Ciencia y tecnología al alcance de las pequeñas y medianas empresas
Entrevista a la Dra. Ana R. Tymoschuk*, integrante de la comunidad científica del Conicet, quien se desempeña en el área de ingeniería química del Instituto de Desarrollo y Diseño (Ingar), de nuestra ciudad.
¿Cuál es su tarea específica actual?Usted también ha trabajado en el análisis y evaluación del comportamiento de una red informática, un proyecto de investigación para el período 1999-2000. ¿En qué consistió?
Es un tema relacionado con redes informáticas o de comunicación; hay un proyecto establecido en la Facultad Regional local de la Universidad Tecnológica Nacional, propuesto por docentes, alumnos y egresados de la carrera de Ingeniería en Sistemas que allí se dicta, y con quienes estoy colaborando. Más detalladamente, consistió (y consiste) en una investigación sobre distintas metodologías que permiten observar y analizar cómo responde la red frente a determinadas demandas por parte de usuarios. Por "red" debe entenderse, en este caso, computadoras y equipos conectados entre sí, que sirven para la comunicación de información y para compartir recursos, ya sea en una industria, empresa, o comercio, que tiene su red local (intranet) con acceso para los usuarios internos. También pueden estar conectados a una red externa, como es Internet. En general, el usuario y el administrador de la red esperan servicios tales como una respuesta en un tiempo satisfactorio y un procesamiento rápido de las solicitudes, es decir, un determinado comportamiento de la red para la demanda de trabajo, para lo cual hay muchas variables a considerar. Hay distintas técnicas para evaluar el comportamiento real de la red y cómo llegar al objetivo deseado, o sea, la calidad de servicio, por lo que el grupo de investigación está abocado a la implementación e investigación acerca de dichas técnicas.
Esta temática parece un tanto alejada de la ingeniería química, su especialidad...
En absoluto; la informática ha invadido todos los campos del saber y de diversas actividades, y durante mi formación académica en el doctorado utilicé bastante esta herramienta. En esa oportunidad me acerqué a la docencia y mantuve mi interés en la profundización del conocimiento sobre este valioso recurso, de constante y acelerada evolución tecnológica y de aplicación en todos los ámbitos.
Las estadísticas informan que el mundo de la investigación científica tiene más proporción de hombres que de mujeres, ¿a qué lo atribuye usted?
En principio, a que la mujer, recién en estos últimos tiempos, tiene una mayor inserción laboral profesional importante. Y, sin dudas, la tendencia hacia la investigación en carreras científico-técnicas, como es ésta en la que estoy, tiene un perfil predominantemente masculino, lo que no ocurre, por ejemplo, en las ciencias sociales.
Una publicación reciente del diario La Nación menciona que, de 140 investigadores superiores sólo ocho son mujeres, y no creo que se deba a falta de capacidad. Creo que la naturaleza y las pautas culturales hacen que se verifique una mayoría de un sexo u otro, pero también tengo la certeza de que los esfuerzos o las capacidades no tienen que ver con ser hombre o ser mujer a la hora de alcanzar resultados.
(*) Nació en Villa Nueva (Córdoba); es Ingeniera Química -graduada en la Facultad Regional Villa María de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN)- y Dra. en Ingeniería Química (UNL). Es Profesional Principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), con lugar de trabajo en el Ingar, Avellaneda 3657, de nuestra ciudad. Asimismo, es docente-investigadora en la Facultad Regional Santa Fe de la U.T.N.
Entrevistó: Lic. Enrique A. Rabe, del Area de Comunicación Social del Centro Regional de Investigación y Desarrollo de Santa Fe (Ceride), dependiente del Conicet.
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