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Continuación
de la entrevista con Héctor E. Salomone*, Vicedirector del Ceride**
e investigador del Conicet en el Instituto de Desarrollo y Diseño
(Ingar),
de nuestra ciudad. Se busca expandir la institución a nivel regional
y en los servicios que presta.
Usted investiga
en la Ingeniería en Sistemas de Procesos (ISP). ¿De qué
se trata?
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Esta disciplina
es una rama de la informática industrial; es una herramienta
que se caracteriza por el uso de modelos y de sistemas de computación,
aplicados -sobre todo- a la actividad industrial y de producción.
¿Cómo
se usa?
Se simula en computadora un proceso productivo, una fase industrial,
una experiencia; esto permite variar situaciones y aprender, o repetirlas
sin el costo del ensayo real en la planta o aun de desplazarse hasta
la misma. Podemos simular fallas, fugas o emisiones, y a veces hasta
predecir, porque como los modelos están construidos basados
en los primeros principios de la naturaleza, posibilitan especular
acerca de cómo va a comportarse un determinado fenómeno.
En el Ingar hemos desarrollado un software que permite predecir
el comportamiento de mezclas de solventes cuando se las quiere recuperar
y separar -cuánta energía será necesaria para
el proceso-, y lo hemos aplicado con éxito con una empresa
farmoquímica de Bs. As., generando ahorro económico.
También lo aplicamos en destilación.
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Dr.
Héctor E. Salomone, Vicedirector del CERIDE
e Investigador del CONICET
en el INGAR
(Foto: gentileza C. Dagatti).
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¿Qué
otra utilidad tienen estos modelos computacionales?
Una aplicación muy difundida es el soporte de las decisiones gerenciales,
porque así como lo anterior posibilita hacer muchas experiencias
a bajo costo, y repetirlas, estos modelos también permiten, por
ejemplo, analizar miles de alternativas en fracciones de segundos, algo
que una persona, calculando o estimando “a mano”, jamás podría
hacer. Esta característica ayuda a explorar alternativas y a encontrar
aquella que tiene la mejor calidad desde el punto de vista económico.
En 2004 usamos estas tecnologías en un proyecto en Porto Alegre
(Brasil), que es una aplicación para un complejo petroquímico
donde hay un modelo de computadora para seleccionar las naftas que se
compran a fin de alimentar dicho complejo. Este tipo de modelado tiene
aplicación en una gran variedad de problemas industriales que es,
justamente, donde hay una posibilidad de combinar decisiones que tienen
distintos impactos.
¿Cómo
conjuga su faceta de investigador con la de vicedirector del Ceride?
Están muy relacionadas, y en nuestra actividad es algo natural
que -en algún momento- asumamos ciertas responsabilidades de gestión
de la ciencia. Ceo que esto es compatible y positivo porque así
uno puede trasladar aquello que está aprendiendo en la investigación
hacia una visión más amplia como es la gestión de
los recursos de la ciencia, y ayudar a que la labor individual o grupal
encuentre más vías de concreciones que beneficien a los
científicos y a la sociedad.
Y existe otro aspecto interesante: por su alto grado de exposición
social, al Ceride viene mucha gente a plantearnos problemas muy variados,
desde un panadero del norte de la ciudad, que no dispone de agua potable
en la manzana donde tiene su producción, y nos solicita ayuda para
certificar la calidad del agua para saber si puede usarla para elaborar
el pan, hasta una gran empresa productora de caramelos de la región
que quiere exportar a los EE. UU. y nos pide detectar determinados contaminantes
en el material que va a usar porque así lo exigen las reglamentaciones
de aquél país. Es muy provechoso estar en contacto con estas
solicitudes, lo que también permite y genera, en mi caso, la necesidad
de ver no solamente lo que yo sé hacer sino también lo que
hacen los otros investigadores y demás grupos, a la hora de ser
un efectivo representante de todo ese conocimiento. Esta tarea de vinculación
entre la necesidad social y el conocimiento es muy apasionante y gratificante,
y creo que tiene que ser así porque nosotros hacemos investigación
en gran parte subsidiada por recursos del Estado, por lo cual nuestra
obligación es velar para que esos recursos sean efectivamente devueltos
a la sociedad.
Usted realizó
un posdoctorado en EE.UU. y lo invitaron a quedarse. ¿Por qué
regresó?
En 1996, tuve la oportunidad de realizar estudios en el Instituto de Tecnología
de Massachusetts, posibilidad que agradeceré eternamente por lo
mucho que me sirvió en mi desarrollo profesional. Luego tuve ocasión
de radicarme allá, pero decidí volver e intentar construir
aquí manteniendo los vínculos con el exterior. A pesar de
las dificultades del país, no me puedo quejar de lo que voy obteniendo.
Estoy convencido de que el potencial de nuestro país es enorme,
aunque haya que caminar cuesta arriba. Los científicos y técnicos
podemos contribuir fuertemente a la liberación de ese potencial.
(*) Ingeniero Químico
y Dr. en Ing. Qca. (UNL).
(**) Centro Regional de Investigación y Desarrollo de Santa Fe.
Fuente: entrevista radial realizada por el periodista Antuco Francia en
su programa “Historias de Media Hora” -LRA 14 Radio
Nacional Santa Fe-, emitida el 20-11-04. Seleccionó y adaptó:
Lic. Enrique
A. Rabe - ACS
/ Ceride
© INGAR
(Conicet / UTN)
- CERIDE
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