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Entrevista
con el Lic. Jorge Fernández*, matemático argentino radicado
en Australia, quien en diciembre visitó el Instituto de Matemática
Aplicada del Litoral (Imal
/ Conicet / UNL),
de la ciudad de Santa Fe. El valor de los foros de discusión.
¿Para qué
institución trabaja?
Para la RMIT University**, de Melbourne, un organismo muy dinámico
y conocido, fundado en el siglo XIX. Me desempeño en el Departamento
de Ciencias de la Computación y Tecnología de la Información,
donde, en 1996, empecé mi trabajo en “e-learning” -la enseñanza
a distancia, mediante la computadora-.
¿Cómo
fue ese inicio?, ¿y actualmente?
Comencé con un prototipo para aprender las técnicas y la
práctica de esta forma de enseñar, en el que trabajé
con alumnos de posgrado. El sistema creció muchísimo: hoy,
tiene más de 20 mil alumnos en el mismo RMIT, y más de 400
materias disponibles. La Universidad depende de ese sistema para entregar
programas de enseñanza on line, por ello se encarga de la parte
de mantenimiento y apoyo al usuario, y yo me ocupo del control creativo
del sistema.
¿Qué
asignaturas se imparten?; ¿cómo opera el sistema?
Todas. El sistema WebLearn, que desarrollé, es muy apropiado para
ingeniería, computación, matemáticas -para ciencia
y aplicación científica-, pero también lo utilizan
otros estudiantes, por ejemplo en enfermería y psicología.
Hay alumnos no presenciales que sólo cursan las materias on line,
pero también los hay “mixtos” (presenciales y on line).
Hemos creado métodos y procedimientos para dictar asignaturas con
alto contenido, aun del 100%, on line. Los alumnos presenciales también
se benefician de esos avances porque todas las materias que se dictan
en RMIT deben tener, de alguna manera, presencia on line. Así,
todos acceden a su material de este modo, y además pueden mandar
sus trabajos, pruebas y exámenes electrónicamente. Esto
es muy conveniente porque el sistema controla cuándo se entregó,
y cuándo y cómo se corrigió cada trabajo. WebLearn
permite monitorear no sólo al estudiante sino también al
docente que debe corregir los trabajos, y soluciona los problemas administrativos
ligados a la educación
¿Cuánta
experiencia se ha recogido en todo este desarrollo?
Muchísima. Por ejemplo, comprendimos que la “multimedia” -videos,
animaciones, simulaciones- es muy linda, pero cara y de poco impacto educativo.
Aquello que sí impacta es lo que, en cierto modo, les hacemos hacer
a los alumnos para que interactúen con la computadora. La idea
es que estén todo el tiempo resolviendo problemas o contestando
preguntas. Pueden estar leyendo o viendo un video, pero después
deben responder preguntas a ese respecto. Ésta es la forma en que
el estudiante realmente aprende, y esa fue nuestra principal enseñanza.
¿En qué
se diferencia el e-learning del aprendizaje presencial?
Por ejemplo, en el e-learning los errores se pagan caro porque, si me
equivoqué en algo con los alumnos presenciales, cuando llego al
aula se los aclaro y lo corrigen. En cambio, cuando uno tiene alumnos
en China, Indonesia, la India, Corea, una clase así no existe,
y entonces cada error crea un problema. Otra diferencia es que los alumnos
presenciales interactúan mucho entre ellos -hablan, discuten-;
esa interacción, en el e-learning, es mucho más difícil
de obtener y se consigue con tiempo y esfuerzo. Para ayudar a ese “encuentro”
creamos foros de discusión, páginas Web organizadas y monitoreadas
por los docentes, que son muy valorados por los educandos. A través
de estos foros los estudiantes intercambian consultas y dudas. Nosotros
intervenimos para orientarlos; ellos se ayudan unos a otros, y todos opinan
que el foro es esencial. Hay que tratar de conseguir que los estudiantes
se conecten todo el tiempo e interactúen de esa manera.
(*) Licenciado en
Matemática (UBA).
(**) Royal Melbourne Institute of Technology University (Melbourne; Australia).
Entrevistó: Lic. Enrique A. Rabe (CS
/ Ceride - Conicet)
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