|
Más conocimientos para combatir y convivir mejor con los microorganismos (I) |
| - |
La guerra contra las
bacterias está perdida antes de llevarse a cabo. El especialista Luis
Alberto Truppia (*) explica en esta entrevista aspectos centrales de la bacteriología
clínica, su ámbito de acción y el avance de esta disciplina.
|
|
- |
-¿De qué
trata esta disciplina? |
De todas maneras, no tenemos que plantear la relación entre el hombre y las bacterias estrictamente como una guerra, ya que deberíamos saber -y haber aprendido con el paso del tiempo- que es una guerra perdida antes de llevarse a cabo. La gran capacidad evolutiva y de adaptación de las bacterias al medio ha permitido su supervivencia a través de miles de años. Una prueba cabal de esto es el incremento de la resistencia a los antibióticos en los últimos años, que no hace más que demostrar la enorme capacidad que tienen las bacterias para adaptarse a un medio adverso y sobrevivir. Además, no debemos olvidar que la flora bacteriana presente en la piel y mucosas -como la intestinal, respiratoria, urogenital- cumple, entre tantas otras, una función protectora, lo cual motiva al médico y al bacteriólogo a estudiar e investigar para entender a fondo la interrelación bacteria-huésped y así poder lograr convivir en un estado de equilibrio.
-¿En qué
ámbito actúa el bacteriólogo clínico?
-El concepto moderno
de atención en salud se concentra en dos grandes sectores: el medio ambiente
y las personas. El primero comprende los cuidados del aire, el agua, el suelo,
los alimentos, los desechos, etcétera; y el segundo, todos aquellos aspectos
relacionados con el diagnóstico de enfermedades infecciosas y su control,
factores de riesgo, promoción y prevención de la salud. En este
segundo sector, el bacteriólogo clínico participa activamente
mediante la aplicación de metodologías que permitan un diagnóstico
etiológico rápido (detección del agente causal de infección)
y un eficaz tratamiento para el paciente. Por ejemplo, la supervivencia en una
unidad de cuidados intensivos de un paciente con una infección severa
depende de manera directa de la prontitud con que se efectúe el diagnóstico
y de lo acertado que resulte el tratamiento antibiótico. En esta circunstancia,
el bacteriólogo interviene como un integrante activo del equipo de salud,
coordinando la toma de muestras clínicas, realizando el cultivo de las
mismas y la identificación del o de los microorganismos que provocan
el cuadro infeccioso. Además, realiza pruebas de sensibilidad a los antibióticos
que son esenciales para el médico a la hora de seleccionar el tratamiento
correcto. Esta tarea requiere no sólo de una infraestructura edilicia,
de recursos técnicos e insumos apropiados, sino también de la
capacitación permanente y experiencia del bacteriólogo, lo que
es de fundamental importancia en la toma de decisiones frente a la resolución
de una muestra clínica.
-¿En qué
otras áreas se desempeña?
-Una de las áreas
donde participa intensamente es formando parte del comité de control
de infecciones dentro de las instituciones de salud, tanto públicas como
privadas. Es importante destacar en este punto que no sólo el bacteriólogo,
profesionales médicos, bioquímicos, etcétera, sino también
enfermeras con capacitación epidemiológica e infectológica
participan -dentro de su competencia- en actividades dentro del comité,
por lo que las decisiones tomadas, que van a tener impacto directo sobre el
ambiente nosocomial, son producto de un enfoque interdisciplinario del problema.
Así se evita la sobreactuación de profesionales fuera de su área
de competencia, que muchas veces lleva a la toma de decisiones equivocadas.
-¿Cuál
es el grado de avance de esta disciplina en la ciudad y en el país?
-En nuestro medio,
y a nivel nacional, la bacteriología es, a mi criterio, la rama de la
bioquímica que más ha crecido, no sólo en el ámbito
asistencial, sino también en la investigación y el desarrollo.
-¿Hay muchos especialistas
en BC?
-No tengo información
precisa, pero somos pocos en relación con otros profesionales y otras
especialidades, esto es, si se trata de profesionales certificados o diplomados.
-¿Existe demanda
de bacteriólogos clínicos?
-Para contestar
esta pregunta deberíamos analizar algunas situaciones particulares. Por
ejemplo, en 1928, el descubrimiento de la penicilina y, luego, de otros compuestos
químicos con actividad antimicrobiana, junto al uso masivo de los mismos,
constituyó la llamada era antibiótica. Desde entonces se pensó,
y hasta el día de hoy algunos siguen creyendo en ello, que con estas
"balas mágicas" o "drogas milagrosas" se pondría
fin a las enfermedades infecciosas. La realidad nos demuestra que estamos muy
lejos de esa situación. La terapia con antibióticos ha mejorado
la calidad y la sobrevida de los pacientes que adquieren una infección,
pero no ha reducido la frecuencia con que se producen las mismas. Inclusive,
en algunos casos, se han incrementado notablemente, como ocurre con las enfermedades
de transmisión sexual y las infecciones de origen intrahospitalario.
Además, a nivel intrahospitalario, cada día nos enfrentamos a
cepas bacterianas más resistentes a los antibióticos de uso clínico,
lo cual requiere muchas veces la realización de pruebas de sensibilidad
especiales, donde se necesita de una infraestructura técnica adecuada
y la conducción de un especialista. Este hecho contribuye a una creciente
demanda de bacteriólogos clínicos.
(*) Bioquímico
(FBCB - UNL)
y Especialista en Bacteriología Clínica -posgrado obtenido en
la Universidad Nacional de
Córdoba-. Es docente de la Cátedra de Infectología
y Enfermedades Infecciosas perteneciente a la carrera de Medicina - Unidad Docente
Asistencial de nuestra ciudad, dependiente de la UNR.
Es Responsable de las Areas de Microbiología de diversos laboratorios
de instituciones médicas de las ciudades de Santa Fe y Santo Tomé,
y tiene antecedentes docentes, asistenciales y en investigación científica.
Entrevistó: Lic. Enrique A. Rabe
(ACS/Ceride).
© CERIDE
| <<< |
publicado
el 24 de enero de 2004
|