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Entrevista con el
Dr. Nicolás J. Scenna*, Director del Instituto de Desarrollo y
Diseño (Ingar
/ Conicet / UTN)**
de nuestra ciudad, creado en 1980. En el área de procesos químicos
es uno de los más importantes de la Argentina, con desarrollos
y transferencia tecnológica para empresas y organismos públicos,
nacionales e internacionales.
Usted
trabaja en el área de procesos, y el Ingar está identificado
con los mismos. ¿Qué debe entenderse por “procesos”?
Un proceso, en particular uno químico, es un “sistema” que, en
general, procesa materias primas y consume servicios (energía,
vapor, agua) para producir los productos deseados, si bien, a la vez,
genera productos “no deseados”, que pueden dañar la salud y el
ambiente. Tal sistema (o planta) puede ser una destilería, donde
hay distintos equipos interconectados mediante tuberías, que necesitan
evaporar, separar, calentar, enfriar, para lo cual se requieren servicios
que aporten vapor, energía para mover bombas o cintas transportadoras,
entre otros elementos -esto depende de la planta o del proceso-. Por otra
parte, los productos no deseados se someten a procesos de tratamiento,
ya sean efluentes líquidos, sólidos o gaseosos, para minimizar
su impacto ambiental.
¿Dónde
tienen lugar estos procesos?
El equipo típico en ingeniería química es el reactor,
donde gracias a las reacciones químicas se producen las transformaciones.
Uno de los procesos más conocidos y antiguos es la fermentación
para elaborar vino y cerveza, entre otros productos. Pero también
podemos hablar, por ejemplo, de reacciones en la petroquímica y
en la biotecnología moderna.
¿Qué
papel cabe a la ciencia en relación con los mismos?
Uno muy importante, desde los científicos que diseñan y
optimizan los reactores, los procesos de tratamiento de efluentes, hasta
quienes estudian el consumo de energía y la optimización
de los servicios. Se investiga en cada uno de los procesos para minimizar
el costo de obtener los productos deseados, y para ello es necesario saber
cuáles son las materias primas que más convienen. También
importa optimizar el consumo energético no sólo considerando
una sola unidad o proceso, sino el conjunto. Asimismo, existen restricciones
de seguridad, calidad, capacidad de adaptarse a una demanda cambiante
y cada vez más exigente. Pero el problema no termina en el proceso
aislado, ya que existen conjuntos de plantas o procesos que funcionan
interconectados, por ejemplo, un polo petroquímico. Estos sistemas
pueden consumir o a su vez producir energía -eléctrica,
por ejemplo-, combustibles, etc. A nivel país debemos saber cuál
es (o será) nuestra matriz energética, qué papel
pueden tener la alconafta, biodiesel, hidrógeno, entre otros; y
cómo se interactúa con los procesos existentes o a diseñar.
Como se ve, el estudio de procesos no sólo abarca un caso puntual
sino que, en algunos casos, el “sistema” objeto de estudio pueder ser
muy grande. Así, cuanto más complejo, se necesita mayor
conocimiento e interdisciplinariedad.
En cuanto a “procesos”,
¿en qué áreas principales trabaja?
En el modelado, síntesis, simulación y optimización,
y en el desarrollo de criterios de diseño inherentemente seguros,
contemplando aspectos de la ingeniería de la confiabilidad.
En este último
tema usted está vinculado con un grupo español. ¿Cuándo
inició las actividades y en qué consisten?
Hace ocho años. A través de Intercampus, un programa de
intercambio docente entre el Instituto de Cooperación Iberoamericana
y nuestro país, visité la Universidad Politécnica
de Cataluña (UPC)
donde me relacioné con investigadores en análisis de riesgo.
Las vinculaciones se mantienen desde entonces: me han invitado a participar
como jurado de tesis, a dictar algunas clases en la carrera de ingeniería
química, a exponer en charlas y seminarios y a discutir proyectos
conjuntos a futuro en el área de análisis cuantitativo de
riesgos. Existe la posibilidad de formular proyectos para la CEE y de
continuar con el intercambio de docentes y/o de becarios. Sin dudas, la
mayor capacidad económica de ellos les permite operar y experimentar
en áreas que a nosotros nos costaría muchísimo. A
su vez, mis colegas de la UPC
están relacionados con otros investigadores europeos, a quienes
también visité y que están a la vanguardia en el
tema que me interesa.
Me ha contado que,
en Barcelona, vivió una experiencia nueva...
Sí, presencié la experimentación de simulación
de incendios de balsa o charco. Se realiza en piletas circulares, concéntricas,
de distintos diámetros, donde se ensayan incendios con fuego controlado.
Hay sensores y cámaras infrarrojas para obtener, entre otros datos,
un mapa de temperaturas y extraer conclusiones. La UPC
experimenta en conjunto con el gobierno, y los resultados se utilizan,
entre otros objetivos, para entrenar a bomberos, a conductores de camiones-cisterna
en situaciones de riesgo, y a rescatistas que deben actuar en una planta
química. Allá la legislación exige tal capacitación,
para la cual disponen de más recursos. No tenía previsto
visitar el centro de experimentaciones, y fue una experiencia interesante.
(*) Ingeniero Químico
(UTN-FRRosario)
y Dr. en Ingeniería Química (UNL).
Es investigador del Conicet
y profesor titular (DE) en la UTN.
(**) Creado por la Fundación
Arcien y el Conicet,
su primer director fue el Dr. Ramón Cerro. Desde 2003, Ingar
también depende de la UTN.
Página web: www.ingar.ceride.gov.ar.
Entrevistó: Lic. Enrique A. Rabe (CS
/ Ceride - Conicet)
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