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Bajo el lema Cambio
en el uso de la Tierra, Educación y Sustentabilidad,
más de 500 investigadores y profesionales argentinos y extranjeros
se reunieron en Paraná del 22 al 25 de junio pasado, en el XIX
Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo. Se analizaron los últimos
avances en la disciplina y se reflexionó sobre la sustentabilidad
de los sistemas productivos actuales.
El uso de la tierra, la apertura de la frontera agropecuaria y las
respuestas de los sistemas de producción, cuyo principal problema
es la degradación de los recursos naturales (entre ellos, el suelo),
requiere del esfuerzo de todos para generar conocimientos y discusión
para aportar ideas a las políticas de Estado y a la sociedad toda.
La generación de nuevos espacios y el sostenimiento de ellos en
el tiempo debe ser nuestro desafío.
Problemática
La conservación del suelo cobra importancia; las pérdidas
de productividad debidas a la agriculturalización no son nuevas,
pero hoy adquieren especial relevancia. Mayor superficie sembrada con
cultivos anuales en la Pradera Pampeana y en otras regiones sugieren un
posible agravamiento de procesos de degradación. Menor diversificación
productiva debido a la rentabilidad relativa de actividades (el caso de
la soja), puede complicar las decisiones de uso sustentable de los recursos
en el tiempo, debido a las fuerzas que actúan en forma simultánea.
La demanda y la oferta de sustentabilidad dependen
de múltiples factores. Entre los primeros, algunos pertenecen a
la sicología empresaria: la impaciencia por ingresos presentes
contra los futuros, la capacidad de detectar avances tecnológicos
y adaptarlos a su empresa, y la tolerancia del productor a los riesgos
inherentes a distintas tecnologías. La demanda depende también
de percepciones de ahorros en costos (o aumentos de ingresos) que resultan
de mayores niveles de adopción de prácticas sustentables.
El hecho es que, en ausencia de coerción, la demanda de sustentabilidad
depende de decisiones individuales.
El problema de la degradación del suelo es que su impacto puede
ser leve al comienzo y difícil de detectar, e irreversible cuando
progresa. Lo anterior se complica aún más pues la información
relativa a la degradación es un bien público,
cuyo valor no internaliza en su totalidad quien la generó. Pero
la adopción de prácticas sustentables depende también
de los flujos temporales de ingresos y costos resultantes, y de la preferencia
del empresario por estos flujos temporales. La discusión se ha
planteado en torno a si los costos del sostenimiento del equilibrio ecológico
deben ser soportados por toda la comunidad o por el productor.
Cien millones...
La Argentina producirá quizás 100 millones de toneladas
de granos en 2011, pero la economía mundial, el marco jurídico,
la infraestructura de puertos, caminos y transporte, el sistema financiero
y la sustentabilidad de los sistemas de producción podrían
actuar como limitantes. Luego, se requiere de inversiones en estructura
y de la duplicación del uso de fertilizantes.
Soja, monocultivo y rotaciones
La combinación siembra directa + monocultivo de soja tolerante
a glifosato no es una alternativa sustentable en la región
pampeana. Y se percibe que la agriculturalización en el NEA y el
NOA, atribuible en su casi totalidad a la expansión de la soja,
es incompatible con la sustentabilidad.
La rentabilidad diferente entre las oleaginosas (sobre todo, la soja)
y los cereales (trigo y maíz), las retenciones a las exportaciones
y los costos de comercialización conspiran contra la mayor inclusión
de cereales en la rotación para alcanzar un sistema de producción
más estable. Trabajar en la solución de las limitantes estructurales
para que los cereales recuperen competitividad frente a las oleaginosas
será una de las próximas tareas. Y también habrá
que concientizar sobre lo que implica el monocultivo para la Sustentabilidad
del Sistema, orientado en particular a los propietarios de las tierras
para que, en sus contratos de arrendamiento y/o aparcería, incluyan
cláusulas referidas a la conservación de los recursos.
Los resultados presentados en el XIX
CACS permiten decir que: 1) el monocultivo de soja no es sostenible;
2) la soja continua con siembra directa y coberturas de invierno por gramíneas
que dejen rastrojo tendrían tasas de erosión próximas
a las tolerables, pero el suelo perdería materia orgánica
a mediano y largo plazo; 3) la soja puede integrar sistemas sostenibles
para el recurso suelo, tanto en relación con la tasa de erosión
como en cuanto a contenido de materia orgánica, dentro de rotación
con pasturas, aun utilizando laboreo reducido. Finalmente, es importante
señalar que las rotaciones con pasturas comparadas con los cultivos
continuos, utilizan agroquímicos y combustibles fósiles
sólo la mitad del tiempo, lo que significa un mérito desde
el punto de vista de las preocupaciones medioambientales contemporáneas.
© XIX
CACS - CERIDE
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