Cuando la leche de oveja se convirtió en queso
 

Breve historia de este producto gourmet que se elabora en la Escuela de Agricultura, Ganadería y Granja (EAGyG) de la Universidad Nacional del Litoral, de Esperanza. Pasado, presente y futuro de este novedoso emprendimiento que financian el CONICET y la UNL. Los quesos ya se comercializan en Santa Fe, Rosario y Buenos Aires.

Ing. Qco. Carlos ZalazarEntrevista con el Ing. Qco. Carlos Zalazar*, director del Instituto de Lactología Industrial (INLAIN/UNL/CONICET) de nuestra ciudad.

¿Cuál es el origen de la idea de elaborar queso con leche ovina?
La génesis se remonta a 2005, cuando el entonces director de la citada escuela nos planteó que ellos poseían un rebaño de entre 40 y 50 ovejas y que querían estudiar la posibilidad de industrializar y de aprovechar la leche que ese rebaño podía producir, teniendo en cuenta que una oveja da un litro de leche por día, término medio, contra los veinte o treinta que da una vaca. Debo señalar que nuestro Instituto aún no era una unidad ejecutora de Conicet, pero ya estábamos tramitando tal condición. Luego, aceptamos el desafío y los responsables de la escuela, con el asesoramiento de las facultades de Ciencias Veterinarias y de Ciencias Agrarias de la UNL, comenzaron la explotación del rebaño para la producción de leche. Y así fue que, a fines de 2005, en nuestra vieja planta piloto, empezamos a experimentar con el fin de poner a punto una tecnología para la elaboración de quesos de oveja, algo que, desde un principio, consideramos como la fabricación de un producto gourmet, una exquisitez.

¿Cómo se financió el proyecto?
Debido a que los primeros resultados obtenidos fueron satisfactorios, formulamos un Proyecto de Investigación Plurianual (PIP) al Conicet para solicitar asistencia económica, la que fue aprobada, y se nos otorgaron entre 110 y 120 mil pesos, que utilizamos en la ejecución de esta idea. Con los aportes lácteos de la escuela de la UNL, realizamos algunas experiencias de elaboración y todo eso nos sirvió para que pusiéramos a punto, en nuestra planta piloto -que ahora se ha trasladado a este edificio nuevo, de calle 1º de Mayo al 3200-, un protocolo de elaboración totalmente autóctono.

¿En qué ocasión se realizó la primera degustación de los quesos?
Cuando tuvimos algunos productos elaborados, los sometimos a degustación pública; fueron presentados en la FeCol, en Esperanza, en 2006, y la experiencia resultó muy alentadora, ya que la gente los recibió con muy buena crítica. Este hecho nos entusiasmó para continuar con la nueva actividad emprendida. La UNL nos otorgó un proyecto Curso de Acción para la Investigación y Desarrollo (CAI+D) -por un total de 10 mil pesos- y un proyecto de extensión, mientras que la Secretaría de Vinculación Tecnológica, a cargo del Ing. Eduardo Matozo, nos acordó un proyecto del Curso de Acción para la Transferencia de Tecnología por $ 15.000. Con estos recursos seguimos adelante con la producción de quesos, perfeccionando la elaboración y aprovechando la oportunidad de hacer una prueba a escala industrial en una quesería de la zona, la que también obtuvo resultados muy satisfactorios. A raíz de todo ello, la UNL propuso construir una pequeña planta para la elaboración de quesos de oveja en la EAGyG.

Planta en la que se utilizaría la tecnología desarrollada por ustedes...
Sí, y en la que, además, mediante la actualización tecnológica, los alumnos pudieran hacer sus trabajos prácticos en ese tema. Este objetivo redundó en que se solicitara un Proyecto Federal de Innovación Productiva, que resultó aprobado y nos otorgó cerca de 100 mil pesos. Luego, en 2007, con aportes de la UNL y con nuestro asesoramiento, la Dirección de Construcciones de la universidad comenzó a trabajar en los planos para la ejecución de la planta, la que fue inaugurada en octubre de 2008. Hoy, está en pleno funcionamiento.

La planta, ¿sólo industrializa leche de la escuela?
No; hay un par de productores que se han asociado, hecho que ha servido como difusión hacia la región de una explotación más interesante del rebaño ovino que el solo aprovechamiento de la carne. O de la lana, por la que hoy se paga muy poco. Debo destacar que la finalidad de la escuela no es ampliar mucho más la producción porque su objetivo es, sobre todo, didáctico, enseñar cómo se fabrica el queso. Lo que, a mi juicio, sí se puede hacer es interesar a varios productores de la región para que ellos también utilicen esa tecnología y empiecen a crear pequeñas plantas. De esta manera, la zona podría convertirse en un centro para la instalación de Pymes. La planta ya ha sido autorizada por el Senasa, y el producto está aprobado por la Dirección de Bromatología de Santa Fe

¿Qué destino tienen los recursos económicos obtenidos por la venta de los quesos?
La Unidad de Vinculación Tecnológica de la UNL reinvierte los ingresos en el proyecto.

¿Sólo se elaborará queso a partir de la leche ovina?
En la actualidad, conservamos el papel de seguir buscando nuevos productos. Toda la elaboración rutinaria se hace en Esperanza con la tecnología que desarrollamos, pero nos reservamos el continuar trabajando en nuevos productos. Hoy, por ejemplo, estamos abocados a un queso blando de oveja, ya que los que trabajamos en primer término eran de los de tipo “duro” y “semiduro”. Asimismo, hemos elaborado quesos con agregados (pimienta, ají molido, lo cual les da características autóctonas), a los que se les han dado nombres “nuestros”. Se han buscado vocablos aborígenes para no llamarlos “gouda”, “danbo” o “tybo”, palabras importadas que, en este caso, no tienen razón de ser utilizadas. Una de las denominaciones elegidas es “Arandu”.

¿Qué otro avance es esperable en este tema?
El agregado de bacterias probióticas. Ya hemos solicitado otro PIP a Conicet y un CAI+D a la UNL a fin de continuar con el desarrollo en el que venimos trabajando, pero esta vez en la línea de quesos de oveja con el agregado de bacterias probióticas. Esto va a ser totalmente novedoso en el país, ya que los quesos con esta característica son los elaborados con leche de vaca. El queso de oveja, lo reitero, es un producto gourmet, no es para un consumo masivo.

¿De qué manera se lo está dando a conocer?
La UNL está divulgando, a través de Internet (www.delaescuela.unl.edu.ar), las características y bondades del producto. Tanto en la realización de la folletería como en la difusión ha intervenido la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UNL, hecho que expresa con claridad la multidisciplinariedad de este proyecto.

(*) Investigador principal del Conicet, profesor titular de la FIQ/UNL y director del Instituto de Lactología Industrial (UNL/CONICET).

Entrevistó: Lic. Enrique A. Rabe (ÁCS/CONICET Santa Fe).

© INLAIN - CONICET SANTA FE

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Publicado el 1° de abril de 2009