La seguridad alimentaria y el hambre
 

Ing. José Luis GimenezA diario, en los medios de comunicación aparecen noticias relacionadas con el hambre y la desnutrición. Son informaciones que, en gran medida, aluden a la carencia y, por ende, a la necesidad de entrega de alimentos, mostrando, a quienes no están compenetrados en esta problemática, que sólo acciones de esta naturaleza nos llevarán a la solución del problema.

Necesidad de estrategias
Nadie duda de que el trabajo solidario antes mencionado tiene que realizarse, pero debería ser parte de un conjunto de acciones estratégicamente coordinadas, más abarcativas y con presencia de equipos interdisciplinarios. No debemos quedarnos sólo con la percepción de que cuantos más alimentos distribuyamos, más rápido solucionaremos la situación, sino que debemos ahondar en esta cuestión. Así, para poder atacar las causas que generan hambre en una sociedad, y definir las estrategias adecuadas para eliminar este flagelo, debemos comenzar por entender lo que denominamos Seguridad Alimentaria, la que se define como: “... el acceso de todas las personas y en todo momento a alimentos nutricionalmente adecuados e inocuos en cantidad suficiente (calidad, cantidad y variedad) para llevar una vida activa y sana”. De esta definición destaco dos conceptos, que subrayé y creo que son motivos para que reflexionemos y saquemos conclusiones.

Esta Seguridad se sustenta en tres pilares:

alimentos1 Disponibilidad (abastecimiento de los alimentos en una región). Si analizamos rápidamente este punto vamos a coincidir en que, en nuestra región, estaría cubierta. No es la misma realidad en zonas de nuestro país donde la no disponibilidad de alimentos es notable y es necesario asistir a los habitantes solidariamente. Otro camino posible es, donde las condiciones lo permitan, promover acciones tendientes al autoabastecimiento -a través de huertas familiares-.
Para reflexionar: ¿por qué, teniendo abundancia de alimentos en nuestra región, debemos seguir asistiendo a tantas familias?

2 Acceso (capacidad de una familia para adquirir los alimentos). Aquí la problemática se torna más compleja y las diferencias regionales antes señaladas empiezan a tener en común la no disponibilidad de un salario digno, o ingreso muy bajo, que permita a sectores de nuestra sociedad adquirir los alimentos que correspondan. Esta situación no es regionalizable sino que se presenta, en mayor o menor grado, en todo el país.
Para reflexionar: ¿es justa la actual distribución de la riqueza?

3 Utilización de los alimentos (capacidad de las personas para seleccionar, ingerir y absorber los nutrientes necesarios). Este tema exige un trabajo de educación permanente y progresivo dirigido a los sectores más vulnerables de la sociedad, pero adecuándolo a su realidad. Por ejemplo, no podemos pretender educar en la utilización de los alimentos a sectores marginados de nuestra sociedad si, previamente, no les aseguramos condiciones mínimas de vida, comenzando por un salario digno.
Para reflexionar: ¿trabajamos sobre la base de un plan perfectamente establecido con base en el análisis de situaciones de riesgos de nuestra población?

En algunas publicaciones aparece un cuarto pilar: el de la utilización biológica. Esto refiere al aprovechamiento óptimo de los alimentos a nivel nutricional, el cual depende de la condición de salubridad del entorno de una población -por ej., acceso a agua potable, grado de contaminación (o no) del entorno y del habitat propiamente dicho de esa población-. Este aspecto tiene que ver con el estado de salud de los individuos para aprovechar los alimentos que ingieren. Si un grupo de personas vive en extremas condiciones de pobreza y marginalidad, en consecuencia, con precario estado de salud, por más que lo alimentemos probablemente saciaremos su apetito pero no podremos asegurar que vayamos a terminar con su estado de desnutrición ya que no asimilará, como corresponde, los nutrientes que necesita.
Respecto de este último punto, el no cumplimiento del mismo no hace más que ratificar lo que, alguna vez, me dijeron en cuanto a las causas del hambre: existen evidencias de que sólo un 40 % de las mismas se debe a la falta de alimento; en tanto, el 60 % restante tiene que ver con que no se cumplen las condiciones de salubridad del entorno de la población.

Como conclusión de todo lo expuesto, creo que, si bien debemos asistir alimentariamente a la población, sobre todo a los niños y embarazadas para evitar seguir “perdiendo” generaciones, lo debemos hacer en forma ordenada y planificada, buscando cumplir con los pilares de la Seguridad Alimentaria.

El acceso a los alimentos es el más básico de los Derechos Humanos... "
FAO - Estado de la Seguridad Alimentaria - 2003 .

Por José L. Giménez -Departamento de Vinculación con el Medio -Área de Alimentos-; CERIDE/CONICET-. Adaptó: Lic. Enrique A. Rabe (ACS-CERIDE/CONICET)

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Publicado el 18 de octubre de 2006