EL TABACO: ALGUNOS APUNTES HISTORICOS
Desde el valle del Mississippi hasta Tierra del Fuego toda la América precolombina bebía, comía o fumaba esta hierba -hoy considerada una droga- jam s vista en otros continentes.
Rodrigo y Luis: Los primeros españoles en pisar suelo caribeño fueron Rodrigo de Jerez y Luis de la Torre, y fueron también los primeros en seguir a los aborígenes en su costumbre de fumar cilindros de tabaco. Los chamanes jíbaros se procuraban un estado de trance místico fumando grandes cantidades de tabaco muy fuerte, y bebiendo, simult neamente, tisanas de lo mismo. Entre ellos, el rito de pasaje de los jóvenes a la madurez se verificaba con parecidos medios. Otros grupos usaban la droga en contextos profanos, y muchos con finalidades terapéuticas. Fray Bartolomé de las Casas (1474-1566), obispo de Chiapas (México), publicó la carta de Cristóbal Colón en la que mencionaba la costumbre indígena de fumar "cohibas", añadiendo que esa "práctica bárbara" se estaba diseminando r pidamente entre sus compatriotas, sin que estuviera "en poder de los usuarios rehusarse a ese gusto".
En tierras europeas: A principios del siglo XVII España se adelantó a todos los demás países en gravar fiscalmente la importación, y poco después, en 1623, las Cortes decidieron que Hacienda se hiciera cargo de la venta de tabaco en régimen de monopolio. Cabe recordar que el tabaco es una planta originaria de América, que no era conocida en el resto del planeta hasta que los españoles la llevaron al Viejo Mundo. Sorprendentemente, fue merced a los esfuerzos de Jean Nicot -médico y diplomático francés, de cuyo apellido tomó su nombre el alcaloide del tabaco-, entre 1559 y 1561, que el tabaco se distribuyó y popularizó en Francia atribuyéndosele propiedades medicinales. El uso del rapé -polvo finísimo de tabaco, que se aspiraba por la nariz- se popularizó en la corte de Catalina de Médicis a instancias de la propia reina, a quien Nicot había convencido de que era el mejor remedio que podía tomar para sus jaquecas.
A propósito del nombre: La palabra "tabaco" fue tomada por los españoles de la denominación aborigen "tobago" (o "tobaca"), fumado en cilindros llamados "cohiba". Dice Gonzalo Fern ndez Oviedo, cronista de Indias, en 1535: "Usaban los indios, entre otros de sus vicios, uno muy malo, que es tomar unas ahumadas, que ellos llaman tabaco, para salir de sentido. Esta hierba que digo, es semejante al beleño". La afirmación de la semejanza entre tabaco y beleño se debe a que ambas plantas son solan ceas (*). Hasta el año 1575 los españoles tuvieron un virtual monopolio de venta del tabaco en los mercados europeos, pero, a partir de ese año, Portugal comenzó a plantarlo y venderlo por su cuenta. M s tarde, los holandeses en sus colonias de las Indias orientales, y los ingleses en Virgina, se dedicaron a cultivar diversos tipos de tabaco que enviaban al Viejo Mundo. Expansión del consumo...y de los castigos A comienzos del siglo XVII el consumo de tabaco era ya mundial, y el h bito se había extendido a todas las clases sociales pese a las legislaciones restrictivas de distintos países, que oscilaban entre multas y castigos corporales hasta llegar a la misma pena de muerte -Murad IV, Sultán de Turquía, hacía decapitar a sus súbditos cuando eran sorprendidos fumando-. A mediados de aquel siglo, en Rusia se torturaba a los que hacían uso del tabaco, y se les mutilaba la nariz; lo mismo se hacía a quienes vendían la hierba. En 1691, en Alemania, en la región de Luneberg, el consumo de tabaco en cualquiera de sus formas también era penado con la muerte. A mediados del 1600 la prohibición iba desde la excomunión hasta los azotes, y se extendía desde los Estados Vaticanos (Italia) hasta Baviera y Sajonia (Estados alemanes) y también a Zurich (Suiza). El resto de Europa, con excepción de España y sus territorios dominados, comparte la prohibición. Pero los intereses económicos priman sobre las disposiciones legales. Desde 1611, cuando la Corona española grava la importación de tabaco y lo convierte en monopolio gubernamental (1623), gradualmente ingresan, en el club de los que aprovechan económicamente el vicio ajeno, otros países: Portugal (1664), Austria (1670), Francia (1674). A comienzos del siglo XVIII, Pedro el Grande, zar de Rusia, revoca leyes y decretos prohibitivos y, desde entonces, el ya general uso del tabaco se legaliza en el mundo. La última prohibición hecha al consumo de tabaco se promulgó en Abisinia (Africa) a fines del siglo XIX, castigando duramente a los culpables.

(*) Familia de plantas a la que pertenecen la hierba mora, la tomatera, la papa, la berenjena, el pimiento y el tabaco.
(C) Prevención de Adicciones; ProCiencia/CONICET/Ministerio de Cultura y Educación de la Nación.


CERIDE