El Manifiesto de Paraná 2004 (I)

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Bajo el lema “Cambio en el uso de la Tierra, Educación y Sustentabilidad”, más de 500 investigadores y profesionales argentinos y extranjeros se reunieron en Paraná del 22 al 25 de junio pasado, en el XIX Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo. Se analizaron los últimos avances en la disciplina y se reflexionó sobre la sustentabilidad de los sistemas productivos actuales.
“El uso de la tierra, la apertura de la frontera agropecuaria y las respuestas de los sistemas de producción, cuyo principal problema es la degradación de los recursos naturales (entre ellos, el suelo), requiere del esfuerzo de todos para generar conocimientos y discusión para aportar ideas a las políticas de Estado y a la sociedad toda. La generación de nuevos espacios y el sostenimiento de ellos en el tiempo debe ser nuestro desafío”.

Problemática
La conservación del suelo cobra importancia; las pérdidas de productividad debidas a la agriculturalización no son nuevas, pero hoy adquieren especial relevancia. Mayor superficie sembrada con cultivos anuales en la Pradera Pampeana y en otras regiones sugieren un posible agravamiento de procesos de degradación. Menor diversificación productiva debido a la rentabilidad relativa de actividades (el caso de la soja), puede complicar las decisiones de uso sustentable de los recursos en el tiempo, debido a las fuerzas que actúan en forma simultánea. La “demanda” y la “oferta” de sustentabilidad dependen de múltiples factores. Entre los primeros, algunos pertenecen a la sicología empresaria: la impaciencia por ingresos presentes contra los futuros, la capacidad de detectar avances tecnológicos y adaptarlos a su empresa, y la tolerancia del productor a los riesgos inherentes a distintas tecnologías. La demanda depende también de percepciones de ahorros en costos (o aumentos de ingresos) que resultan de mayores niveles de adopción de prácticas sustentables. El hecho es que, en ausencia de coerción, la demanda de sustentabilidad depende de decisiones individuales.
El problema de la degradación del suelo es que su impacto puede ser leve al comienzo y difícil de detectar, e irreversible cuando progresa. Lo anterior se complica aún más pues la información relativa a la degradación es un “bien público”, cuyo valor no internaliza en su totalidad quien la generó. Pero la adopción de prácticas sustentables depende también de los flujos temporales de ingresos y costos resultantes, y de la preferencia del empresario por estos flujos temporales. La discusión se ha planteado en torno a si los costos del sostenimiento del equilibrio ecológico deben ser soportados por toda la comunidad o por el productor.

Cien millones...
La Argentina producirá quizás 100 millones de toneladas de granos en 2011, pero la economía mundial, el marco jurídico, la infraestructura de puertos, caminos y transporte, el sistema financiero y la sustentabilidad de los sistemas de producción podrían actuar como limitantes. Luego, se requiere de inversiones en estructura y de la duplicación del uso de fertilizantes.
Soja, monocultivo y rotaciones
La combinación “siembra directa + monocultivo de soja tolerante a glifosato” no es una alternativa sustentable en la región pampeana. Y se percibe que la agriculturalización en el NEA y el NOA, atribuible en su casi totalidad a la expansión de la soja, es incompatible con la sustentabilidad.
La rentabilidad diferente entre las oleaginosas (sobre todo, la soja) y los cereales (trigo y maíz), las retenciones a las exportaciones y los costos de comercialización conspiran contra la mayor inclusión de cereales en la rotación para alcanzar un sistema de producción más estable. Trabajar en la solución de las limitantes estructurales para que los cereales recuperen competitividad frente a las oleaginosas será una de las próximas tareas. Y también habrá que concientizar sobre lo que implica el monocultivo para la Sustentabilidad del Sistema, orientado en particular a los propietarios de las tierras para que, en sus contratos de arrendamiento y/o aparcería, incluyan cláusulas referidas a la conservación de los recursos.
Los resultados presentados en el XIX CACS permiten decir que: 1) el monocultivo de soja no es sostenible; 2) la soja continua con siembra directa y coberturas de invierno por gramíneas que dejen rastrojo tendrían tasas de erosión próximas a las tolerables, pero el suelo perdería materia orgánica a mediano y largo plazo; 3) la soja puede integrar sistemas sostenibles para el recurso suelo, tanto en relación con la tasa de erosión como en cuanto a contenido de materia orgánica, dentro de rotación con pasturas, aun utilizando laboreo reducido. Finalmente, es importante señalar que las rotaciones con pasturas comparadas con los cultivos continuos, utilizan agroquímicos y combustibles fósiles sólo la mitad del tiempo, lo que significa un mérito desde el punto de vista de las preocupaciones medioambientales contemporáneas.

© XIX CACS -  CERIDE

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publicado el 16 de octubre de 2004