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Continuación
de la entrevista con el Lic. Jorge Fernández*, quien en diciembre
visitó el Instituto de Matemática Aplicada del Litoral (Imal
/ Conicet / UNL).
En su opinión, nuestro país podría estar a la vanguardia
del e-learning en América Latina.
Me
decía usted que en la educación on line hay dos aspectos
complementarios. ¿Cuáles son?
Por una parte, la provisión de un repositorio de información
material (documentos, textos, exámenes anteriores, soluciones a
problemas), y, por la otra, un programa de computación (o software)
para acceder a dicho repositorio. Al sistema se lo denomina “Learning
Management System” (sistema de administración de la enseñanza),
y en el mundo hay dos sistemas comerciales de este tipo, que son los más
utilizados.
¿Qué
software usan para la enseñanza on line en la universidad australiana
donde usted trabaja?
En RMIT utilizamos WebLearn, el software que desarrollé, basado
en objetivos de aprendizaje para la interacción: formula preguntas,
presenta problemas y los corrige automáticamente, y establece un
“ida y vuelta” (retroalimentación) permanente con el alumno.
¿A qué
obedece su presencia en el IMAL?
Desde hace algunos años trabajo en e-learning con el matemático
Dr. Néstor Aguilera, investigador en este Instituto. Hemos desarrollado
actividades conjuntas en Australia, y ahora era mi turno de venir a trabajar
en Santa Fe. Queremos lograr que el sistema tenga más “inteligencia”
de la que ya tiene; que pueda reconocer ciertos patrones de símbolos
matemáticos y actuar en consecuencia. De esta manera, podríamos
enseñar elementos de Análisis Matemático tales como
Límites, por ejemplo. Sabemos que no va a ser fácil, pero
es posible.
Según su
conocimiento, ¿cuán avanzados estamos en e-learning
en la Argentina?
Veo que las personas dedicadas al tema están muy entusiasmadas.
Me he reunido con gente de un centro de e-learning de la Universidad Nacional
del Litoral (UNL)y
he notado que tienen un pensamiento de avanzada al respecto. El e-learning
no está aquí tan adelantado como en Australia porque aquel
país goza de una situación bastante particular: es de gran
extensión, con un sistema de educación muy avanzado, pero
con 20 millones de habitantes, y tiene una zona de influencia de 2 mil
millones de habitantes. En otras palabras, es un exportador natural de
educación, y RMIT está vinculada al e-learning desde 1998.
Luego, el esfuerzo de los últimos siete u ocho años ha terminado
rindiendo muy buenos frutos.
Creo que lo que pasa en la Argentina es que, tal vez, no hace tanto tiempo
que está en e-learning. Además, me parece que Australia,
comparativamente, tiene más recursos económicos para dedicar
a este tipo de educación. En ocasiones, los puntos de vista argentino
y australiano, en relación con la enseñanza por vía
electrónica, son coincidentes, pero el e-learning depende de la
tecnología, de manera que hay que hacer una inversión de
un cierto nivel para que reditúe beneficios. Estimo que la Argentina
tiene las facilidades y la gente adecuada en muchos aspectos, pero falta
la experiencia que hemos tenido nosotros. En mi opinión, lo que
la Argentina debe hacer es tratar de recoger la experiencia de otra gente
para no pagar el mismo “precio” que pagaron otros, y tratar de aprender
de los errores de los demás. Cuando alguien “hace punta” siempre
paga el precio mayor. La Argentina tiene muy buenas oportunidades con
respecto al e-learning, pero para mí el gran error que se podría
cometer sería el de tratar de desarrollarlo sin invertir en tiempo,
esfuerzo, energía, dinero. Despegar va a ser muy difícil,
pero el país tiene un mercado de muchos millones de hispanohablantes
en América Latina. El e-learning posibilita enseñar en cualquier
lugar del mundo, sin moverse del sitio donde uno esté. Y la Argentina
tiene la ventaja del idioma: puede ser líder en e-learning en español.
De hecho, no va a poder competir con la educación on line en inglés,
porque países tales como Australia, Gran Bretaña, los Estados
Unidos, Canadá, por citar algunos, tienen el idioma, la experiencia
y la tecnología para asumir ese liderazgo. La Argentina, en cambio,
debería poder competir con España, México y Chile
en este campo.
(*) Licenciado en
Matemática (UBA).
Trabaja en la Royal Melbourne Institute of Technology University (Melbourne;
Australia).
Entrevistó: Lic. Enrique A. Rabe (CS
/ Ceride - Conicet)
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