PARA GANAR EN ECONOMÍA, SEGURIDAD Y MENOR IMPACTO AMBIENTAL
Entrevista al Dr. Héctor E. Salomone*, investigador científico en Ingeniería en Sistemas de Procesos, por el Lic. Enrique A. Rabe, del Area de Comunicación Social del Ceride**.
¿Qué debe entenderse por "ingeniería en sistemas de procesos" (ISP)?
Es una disciplina que surge desde la ingeniería química cuando comenzaron a aplicarse técnicas computacionales para el diseño, el control de la operación y el gerenciamiento de los procesos de producción industriales. La complejidad de los procesos industriales modernos, y su estrecha vinculación con otros procesos y con el medio ambiente, enfatizó la necesidad de adoptar una visión de su funcionamiento como un sistema integrado. La ISP tiene como característica principal el uso de modelos que representan a los procesos, permitiendo, de esta manera, analizar y tomar decisiones sin tener que experimentar directamente con los procesos reales. La aplicación de esta metodología permite acelerar los tiempos de desarrollo tecnológico de procesos de forma cada vez más económica, más segura y con menor impacto ambiental.
¿Podría dar un ejemplo concreto de la aplicación de la ISP?
Sí, uno muy claro es el desarrollo de nuevas drogas farmacéuticas. Con el tiempo y la complejidad medicinal, y con la búsqueda cada vez más sofisticada de drogas y productos con una acción terapéutica muy directa, se han ido complicando muchísimo los procesos necesarios para producir esas drogas. Hay indicadores incuestionables de que, hace 40 años, esos procesos tenían 4 ó 5 etapas, mientras que los actuales tienen cerca de una docena de etapas. Otro indicador típico es que, por cada droga nueva que llega al mercado, quedan alrededor de 300 intentos de desarrollo que deben ser descartados ya sea por motivos toxicológicos, ambientales, por dificultades para encontrar procesos de producción a escala industrial, entre otros.
¿En qué se traduce la complejidad a la que aludió?
El efecto final observable es que, desde que se detecta en laboratorio la potencialidad de una droga, que sea prometedora para algún tipo de efecto terapéutico, hasta que podemos tenerla en una farmacia, pasan, en realidad, siete u ocho años, y a veces más. Obviamente, esos años implican mucho dinero porque, durante todo ese tiempo, se han efectuado múltiples fases de desarrollo, entre ellas el desarrollo del proceso, una de las más largas y condicionantes de la estructura económica final de todo el emprendimiento. Claro está, primero hay fases, como los estudios clínicos, que también son extensas y costosas.
¿Y cómo ayuda la ISP en este problema?
Mediante sus técnicas de modelado y simulación usando computadoras, la ISP permite generar, en forma mucho más rápida y confiable, esquemas de fabricación alternativos, analizar sus rendimientos y prever problemas. De esta manera, se pueden eliminar, anticipadamente, esquemas inviables y canalizar los recursos de desarrollo hacia los procesos más promisorios. Los resultados se notan en una disminución de los tiempos de desarrollo y una mejor productividad de estos recursos. La alternativa a la decisión con modelos computacionales es la experimentación directa, la cual, no hace falta decir, es mucho más costosa y lenta.
En cuanto al gerenciamiento de la producción, ¿qué papel cabe a la ISP?
Por ejemplo, en los últimos años, esta ingeniería ha producido numerosas técnicas y herramientas computacionales para asistir la planificación y coordinación de lo que se denomina la "cadena de suministro". Esto es, la cadena que se forma entre distintos procesos de producción que se relacionan, tales como clientes y proveedores. Los conceptos más modernos de gestión de la producción apuntan a una integración cada vez más estrecha entre proveedor-productor-cliente, que requiere de una coordinación de información y actividades que sólo es posible de ser realizada con soporte computacional. La adopción de estas tecnologías se está dando, en forma muy acelerada, en las empresas argentinas, y jugará un papel "clave" en el aumento de la competitividad.
¿Son numerosos los investigadores que trabajan en este tema?
Sí; como se puede deducir de los ejemplos anteriores, la ISP es una disciplina bastante amplia, y sólo he mencionado algunas de sus aplicaciones, por lo que la cantidad de científicos que se dedican a ella también es amplia. En nuestra ciudad, además, se cuenta con una trayectoria considerable al respecto, y existen varios grupos en el Ingar, instituto en el que trabajo, donde la ISP es una de las especialidades más importantes, y en el Intec(1), donde investigan grupos científicos de renombre en el tema. Se puede decir que la ciudad de Santa Fe es uno de los polos más reconocidos de la Argentina en esta disciplina; el otro es Bahía Blanca.
El grupo que usted integra, ¿ha transferido tecnología a los sectores productivos?
Lo hemos hecho, a pesar de que no es una tarea sencilla la de promover la inversión en tecnologías "intangibles" como son las que desarrolla la ISP. No obstante, cada vez son más los empresarios que comprenden el papel de estas tecnologías en las posibilidades de supervivencia de sus empresas. En nuestra experiencia, hemos encontrado muy positiva la vinculación con el medio productivo a través de empresas consultoras que hacen de nexo con la industria. Estas consultoras, habitualmente denominadas "tecnólogas", facilitan enormemente la comunicación de necesidades y resultados entre la investigación académica y la industria. En la actualidad, y desde hace un par de años, tenemos un convenio permanente, con una tecnóloga líder en ISP, a través de la cual se están llevando a cabo varios proyectos destinados a la industria.
(*) Nació en Cruz del Eje (Córdoba); es ingeniero químico -egresado de la FIQ-UNL- y doctor en ingeniería química por la misma universidad. En 1996-97 realizó un posdoctorado en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), de EE.UU., donde, en coautoría con el Prof. George Stephanopoulos, inventó un sistema asistido por computadora (BDK), diseñado para servir de soporte al desarrollo de procesos de fabricación de productos farmacéuticos, agroquímicos y especialidades. El Dr. Salomone es investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas -Conicet-, y se desempeña en el Instituto de Desarrollo y Diseño (Ingar), sito en Avellaneda 3657 de nuestra ciudad. Asimismo, es docente en la carrera de Ingeniería en Sistemas que se dicta en la Facultad Regional Santa Fe de la Universidad Tecnológica Nacional.
(**) Centro Regional de Investigación y Desarrollo de Santa Fe, dependiente del Conicet.
(1) Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (Conicet-UNL).
INGAR
© CERIDE