados en su interior, en número que supera los
cientos por día. Esta diminuta tenia, de 3-5 cm de largo por 1-2
mm de ancho, vive permanentemente, como todo parásito, a expensas
de su hospedador. Un solo roedor puede tener varias en su intestino (3
ó 4) colocando huevos con la oncosfera (parte de la cabeza que
contiene los ganchos para aferrarse al intestino) incluida, que se eliminan
con la materia fecal a diario.
Si la casualidad
actúa...
Por algún encuentro ocasional de estos roedores y su contenido
intestinal con insectos que viven sobre las verduras y hortalizas, granos
y cereales de consumo humano, donde se hace la maduración de huevos
a larvas cisticercoides, o por la manipulación experimental en
laboratorio, estos embriones se pueden poner en contacto con el hombre,
quien al ingerirlos, mediante la acción de los jugos gástricos
libera los escólex (cabeza) con corona simple de ganchillos, que
rápidamente se fijan a la mucosa intestinal entre las vellosidades.
Estas tenias, cuando ya están "ancladas" en la mucosa,
tienen la capacidad de generar proglótides en forma continua, y
dado que son hermafroditas, un solo ejemplar puede producir huevos embrionados
totalmente viables. Otra especie, la Hymenolepis diminuta, de mayor tamaño
al alcanzar la adultez (60 cm de largo y 3-5 mm de ancho) tiene el mismo
mecanismo de transmisión al hombre.
Consecuencias
Si en el intestino humano la presencia de estas tenias alcanza un gran
número, se pueden presentar, sobre todo en niños, síndromes
de mala absorción, inflamación intestinal, irritabilidad
y otros trastornos como diarreas mucosanguinolentas y anemia. El diagnóstico
se realiza mediante el análisis de materia fecal.
Por Silvia
Brengio -Médica Veterinaria-, profesional principal del CONICET
en el GIB,
perteneciente al Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas
(IADIZA),
del Centro Regional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas
(CRICYT-CONICET/UNCu/gobierno
de Mendoza-), sito en la capital provincial.
Fuente: Ciencia Regional, Año II, Nro. 4 (CRICYT).
Seleccionó y adaptó: Lic. Enrique A. Rabe (ÁCS/Conicet
Santa Fe).
© GIB/IADIZA/CRICYT
- CONICET SANTA FE
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